Regla #2: No Beses A Mejor Amigo

Capitulo 11: Conocer A Su Familia

El sábado por la mañana estaba frente al espejo por quinta vez.

—¿Esto está bien?

Me cambié de camiseta.

—No.

Volví a cambiarme.

—Tampoco.

Suspiré.

¿Por qué estaba tan nerviosa?

Había conocido a Liam durante años.

Había estado en su casa cientos de veces.

Pero nunca había ido como su novia.

Y eso lo cambiaba todo.

Mi teléfono vibró.

Liam: Ya estoy afuera.

Abrí los ojos.

—¡Ya voy!

Bajé rápidamente.

Cuando abrí la puerta, Liam sonrió.

—Estás preciosa.

—¿En serio?

—En serio.

—Estoy nerviosa.

—No tienes que estarlo.

—Eso dices porque no eres tú quien va a conocer a tus padres.

Liam soltó una risa.

—Te van a querer.

—¿Y si no?

—Entonces tendrán que acostumbrarse.

—¿A qué?

Se acercó.

—A que eres la chica que quiero.

Sentí que mis mejillas se calentaban.

—Eso fue muy bonito.

—Lo practiqué.

Me reí.

Durante el camino, Liam tomó mi mano.

—¿Te puedo hacer una pregunta?

—Sí.

—¿Alguna vez imaginaste que estaríamos juntos?

Pensé unos segundos.

—No.

—Yo tampoco.

—¿Te arrepientes?

Liam me miró.

—Ni un segundo.

Sonreí.

Cuando llegamos, Liam abrió la puerta.

—Mamá, papá, ya llegamos.

Una mujer salió de la cocina.

—¡Liam!

Después me miró.

Su sonrisa se hizo más grande.

—Tú debes ser Sophie.

—Sí. Mucho gusto.

—He escuchado muchísimo sobre ti.

Miré a Liam.

—¿En serio?

—Mamá…

Ella se rio.

—No te preocupes. Todo bueno.

El padre de Liam apareció detrás de ella.

—Así que tú eres Sophie.

—Sí.

—La famosa mejor amiga.

Liam se rio.

—Papá.

—¿Qué? Es verdad.

Entramos.

Durante el almuerzo, todos hablaban y se reían.

Me sorprendió ver a Liam así.

Más relajado.

Más cariñoso.

Más él.

Su madre contaba historias de cuando eran pequeños.

—Cuando tenía ocho años, Liam dijo que iba a casarse contigo.

Me atraganté con el agua.

—¿Qué?

Liam cerró los ojos.

—Mamá.

Ella comenzó a reír.

—Lo dijo durante meses.

Lo miré.

—¿Es verdad?

—Era un niño.

—Pero lo dijiste.

—No cuenta.

Sonreí.

—Claro.

Después del almuerzo, Liam me llevó a su habitación.

—Lo siento por mi familia.

—Me encantan.

—¿De verdad?

—Sí.

Me senté en su cama.

—Ahora entiendo de dónde sacaste tu personalidad.

—¿Eso es un insulto?

—Un poco.

Liam se sentó a mi lado.

—¿Y qué piensas de mí ahora?

—Que eres más lindo cuando estás con ellos.

—¿Más lindo?

—Sí.

Sonrió.

—Entonces tendré que traerla más seguido.

Me reí.

Liam tomó mi mano.

—Gracias por venir.

—Gracias por invitarme.

—Quería que formaras parte de esta parte de mi vida.

Lo miré.

—¿Qué parte?

—La importante.

Mi sonrisa desapareció por un instante.

No por tristeza.

Por emoción.

—Liam…

—¿Sí?

—Creo que me estoy enamorando de ti.

Él se quedó completamente quieto.

Después sonrió.

—Creo que yo ya estoy enamorado de ti.

Mi corazón dio un vuelco.

Me acerqué y lo besé.

Un beso lento y dulce.

Cuando nos separamos, apoyé mi frente contra la suya.

—Nuestra regla fue un desastre.

Liam sonrió.

—La mejor clase de desastre.

Y por primera vez, ninguno de los dos tuvo miedo de decirlo.

Ya no éramos solamente mejores amigos.

Nos estábamos enamorando.

Y eso podía cambiarlo todo.




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