Regla Número 20

CAPITULO 7

POV LARISSA

El viaje duró unas horas. Con exactitud no sé cuántas, ya que me quedé dormida. Sentí un leve movimiento en mi hombro.

—Llegamos —me dijo Lúcio.

Me estiré un poco y bajamos. Era una isla, con un gran hotel en el centro. Al llegar a la entrada, una recepcionista simpática nos dio la bienvenida.

—Buenas noches, bienvenidos al Hotel X. ¿Cuántas habitaciones desean? —preguntó.

—Yo quiero una habitación para mí —dijo Nerea.

—Está bien —respondió la joven señalando a Lúcio..

—Yo también, pero que sea con vista a la isla, por favor.

—Claro, señor. ¿Y usted? —preguntó finalmente, dirigiéndose a Luis.

Luis y yo nos quedamos mirándonos.

—Quiero una cama matrimonial —dijo, agarrándome de la mano.

¿Que no dormiríamos en camas separadas? El contrato no decía nada al respecto.

—¿A nombre de quién será? —preguntó la recepcionista.

—Luis Arreaga Bustamante.

—Muy bien, señores, aquí están sus tarjetas para las habitaciones.

Hasta ese momento, sentí la mirada furiosa de Nerea; sus ojos chispeaban de enojo. (Bueno, si íbamos a aparentar, que parezca de verdad, ¿no?) Me reí para mis adentros.

Lúcio desapareció rápidamente, mientras Luis seguía sosteniéndome de la mano. Nerea nos seguía muy de cerca hasta que Luis se detuvo.

—¿No tienes vida propia? —le dijo Luis con frialdad.

—No puedo creer que hayas llegado a esto. Mira que fijarte en tremendo espantapájaros —dijo Nerea con sarcasmo.

Cuando estaba a punto de responderle, Luis me detuvo.

—A mi novia la respetas. La próxima vez no será solo una advertencia. Así que controla esa lengua víperina.

Me llevó del brazo, y por primera vez, un hombre me había defendido de esa manera. Fue inesperado y, debo admitirlo, conmovedor.

Al llegar a la habitación, Luis abrió la puerta con la tarjeta.

—Aquí puedes guardar tus cosas. Pasa.

Era una suite con una cama King size, decorada románticamente.

—No te preocupes, dormiré en el sofá —dijo, señalando con calma.

—Está bien, y gracias por lo de hace un rato.

—No hay problema. De todas formas, eres mi novia... de mentira. Nadie merece ser tratado así.

—Sí, pero no todo el mundo actúa como lo hiciste tú.

—Yo también juzgué tu aspecto, Larissa. No de esa manera, pero en serio lo siento.

—Está bien. Por cierto, ¿aquí hay alguna tienda de ropa?

—Sí, por donde pasamos antes.

—Perfecto, iré a comprar algo.

—Claro, compra lo que quieras. Toma la tarjeta para abrir la habitación.

Salí y aproveché para comprar ropa de dormir y algo más cómodo para andar. Regresé con dos bolsas, súper contenta, y de paso merendé un poco. Al entrar, lo vi.

Luis tenía una botella casi vacía.

—Salud, guapa —dijo, bebiéndose la última copa. Comenzó a cantar. Horrible, por cierto.

—Ya no tomes, por favor, Luis. Para.

—Está bien, si me acompañas. Tres copas —dijo, haciendo con la mano el gesto de cinco.

—Promételo.

—Lo prometo.

Mientras tomábamos la primera copa, le pregunté:

—¿Por qué estás tomando?

—No es por lo que seguro piensas.

—¿Ah, no?

—Es porque mi empresa no está bien, y la única forma de salvarla es con la ayuda de Nerea.

—Entonces, ¿la aceptaste?

—Por el bien de la empresa, sí. Pero de solo pensar que estará pisándome los talones me pone mal.

—Salud —dijo, levantando su copa. Tomamos la segunda, y así llegamos a la tercera.

—Ya estoy mareada. Soy muy mala para esto.

Él no me quitaba la mirada de encima. Me quitó los lentes.

—Eres muy bonita —dijo, tocando mi rostro.

—De verdad estás tomado.

—¡Ja, ja! No, lo digo en serio. Tus ojos, tus labios...

Y me besó profundamente. Y yo... le correspondí hasta quedarnos sin respiración.

—Larissa, mi bonita secretaria. Larissa, mi tierna secretaria. Larissa, mi rojiza novia.

—Ya, para.

Comenzó otro beso, y antes de darnos cuenta, nos quedamos sin ropa.

A la mañana siguiente…desperté con un dolor de cabeza.

—¿Qué hago así? ¿Y Luis?

Lo vi aún dormido.

—¡Pasé la noche con mi prometido falso!




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.