Regla #2: No Beses A Mejor Amigo

Capitulo 21: De Vuelta A Casa

El último mes había pasado lentamente.

Demasiado lentamente.

Cada día tachaba una fecha del calendario.

Cada noche hablaba con Liam.

Y cada mañana me despertaba pensando en cuánto faltaba para volver a verlo.

Hasta que un viernes recibí un mensaje suyo.

Liam: ¿Qué haces esta tarde?

Sophie: Nada. ¿Por?

Liam: ¿Puedes ir al lago?

Fruncí el ceño.

Sophie: ¿Ahora?

Liam: Sí.

Sophie: Está bien.

No entendía por qué quería verme allí.

Pero acepté.

Cuando llegué al lago, no había nadie.

Miré mi teléfono.

Sophie: ¿Dónde estás?

No hubo respuesta.

Esperé unos minutos.

Entonces escuché una voz detrás de mí.

—Hola.

Me giré.

Y me quedé completamente quieta.

Liam estaba allí.

Con una mochila sobre el hombro y una enorme sonrisa.

—¿Liam?

—Sorpresa.

Corrí hacia él.

Me abrazó con tanta fuerza que casi perdimos el equilibrio.

—¡¿Qué haces aquí?!

—Volví antes.

—¡No me dijiste nada!

—Quería sorprenderte.

Lo abracé todavía más fuerte.

—Te extrañé muchísimo.

—Yo también.

Nos separamos apenas para mirarnos.

—Estás diferente.

—¿Mejor o peor?

—Más guapo.

—Entonces valió la pena volver.

Me reí y lo besé.

Después de un mes de llamadas, mensajes y fotografías, volver a sentir sus labios fue completamente diferente.

Cuando nos separamos, apoyé mi frente contra la suya.

—No vuelvas a irte.

—Tengo que hacerlo algún día.

—Entonces iré contigo.

Liam sonrió.

—Eso me gusta.

Nos sentamos junto al lago.

—¿Cómo fue todo? —pregunté.

—Difícil.

—¿Por mí?

—También.

—¿También?

—Porque aprendí muchas cosas.

—¿Como cuáles?

Liam tomó mi mano.

—Que puedo estar lejos de ti y seguir queriéndote igual.

Sonreí.

—Yo aprendí que puedo confiar en ti.

—¿Incluso después de la foto?

—Incluso después de la foto.

Liam soltó una risa.

—Nunca voy a olvidar eso.

—Yo tampoco.

El sol comenzó a bajar.

Liam sacó algo de su mochila.

Era una pequeña caja.

—¿Qué es?

—Ábrela.

Dentro había una fotografía.

Era una foto de nosotros dos en el lago, tomada durante nuestra primera cita.

—La llevé conmigo durante todo el programa.

Pasé los dedos sobre la fotografía.

—Liam…

—Me ayudaba a recordar por qué quería volver.

Sonreí.

—No necesitabas una foto.

—¿Por qué?

—Porque yo estaba aquí esperándote.

Liam me miró.

—Te amo.

—Te amo.

Me abrazó.

Antes de irnos, Liam se quedó mirando el lago.

—Tengo otra pregunta.

—¿Qué?

—¿Qué quieres hacer después de terminar el instituto?

Pensé unos segundos.

—No lo sé exactamente.

—Yo tampoco.

—¿Te preocupa?

—Un poco.

—¿Por qué?

—Porque quizá nuestros caminos sean diferentes.

Sentí un pequeño nudo en el pecho.

—Eso no significa que tengamos que separarnos.

Liam me miró.

—¿De verdad piensas eso?

—Sí.

—Entonces tenemos que luchar por eso.

Sonreí.

—Juntos.

—Juntos.

Nos tomamos de la mano.

Habíamos sobrevivido a la distancia.

Habíamos aprendido a confiar.

Y ahora estábamos de nuevo juntos.

Pero el futuro comenzaba a acercarse.

Y por primera vez, no solo teníamos que pensar en nuestro próximo beso.

Teníamos que decidir qué lugar ocuparíamos en la vida del otro.

Y esa decisión podía ser mucho más difícil que romper cualquier regla.




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