Rescatando A PapÁ

CAPITULO SEIS CUANDO LA AMBICIÓN Y LA CODICIA PESA MAS QUE LA SANGRE

CAPITULO SEIS

CUANDO LA AMBICIÓN Y LA CODICIA PESA MAS QUE LA SANGRE

Solo bastaron unos cuantos golpes, para que la cerradura saliera de la madera de la puerta, dejando libre el paso, la habitación estaba a oscuras, solo habían dejado las cortinas de la altas ventanas que habían permanecido cerradas dejando ver el cruel abandono de la habitación, aun había algunos juguetes regados en el suelo, dejados al descuido o porque estaban rotos.

Aria se dirigió rápidamente a las cortinas, abriéndola y dejando pasar la luz natural, abrió las ventanas dejando entrar el aire limpio que circulaba desde la amplia terraza, se regresó y se dirigió al almario que estaba vació sin ninguna de sus pertenencias, ningún cajón donde ella acomodaba sus prendas de vestir, solo estaba el espejo porque si lo hubiesen quitado probablemente su hubiese roto y al final, estaba un mural que le había dibujado se madre, iluminado por la bombilla de la lampara que estaba adosada a la pared, a ese sitio se dirigió Aria mientras su padre avergonzado por el destrozo, la observaba sin decir nada.

Ella caminó hasta pararse justo frente al mural, pasó su mano por él, como acariciando el recuerdo de su madre haciéndolo, bordeó las líneas que permanecían a pesar del tiempo transcurrido, volteó a ver a su padre, parado en el marco de la puerta del vestidor a unos pasos detrás de ella, luego levantó su mano y tomando la lampara la giró hacia un lado y luego hacia el otro, luego desde la pared se oyó un rose metálico, como el crujido de piezas rosándose, luego la pared se movió separándose uno centímetros, ella metió sus dedos y la atrajo hacia ella abriendo la puerta trampa del escondite secreto en la habitación dejando ver el pequeño pasillo hacia otro espacio dentro del vestidor.

Aria estiró su brazo y encendió la luz, encontrándose varios muebles encofrados en la pared posterior en forma de una biblioteca en donde había varios artículos ordenados, ella tomó rápidamente la vieja table, diciendo a su padre mientras lo veía a la cara,

−aquí está, ella no pudo encontrarlo, esta es la razón de que se llevaran mis muebles, esto es lo que estaban

buscando, te dije que solo mi madre y yo sabíamos de estos lugares secretos y ahora tu−, le dijo de manera

cómplice,

−se que ellos intentaran venir mientras salimos, porque tienen llaves de la casa, porque entraban cada vez

que tu salías de viaje y seguían llevándose cosas de mi madre que luego vendían −,

−deberías cambiar todas la cerraduras exteriores y las de servicio, por ahí entraba el tío Roberto cada vez

que tu salías, haciendo cosas para decir que mi madre las hacia y cuando llegabas tu la culpabas a ella, yo lo

vi padre, muchas veces cuando entraba a tu estudio y luego a tu habitación después que mi madre murió y

antes de que me enviaras con ellos −, le dijo con tristeza,

Encendió la table, sonriendo al ver que aun funcionaba, buscando el archivo del día de la muerte de su madre, el tomo el dispositivo en sus manos, mirando la pantalla, viendo la crueldad en el rostro de sus hermanos, mientras maltrataban y ofendían a una mujer que nunca se metió con ellos, vio todo el video, dejando caer la lágrimas sintiéndose miserable, pero lo que mas le afecto fue ver la tristeza en la cara de su mujer al entender que lo que le dijeron era verdad, que él nunca le creería que ella no atentaría contra su vida, que él nunca creería que ellos le harían daño, porque era su familia y la sangre de la familia pesa.

Marcus lloró por varios minutos, de rabia, de decepción, de vergüenza con su hija, con su madre a la que había traicionado antes de morir y aun después de muerta.

−perdóname, amor, perdóname, nunca mas voy a dejar a nuestra hija sola, no voy a dejar que le vuelvan

hacer daño y te prometo que voy a hacer que paguen todo lo que te hicieron y lo que le han hecho a nuestra

hija, se enderezó, miró a su hija dio un par de pasos hasta donde estaba ella y la miró a los ojos, luego se arrodillo pidiéndole perdón por su abandono, por su descuido, que ella no tendría que verlos nunca mas y que iba hacer que pagaran todo lo que habían hecho a su madre y a ella.

−esto era lo que quería al vaciar y sacar los muebles de mi habitación, querían las pruebas que existían en su

contra, por eso me llevaron con ellos, porque sabían que yo los tenia escondidos aquí−, le dijo seria,

−por eso te dije de cambiar las cerraduras, ellos volverán por estas pruebas y esperaran que estemos

dormidos −, le dijo en voz baja, como si temiera que alguien estuviera oyendo.

−bueno, los estaremos esperando −, le dijo su padre, viendo extrañado cuando le hacia señas para que

siguiera hablando, mientras la atraía hasta que viera una pantalla que había encendido y en donde salía las imágenes de uno de sus hombres de confianza que trataba de ver dentro de la habitación, pegando su cabeza en la puerta entreabierta para oír lo que ellos hablaban, mientras le enviaba mensajes a alguien.

−tenemos espías, no todos te son leales padre−, le murmuró Area, mientras el sacaba su celular y envió un

mensaje a su asistente personal, quien hablaba con Sebastián afuera, diciéndole de quien estaba espiando, que llamara urgente a su abogado y al detective que había llevado el caso de mi esposa, además que llamara a un cerrajero urgente para cambiar todas la cerraduras externas de la casa, pero para ya.




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