Regla #2: No Beses A Mejor Amigo

Capitulo 18: La Decisión

El lunes comenzó como cualquier otro.

Liam me esperaba frente al instituto.

Yo llevaba la pulsera que me había regalado el viernes.

Cuando me vio, sonrió.

—La llevas.

—Claro que la llevo.

—Pensé que quizá la perderías.

—Jamás.

Tomó mi mano.

—Buenos días.

—Buenos días.

Por un momento todo fue perfecto.

Hasta que Liam recibió un mensaje.

Miró la pantalla y su expresión cambió.

—¿Qué pasa?

—Es de mi universidad.

—¿Algo malo?

—No exactamente.

Guardó el teléfono.

—Tenemos que hablar después de clases.

Mi estómago se revolvió.

—¿Sobre qué?

—Después.

Todo el día estuve pensando en aquella conversación.

Cuando terminó el último período, Liam me llevó al estacionamiento.

—¿Qué ocurre? —pregunté.

Suspiró.

—Me ofrecieron participar en un programa de verano.

Sonreí.

—¡Eso es genial!

—Es fuera de la ciudad.

Mi sonrisa desapareció.

—¿Por cuánto tiempo?

—Dos meses.

Dos meses.

No parecía tanto.

Pero de repente sentí que era muchísimo.

—¿Quieres ir?

—Sí.

La respuesta fue inmediata.

Intenté sonreír.

—Entonces deberías hacerlo.

—Pero…

—¿Qué?

—No quiero estar lejos de ti.

Bajé la mirada.

—Liam, no puedes rechazar una oportunidad por mí.

—No quiero que pienses que te estoy dejando.

—No lo pienso.

—¿Seguro?

—Sí.

Aunque una pequeña parte de mí tenía miedo.

Esa tarde fuimos al lago.

Nos sentamos frente al agua.

—Dos meses —murmuré.

—Lo sé.

—Nunca hemos estado tanto tiempo separados.

—Podemos hablar todos los días.

—No será lo mismo.

Liam tomó mi mano.

—Lo sé.

Me quedé callada.

—Tengo miedo —admití.

—¿De qué?

—De que cuando vuelvas todo sea diferente.

Liam me miró.

—Sophie, mírame.

Levanté la cabeza.

—No voy a olvidarte.

—No puedes saberlo.

—Sí puedo.

—¿Cómo?

—Porque no quiero una vida en la que tú no estés.

Sentí un nudo en la garganta.

—No digas eso si no estás seguro.

—Estoy completamente seguro.

Me abrazó.

—Te voy a extrañar.

—Yo también.

Pasaron los días.

Finalmente llegó el momento de decidir.

Liam aceptó la oportunidad.

Y aunque me dolía imaginar dos meses sin él, estaba orgullosa.

La noche antes de su viaje, nos encontramos en el parque.

—¿Estás lista? —preguntó.

—No.

—Yo tampoco.

Sonreí.

—Entonces estamos igual.

Liam sacó su teléfono.

—Tengo una idea.

—¿Qué?

—Hagamos una promesa.

—¿Otra?

—Esta es importante.

Entrelazó nuestros dedos.

—Durante estos dos meses vamos a confiar el uno en el otro.

—Sin celos.

—Sin secretos.

—Sin dudas.

—Y sin importar la distancia…

—Seguiremos eligiéndonos.

Sonreí.

—Trato hecho.

Liam me besó.

Un beso largo y lleno de emociones.

Cuando nos separamos, apoyó su frente contra la mía.

—Te amo.

Me quedé quieta.

Era la primera vez que lo decía.

—¿Qué?

—Te amo, Sophie.

Sentí que mis ojos se llenaban de lágrimas.

—Yo también te amo.

Lo abracé con fuerza.

Y por primera vez, la distancia no me pareció tan aterradora.

Porque ahora sabía algo.

Podíamos estar lejos.

Pero mientras siguiéramos eligiéndonos…

seguíamos siendo nosotros.




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