Regla #2: No Beses A Mejor Amigo

Capitulo 17: Una Promesa

Desde nuestra primera discusión, Liam y yo habíamos aprendido algo importante.

Hablar era mucho mejor que imaginar.

Por eso, cuando el viernes por la mañana lo vi esperándome frente al instituto, sonreí.

—Buenos días.

—Buenos días, novia.

—¿Todavía te gusta decir eso?

—Muchísimo.

Me dio un beso en la frente.

—¿Estás bien?

—Sí.

—¿Segura?

—Segura.

—Perfecto.

Me tomó de la mano.

Y seguimos caminando.

Durante el almuerzo, Liam recibió una llamada.

—Tengo que contestar.

—Ve.

Se alejó unos metros.

Mientras esperaba, Noah se acercó.

—Hola, Sophie.

—Hola.

—¿Todo bien?

—Sí.

—Quería preguntarte si ya terminaste el trabajo de literatura.

—Sí, ¿por?

—Porque necesito ayuda con una parte.

Antes de que pudiera responder, Liam regresó.

—¿Todo bien?

—Sí —dije—. Noah necesita ayuda con el trabajo.

Liam miró a Noah.

Por un segundo pensé que volvería a ponerse celoso.

Pero simplemente sonrió.

—Entonces ayúdalo.

Lo miré sorprendida.

—¿No estás celoso?

—Un poquito.

—¿Un poquito?

—Estoy aprendiendo.

Me reí.

—Estoy orgullosa de ti.

Liam me rodeó con un brazo.

—Y yo confío en ti.

Esa tarde fui al lago con Liam.

Nos sentamos sobre la misma manta de nuestra primera cita.

—Tengo algo para ti —dijo.

—¿Otra sorpresa?

—Sí.

Sacó una pequeña pulsera.

Era sencilla, con un pequeño corazón plateado.

—Liam…

—No es nada enorme.

Me la colocó en la muñeca.

—Solo quería darte algo que pudieras llevar contigo.

La miré.

—Es preciosa.

—El corazón representa nuestra amistad.

Sonreí.

—¿Y la pulsera?

—Que aunque nuestra relación cambió, no quiero olvidar cómo empezó todo.

Lo abracé.

—Nunca quiero olvidar eso tampoco.

Nos quedamos en silencio durante unos minutos.

—¿Puedo preguntarte algo? —dijo Liam.

—Claro.

—¿Qué pasaría si algún día las cosas no salen como queremos?

Lo miré.

—¿Por qué preguntas eso?

—Porque quiero estar preparado.

Pensé unos segundos.

—No podemos saber qué pasará mañana.

—Lo sé.

—Pero mientras queramos estar juntos, tendremos que luchar por nosotros.

Liam sonrió.

—Eso quería escuchar.

—¿Por qué?

Tomó mi mano.

—Porque no quiero que seas solamente mi novia.

Lo miré.

—¿Entonces?

—Quiero que seas la persona a la que pueda contarle todo.

Sonreí.

—Siempre lo fui.

—Lo sé.

Se acercó y me besó.

Cuando empezó a oscurecer, Liam me acompañó hasta casa.

Antes de despedirnos, lo abracé.

—Te quiero.

—Te quiero más.

—Eso es imposible.

—Puedo demostrarlo.

—¿Cómo?

Me besó.

Sonreí contra sus labios.

—Tramposo.

—Funcionó.

—Sí.

Entré a casa y miré la pulsera.

Era pequeña.

Sencilla.

Pero significaba mucho.

Porque me recordaba algo que nunca quería olvidar:

Antes de ser novios, fuimos mejores amigos.

Y si algún día las cosas se complicaban…

yo quería seguir eligiendo a Liam.

Una y otra vez.

Porque algunas historias de amor no comienzan con un flechazo.

Comienzan con una amistad.

Y quizá las mejores son aquellas en las que primero encuentras a tu persona favorita…

y después descubres que también es el amor de tu vida.




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