El correo seguía abierto en mi teléfono.
La universidad estaba mucho más lejos de lo que había imaginado.
Era una oportunidad increíble.
Justamente el tipo de oportunidad que había soñado durante años.
Pero ahora había algo más que considerar.
Liam.
—Estás muy callada —dijo.
Guardé el teléfono.
—Estoy pensando.
—¿En qué?
Lo miré.
—Me ofrecieron otra oportunidad para estudiar.
—¿Dónde?
Le dije el nombre de la universidad.
Liam abrió los ojos.
—Eso está bastante lejos.
—Sí.
—¿Quieres ir?
La pregunta me sorprendió.
—No lo sé.
—Sophie.
—¿Qué?
—No quiero que digas que no por mí.
Bajé la mirada.
—Pero estaríamos muy lejos.
—Lo sé.
—¿Y si no funciona?
Liam se acercó.
—Entonces lo descubriremos.
—¿No tienes miedo?
—Muchísimo.
Sonrió.
—Pero tener miedo no significa que tengamos que renunciar.
Esa tarde hablé con Emma.
—No sé qué hacer.
Ella me miró.
—¿Quieres ir?
—Sí.
—Entonces ve.
—¿Y Liam?
—Liam te ama.
—¿Y si la distancia nos separa?
Emma sonrió.
—Entonces será porque pasó algo entre ustedes, no porque tú persiguieras tus sueños.
Sus palabras se quedaron conmigo.
Al día siguiente busqué a Liam.
Lo encontré en las gradas del instituto.
—Tenemos que hablar.
—Eso nunca suena bien.
Sonreí.
—Me voy a presentar.
Liam me miró.
—¿A la universidad?
Asentí.
—Sí.
Su sonrisa apareció inmediatamente.
—Estoy orgulloso de ti.
—¿De verdad?
—Claro.
—Aunque esté lejos.
—Aunque estés al otro lado del mundo.
Me acerqué.
—Tengo miedo.
—Yo también.
—No quiero perderte.
Liam tomó mi mano.
—Entonces no me pierdas.
—¿Así de fácil?
—No.
Sonrió.
—Va a ser difícil. Vamos a extrañarnos. Habrá días malos. Quizá discutamos.
—Eso último seguro.
Se rio.
—Pero si los dos seguimos queriendo estar juntos, encontraremos la manera.
Lo abracé.
—Te amo.
—Te amo más.
—Eso no se puede.
—Voy a seguir intentándolo.
Esa noche tomé una decisión.
Envié mi solicitud.
Cuando terminé, sentí una mezcla de miedo y felicidad.
No sabía qué iba a pasar.
Pero por primera vez entendí algo.
Amar a alguien no significa dejar tus sueños de lado.
Significa encontrar a alguien que quiera verte cumplirlos.
Y Liam era esa persona.
Al día siguiente, mientras caminábamos por el pasillo, él tomó mi mano.
—¿Sabes qué?
—¿Qué?
—Creo que rompimos nuestra regla por una buena razón.
—¿Cuál?
—Porque si nunca te hubiera besado, quizá nunca habría descubierto que eras el amor de mi vida.
Sonreí.
—Y si nunca me hubieras besado, probablemente seguiríamos siendo mejores amigos.
—También me habría gustado.
—¿Por qué?
—Porque antes de amarte…
Liam apretó mi mano.
—Ya eras mi persona favorita.
Sonreí.
—Tú también.
Seguimos caminando juntos.
No sabíamos qué ciudad nos esperaba.
No sabíamos cuánto tiempo estaríamos separados.
No sabíamos qué dificultades aparecerían.
Pero sí sabíamos algo.
No queríamos renunciar.
Porque esta vez no se trataba de evitar enamorarnos.
Se trataba de descubrir hasta dónde podía llegar nuestro amor.
#4955 en Novela romántica
#1391 en Novela contemporánea
romance juvenil mejor amigos, beso drama celos, enamorarse amitad instituto
Editado: 30.08.2026