Regla #2: No Beses A Mejor Amigo

Capitulo 20: Una Foto

Llevábamos casi un mes separados.

Y, aunque al principio había sido difícil, poco a poco habíamos encontrado nuestra rutina.

Mensajes por la mañana.

Videollamadas por la noche.

Fotos de nuestros días.

Pequeños «te extraño» durante el día.

No era lo mismo que tenerlo a mi lado.

Pero funcionaba.

Hasta aquella tarde.

Estaba revisando las redes sociales cuando vi una fotografía.

Liam aparecía en una reunión del programa.

Sonreía.

Y a su lado estaba una chica.

Emily.

Sentí un nudo en el estómago.

No quería ponerme celosa.

No quería imaginar cosas.

Pero entonces vi el comentario debajo de la foto.

«La pareja más linda del programa.»

Mi corazón se detuvo.

Liam me llamó esa noche.

Contesté.

—Hola.

—Hola, amor.

—¿Quién es ella?

Su expresión cambió.

—¿Qué?

—La chica de la foto.

—Ah.

—Se llama Emily, ¿verdad?

—Sí.

Sentí que mi pecho se tensaba.

—¿Qué hace contigo?

—Sophie…

—Solo pregunto.

Liam suspiró.

—Es una de las chicas del programa.

—Ya veo.

—No pasa nada.

—Entonces, ¿por qué alguien comentó que somos una pareja?

—Porque están bromeando.

—¿Y por qué no me dijiste que ella estaba ahí?

—Porque no pensé que fuera importante.

Cerré los ojos.

Aquella frase me recordó nuestra primera discusión.

—Otra vez.

—¿Qué?

—Otra vez estás diciendo que algo no es importante.

—Sophie, no estoy haciendo nada.

—Lo sé.

—Entonces confía en mí.

Abrí los ojos.

—Quiero confiar en ti.

—Entonces hazlo.

—Pero no puedes pedirme que no sienta nada.

Liam guardó silencio.

—Tienes razón.

Su tono se suavizó.

—Lo siento.

—Yo también.

—No quiero pelear contigo.

—Yo tampoco.

Al día siguiente, Liam me envió un mensaje.

Liam: Mira esto.

Era una captura de pantalla.

Había escrito en el grupo del programa:

Liam: Para aclarar cualquier duda: tengo novia y la amo. Así que dejen de emparejarme con Emily.

Me quedé mirando la pantalla.

Sonreí.

Sophie: ¿En serio hiciste eso?

Liam: Sí.

Sophie: Eres un idiota.

Liam: ¿Un idiota enamorado?

Sophie: Sí.

Liam: ¿Todavía me quieres?

Sonreí.

Sophie: Más que antes.

Esa noche volvimos a hacer una videollamada.

—Tengo algo que decirte —dijo Liam.

—¿Qué?

—Sé que la distancia es difícil.

—Sí.

—Pero quiero que cuando tengas miedo me lo digas.

—Lo haré.

—Y yo haré lo mismo.

Sonreí.

—¿Prometido?

—Prometido.

Liam acercó su rostro a la cámara.

—Falta poco.

—¿Para qué?

—Para volver.

Mi corazón se aceleró.

—¿Cuánto?

—Un mes.

Sonreí.

—Puedo soportarlo.

—Yo también.

—Te extraño.

—Yo más.

—Eso ya lo dijiste.

—Y lo seguiré diciendo hasta que pueda decírtelo en persona.

Sonreí.

—Te amo.

—Te amo.

Cuando terminó la llamada, miré el calendario.

Un mes.

Solo un mes.

La distancia todavía dolía.

Pero ahora sabía que nuestra relación podía sobrevivir incluso a los celos, las dudas y los kilómetros.

Y quizá cuando Liam volviera…

nuestra historia entraría en una nueva etapa.

Una mucho más difícil.

Porque después de aprender a querernos a distancia, tendríamos que aprender a estar juntos otra vez.




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