Rescatando A PapÁ

CAPITULO CUATRO OTRA PRUEBA DE QUE HABIAN MUCHAS MENTIRAS POR DESCUBRIR

CAPITULO CUATRO

OTRA PRUEBA DE QUE HABIAN MUCHAS MENTIRAS POR DESCUBRIR

Marcus siguió leyendo la información del colegio en su computadora, pensando en todo lo que se suponía el creía cierto sobre cómo había vivido su hija en casa de su hermana, hasta que Aria le preguntó,

−padre, sabes que la baranda de tu balcón está alterada −, le comentó Aria, con simpleza, como si ese hecho

no fuese importante,

El volvió su cara hacia ella, y luego le preguntó,

−a que te refieres −, preguntó a la vez,

−si te apoyas en ella te puedes caer, es el mismo sitio desde donde cayó mi madre, aunque todos dicen que

se lanzó desde una silla que estaba al lado de la baranda−, le dijo muy seria,

−de que hablas, tu madre se lanzó, eso dijo la policía, porque dices que esta dañada, que tratas de decirme −,

le preguntó sorprendido,

−ven a ver, que te enseño donde−, camino rápidamente abriendo la puerta y salió al balcón,

Tocó el borde de la baranda empujando suavemente y esta se deslizó hasta caer hasta el piso bajo de ellos, quedando un espacio peligrosamente disimulado, por donde fácilmente cabía una persona y caer desde esa altura,

−ves lo que te digo, según los investigadores, ese fue el sitio desde donde supuestamente se lanzo mi madre,

pero hasta tu pudiste haber caído desde aquí si no sabias que estaba así con una sección falsa−, el palideció

violentamente, y tomándola de la mano la alejó de la tarraza y fue con ella hasta el escritorio, le dijo que se sentara mientras él buscaba una carpeta dentro de una de las gavetas del escritorio.

Sacó un sobre con varias fotografías, buscando las tomas desde donde se supone que se lanzó su mujer, cuando estuvo encerrada por dos días y cuando llegó le dijeron que ella se había encerrado sola, eso fue lo que dijo su hermana Hilda, ella se había quedado cuidando a Lucia mientras yo resolvía unos negocios que mi hermano Roberto dijo que no podía ir , así que fui yo, dejando su casa, a su mujer y a su hija al cuidado de su familia y al llegar Lucia se había lanzado en ese momento desde el balcón del estudio, justo cuando regresé de un viaje que primeramente no tenía que hacer, parecía que lo habían sacado de su casa para que no estuviera presente justo en ese momento, cuando Lucia se lanzó de la terraza, por la mente de Marcus empezaron a desfilar las imágenes de muchas situaciones que ahora le parecían que habían sido exageradas, como para hacerle creer que Lucia había estado en un estado de angustia y fuera de control cuando decidió lanzarse desde la terraza del estudio,

Me senté mirando las fotos, la pasé una por una, visualizando todos los detalles, hasta que encontré una donde claramente se veía, que faltaba un segmento del borde de seguridad, se veía como una sombra, como si estuviese sucio, pero si faltaba un segmento, lo suficientemente ancho, para que, si alguien se apoyara de espalda, cayera sin poder evitarlo, y alguien lo había dejado así, ahora para quien era la trampa, para mi hija o para mí, se preguntó Marcus, ahora un nuevo pensamiento rondaba dentro de su cabeza, que tan cierto fue lo que le dijeron sus hermanos Hilda y Roberto, sobre las circunstancias por la cual Lucia se quiso suicidar, ya no estaba tan seguro de que fuese verdad lo que le dijeron sus hermanos.

Llamó a su asistente para preguntarle quien había hecho el mantenimiento de mi terraza después de la muerte de Lucia,

−señor su hermana Hilda despidió al contratista que le realizaba el mantenimiento a la mansión, ella dijo que

su hermano Roberto se encargaría a partir de ese momento de supervisar la ejecución del mantenimiento a

todo lo que se refería a la mansión y a todas las propiedades de usted −le explicó rápidamente,

−busca a la persona quien lo hiso por ordenes de mi hermano y tráemelo ahora, no importa cómo, quiero que

me explique cómo fue que dejo esa pieza suelta, hazlo sin decirle nada a mis hermanos que ya me enteré de

lo que sucedió−, ordenó a su asistente a la vez que me miró directamente a los ojos, como preguntándose

como no supe de eso,

−el día que mi madre murió, mi tía nos encerró a las dos, a ella en el estudio, la dejó allí los tres días que

estuviste afuera y a mí en mi habitación, sin darnos ni agua −, le dijo en voz baja, dejando salir un suspiro de

sus labios,

−mi madre me decía que no llorara, que fuese fuerte, pero tenia que decirlo en voz fuerte para que yo la

oyera, por eso dijo la tía que ella estaba alterada y descompensada, pero mi madre solo me estaba hablando

a mí −, le explicó,

−ella solo llamó gritando a la tía, para que me diera agua y me alimentara, que yo era una niña aún, la tía se

reía y le decía que, si quería salir, que saltara por la terraza, yo tengo la grabación de eso, pero lo escondí en

un lugar secreto dentro de la casa y nunca pude sacarlo, porque me mandaste a vivir con la tía−, terminó




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