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0. 'Sola'

           Había vivido en una tormenta por muchos años, nubes que me tapaban los recuerdos, rayos llenos de adrenalina y la lluvia que caía tan pesada que me refugié en quienes confiaba. En quienes amaba, a los que les hubiera protegido y dado todo. Pero no me esperé el ciclón que derribo esas paredes, y por más que todo pareció despejarse, en plena claridad me encontré sola.

Estaba acostumbrada a la incertidumbre, a las preguntas con respuestas vacías o a medias. Era lo que muchos me habían dado, subestimando mi corazón como mi fortaleza. Me habían escondido tanto de la verdad que apenas la luz iluminó la tragedia, mi furia fue reconocer que lo tenía frente a mis ojos. Solo que no me dejaron verlo, solo a mí.

En el estallido, me desvanecí en el aire lejos de todo lo que alguna vez me atrajo. Me alejé de la intriga, de las dudas, escapé de todo lo que podría hacerme pensar en la oscuridad de la cual me habían tironeado fuera. Mi castigo fue padecerlas por meses, de escuchar una y otra vez las preguntas que seguían sin ser respondidas, y solo pude morderme la lengua y esconder mi llanto contra almohadas para que nadie me escuchara. Cada noche se sentía como un pedazo de corazón poco a poco se iba armando de vuelta.

El temor había sido, en parte, lo que a mí me había detenido de muchas cosas, como también me había afectado. Con las nuevas cicatrices internas temía de muchas cosas, confiar plenamente en alguien más se sentía como un reto y que me traicionaran sería algo que no me sorprendería. No había pasado una vez, habían pasado ya muchas y con gente que nunca había pensado que me herirían así. ¿Porqué no pasaría de vuelta?

Había pasado tanto tiempo atraída al cuero negro que me había rodeado con seguridad que al perderlo se sintió tan frío en mi piel, como el balde de agua fría que me sacaba toda calidez. Por eso mismo no me sorprendía haber buscado la calidez, un fuego distinto que brindaba suavidad y calma. No un cuero que en las noches difíciles se helaba, sino algo que me cuidara de esa oscuridad y la reemplazara con claridad.

Pero a pesar de haberla encontrado, no podía no mirar atrás y preguntarme que sería de él. De los cigarrillos que me hacían volver hacia atrás y la constante cuestión de que hubiera pasado sí. No, no podía aferrarme a algo que no sabría responder ni imaginar. Iba a acabar con todo esto.

Enfrentándolo, o dejándolo ir.

 

 

ESTRENO: 1ERO DE AGOSTO DE 2020

EDICIÓN: 2021

 

 



Tania Y

#4973 en Novela romántica
#970 en Joven Adulto

En el texto hay: intriga, descubrimientos, romance

Editado: 27.06.2021

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