Regla #2: No Beses A Mejor Amigo

Capitulo 6: Después Del Casi Beso

El lunes por la mañana no sabía cómo mirar a Liam.

No después de lo que había pasado el sábado.

No después de haber estado a centímetros de sus labios.

Y mucho menos después de haberle dicho que quizá yo tampoco quería que las cosas volvieran a ser como antes.

Cuando llegué al instituto, lo vi apoyado contra mi casillero.

—Hola.

—Hola.

Nos quedamos mirándonos.

—¿Dormiste bien? —preguntó.

—Más o menos.

—Yo tampoco.

Bajé la mirada.

—Por lo del sábado…

—Sí.

—No sé qué decir.

Liam sonrió nerviosamente.

—Yo tampoco.

Por primera vez, estar a su lado se sentía extraño.

No incómodo.

Solo… diferente.

—¿Seguimos siendo mejores amigos? —pregunté.

Liam me miró directamente.

—Siempre.

Sonreí.

—Bien.

—Pero…

—¿Qué?

—No puedo prometerte que voy a dejar de sentir lo que siento.

Mi corazón dio un salto.

—Yo tampoco puedo prometerlo.

Durante el almuerzo intentamos comportarnos como siempre.

Liam me robó una papa.

Yo le quité su bebida.

Nuestros amigos hablaban de la fiesta del próximo fin de semana.

Todo parecía normal.

Hasta que Emma me miró.

—Sophie.

—¿Qué?

—¿Por qué Liam te está mirando así?

Me giré.

Liam apartó la mirada rápidamente.

—No sé.

Emma sonrió.

—Claro.

—No empieces.

—No dije nada.

Pero su sonrisa decía todo.

Después de clases, Liam me acompañó a casa.

El cielo estaba nublado y hacía frío.

—¿Quieres entrar? —pregunté.

—Sí.

Subimos a mi habitación.

Esta vez nos sentamos en extremos opuestos de la cama.

Liam soltó una carcajada.

—Esto es ridículo.

—¿Qué?

—Somos mejores amigos desde hace años y ahora estamos sentados como si no supiéramos estar juntos.

—Es porque sabemos lo que puede pasar.

Liam me miró.

—¿Y te da miedo?

Pensé unos segundos.

—Sí.

—A mí también.

—¿Y si después del beso todo cambia?

—Ya cambió.

Lo miré.

Tenía razón.

Desde aquel casi beso, algo había cambiado entre nosotros.

—Entonces quizá deberíamos dejar de huir —dije.

Liam se quedó en silencio.

—¿Estás segura?

Asentí.

—Sí.

Se acercó lentamente.

Esta vez no había música.

Ni una fiesta.

Ni nadie que pudiera interrumpirnos.

Solo nosotros.

Liam tomó mi mano.

—Si quieres que me detenga, dilo.

Lo miré a los ojos.

—No quiero que te detengas.

Se acercó.

Nuestros labios se rozaron suavemente.

Y entonces me besó.

Fue un beso corto.

Dulce.

Pero suficiente para hacer que mi corazón se acelerara.

Cuando nos separamos, ninguno habló.

Liam sonrió.

—Rompimos la regla.

Solté una pequeña risa.

—Sí.

—¿Te arrepientes?

Lo miré.

—No.

Liam entrelazó sus dedos con los míos.

—Yo tampoco.

Apoyé mi cabeza sobre su hombro.

Por primera vez entendí que quizá nuestro mayor miedo no era perder nuestra amistad.

Era descubrir que siempre habíamos querido algo más.

Y ahora que habíamos dado el primer paso…

ya no había forma de volver atrás.




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