Rescatando A PapÁ

CAPITULO SIETE DESMONTANDO LAS MENTIRAS

CAPITULO SIETE

DESMONTANDO LAS MENTIRAS

A la vez que Marcus caminaba hacia su estudio al lado Aria, su mente se iba llenándose de todas las respuestas a todas esa preguntas que hiso y que luego descartó porque era sus hermanos, ahora está experimentando la rabia que siente por esa ceguera selectiva sobre las señales que le daban su hermanos, las banderas rojas gritando ante él, de que no todo lo que decían era cierto y que por ser familia en las dejo pasar.

Pero habían lastimado muy fuerte a su hija, le habían hecho daño, lo engañaron a él, el que siempre los ayudo y protegió, desprotegiendo a su mujer y a su hija por ellos, la rabia e impotencia que sentía crecer dentro de él lo llenaba de esa vergüenza que se sabe tarda en desaparecer, pero también sentía dolor, más que por él, por su esposa muerta y atormentada, inculpada injustamente haciéndola ver como una mujer débil, desequilibrada, que optó por morir dejando a su familia destrozada,

Dolor por su hija que la han hecho sufrir sin compasión y eso le hacía sentir más rabia, una rabia que crecía a medida que descubría más traiciones.

Su asistente Román, llegó al igual que ellos, hasta la puerta del estudio, traía en las manos los teléfonos que tenía Tomas, revisaron su habitación y encontraron sobres con dinero y otros vacíos, dando a entender que se les hicieron varios pagos en efectivo, también trajeron al contratista que servía a su hermano Roberto y asustado confesó todo, que él había preparado la trampa en la terraza, que no dijo nada por lo amenazaron con decir que el lo hiso por su cuenta y que nadie le iba a creer a él, así que por eso no dijo nada, pero que él había dejado pruebas,

−dejé la nota con la orden firmada por su hermano, junto con la conversación que tuvimos y las que tuvo con su hermana −, le decía rápidamente,

−fui grabando con mi teléfono cada conversación con ellos, cuando decían que la encerrarían por varios días

sin comer para que ella alterada decidiera suicidarse, ese grabación la dejé en la memoria de mi teléfono, −

dijo con voz seria y rápida,

− la guardé en un sobre dentro de un libro en la biblioteca el día que prepararon la trampa, sabía que en algún

momento usted se enteraría de la verdad −, terminó diciendo angustiado

−búsquelo −, le ordenó Marcus y él fue inmediatamente hacia la biblioteca, tomó un libro un poco oculto entre

otros, ahí estaba el sobre y dentro de éste una memoria de teléfono celular junto con una orden firmada por

su hermano, para mantenimiento de la terraza,

Marcus vio la nota identificando la firma de padre, eso busco un porta memorias insertando este en su portátil, busco el archivo con la fecha aproximada y ahí estaba, la voz de sus hermanos planeando la muerte de su esposa, el frio que ya sentía en su interior se acrecentó llenándolo de una furia tan intensa y un dolor tan grande que las lágrimas salieron de sus ojos sin poder evitarlo, vio a su hija acurrucada en el sofá llorando también, fue a su lado y la abrazó, quedándose juntos unos minutos en silencio y con el entendimiento de que ya nada seria igual, pero ya ella se sentía segura porque estaba recuperando a su padre, eso era lo único que le importaba ahora.

Minutos después llegó su abogado junto con un fiscal del ministerio publico y un teniente de la policía municipal, les entregó todo el material que ellos ya tenían, lo vieron de nuevo y sin ninguna duda prepararon el plan de arrestó de sus hermanos, revisaron los teléfonos de Tomas leyendo los mensajes donde le pedían confirmar si podían ir esta noche, el detective haciéndose pasar por Tomas, les respondió que sí que él le daría las tabletas para dormir con los alimentos y que le avisaría cuando ya estuvieran durmiendo.

El abogado de Marcus, hiso copias de todos los archivos que habían encontrado y luego entregaron todo lo que habían encontrado a el agente de la policía, llevándose todo para su resguardo, el fiscal emitió todas las ordenes de aprehensión que se necesitarían que realizarían en la noche y luego se despidieron, llevándose a los dos detenidos, a la comisaria correspondiente además de preparar las ordenes de arresto de Roberto y de Hilda, quedando en regresar en la noche para ejecutar los arrestos, dejando a dos oficiales de civil en caso de que se presentaran durante el trascurso de la tarde.

Aria le dijo a su padre que quería tomar una ducha y el le dijo que lo hiciera en una de las habitaciones de invitados, tomó su vieja mochila y lo siguió por las escaleras hasta llegar a una frente a su habitación, la dejó allí y luego entró a su habitación busco dentro de su almario hasta encontrar algunas prendas que habían pertenecido a su madre y que él aún conservaba, las dejó sobre la cama y se acercó a su hija que miraba por la ventana mientras se abrazaba ella misma.

−Ella nunca nos abandonó, nunca se quiso ir, la obligaron padre, le quitaron su vida y la hicieron parecer

culpable de abandonarnos a través de un suicidio −, le dijo con voz firme y gruesa,

−quiero reivindicar la memoria de mi madre, fue asesinada y sus asesinos andan sueltos disfrutando de la

vida, sin ningún remordimiento, quiero justicia padre, quiero que no sigan saliéndose con la suya,

humillándonos y tratándonos como tontos −, le siguió diciendo y luego se volvió hacia él,




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