No pude dormir.
La frase de Emily seguía dando vueltas en mi cabeza.
«Liam no te ha contado todo.»
No quería desconfiar de él.
Pero tampoco podía ignorarlo.
A la mañana siguiente, Liam me esperaba frente a mi casillero.
—Buenos días.
—Tenemos que hablar.
Su sonrisa desapareció.
—¿Qué pasó?
Le mostré el mensaje de Emily.
Liam lo leyó y suspiró.
—Sabía que esto podía pasar.
—¿Qué significa?
—Que Emily está intentando crear un problema entre nosotros.
—Entonces dime qué está pasando.
Liam guardó silencio unos segundos.
—Antes de conocerte de esta manera… Emily me dijo que le gustaba.
Lo miré sorprendida.
—¿Qué?
—Fue hace un tiempo. Le dije que no sentía lo mismo.
—¿Y por qué nunca me lo contaste?
—Porque no quería que pensaras que había algo entre nosotros.
—Pero ahora entiendo por qué ella me escribió.
Liam asintió.
—Sí.
Sentí un poco de alivio.
—¿Eso es todo?
—Sí.
Lo miré a los ojos.
—¿Seguro?
—Completamente.
Me tomó de las manos.
—No quiero que tengas dudas sobre mí.
—No las tengo.
—¿Segura?
Sonreí.
—Segura.
Liam se acercó y me besó.
Pero antes de que pudiéramos alejarnos, escuchamos una voz.
—Liam.
Emily estaba detrás de nosotros.
—¿Podemos hablar?
Liam suspiró.
—No hay nada que hablar.
Emily me miró.
—Tú no sabes lo que pasó realmente.
Sentí que Liam se tensaba.
—Emily, basta.
—Solo quiero que ella sepa que yo estaba enamorada de ti antes.
—Y yo te dije que no sentía lo mismo.
Emily bajó la mirada.
—Pero nunca me diste una oportunidad.
—Porque no quería una oportunidad.
Sus palabras fueron firmes.
—Quiero a Sophie.
Sentí que mi corazón se aceleraba.
Emily nos miró durante unos segundos.
Finalmente asintió.
—Entiendo.
Se dio la vuelta y se marchó.
Me quedé en silencio.
Liam tomó mi mano.
—¿Estás bien?
—Sí.
—¿Segura?
—Sí.
Lo miré.
—Aunque tengo que admitir algo.
—¿Qué?
—Estoy un poquito celosa.
Liam sonrió.
—Me di cuenta.
—No te rías.
—No me río.
—Sí te estás riendo.
—Porque es lindo.
Le di un pequeño golpe en el brazo.
—Idiota.
Me abrazó.
—No tienes que preocuparte por Emily.
—Lo sé.
—No hay nadie más.
—Lo sé.
—Solo estás tú.
Sonreí contra su pecho.
—Entonces no vuelvas a ocultarme cosas.
—Prometido.
Aquella tarde caminamos juntos hasta el parque.
—¿Sabes qué aprendí hoy? —pregunté.
—¿Qué?
—Que los celos pueden hacerte imaginar cosas que no existen.
—Y que hablar es mejor que suponer.
—Exactamente.
Liam sonrió.
—Entonces nuestra relación acaba de superar su primera prueba.
—¿Crees que habrá más?
—Seguro.
—Genial.
—Pero las superaremos juntos.
Lo miré.
—Juntos.
Liam entrelazó sus dedos con los míos.
Y mientras caminábamos, comprendí que enamorarnos había sido fácil.
Lo difícil sería aprender a confiar.
Pero si Liam seguía eligiéndome…
yo seguiría eligiéndolo a él.
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Editado: 30.08.2026