CAPITULO ONCE -DOS
LA INVITACIÓN A LA CENA
PROCEDIMIENTO PARA BUSCARLE UNA NOVIA A PAPÁ
Ambos hablaban mirándose y pareciera que se olvidaron de la joven sonriente que miraba de un rostro a otro
diciéndose que ella tenía razón, que se iban a gustar, que Julia era la indicada y ya se veía con un hermanito
o quizás dos, pensaba rápidamente con los ojos brillantes.
−sí que lo creo−, les dijo, sacándolos del transe momentáneo de su presentación,
−pero se pueden seguir diciendo piropos durante la cena a la que vamos a asistir los tres−, dijo sondeando a
ver que respuesta de daban,
−sí, una cena, estaría bien −, dijeron ambos, que al oír sus voces expresar su afirmación y cuando lo que
dijeron a dúo en voz alta, los hiso reaccionar soltándose rápidamente las manos,
−no se si pueda −, dijo Julia, reaccionando algo avergonzada a lo impactada que se sentía ante el padre de
Aria,
−si puedes, claro que sí, verdad papá−, le giño el ojo a su padre,
−si claro, es tempano aun, podemos irnos después de la fotos−, dijo con su rostro y su corazón sonriente, sin
dejar de mirarla,
−esta bien, acepto cenar con ustedes, pero déjame despedirme del resto de las autoridades de la
universidad−, expresó aceptando la invitación, alejándose de ellos, mientras soltaba los botones de su toga
quitándosela para doblarla y llevarla sujeta sobre su brazo, mientras se despedía del decano y los otros
docentes presentes hablando dentro de un grupo entre docentes y administrativos de la universidad que
estaban cerca de ellos.
Aria fue a despedirse de sus compañeros y luego se acercó a uno de ellos que se encontraba solo, retirado
del resto de los grupos de graduandos,
−hola, Andrés, no pudo venir tu familia por fin −, le preguntó viendo claramente lo que eso le había afectado,
al parecer a su familia no le importaba tanto su vida, se parecía un poco a lo que ella vivió cuando estaba bajo
la tutela de sus tíos,
−no pudieron o no quisieron venir, yo sabía que eso iba a pasar, luego me enviaran un mensaje con cualquier
excusa −, respondió sin dar mayor importancia a ese hecho,
−entonces no tienes excusa para que aceptes venir con mi padre y conmigo a cenar, también viene la
profesora Julia −, le dijo mientras lo tomaba de la mano,
−no quiero ser inoportuno −, le dijo, parándose y mirándola,
−no seas tonto, mi padre estará encantado de conocer a mi amigo y atractivo socio, así que déjame a mi
decidir si eres oportuno o no−, le dijo, halándolo nuevamente, negada a que rechazara su invitación.
Al llegar al lado de su padre y de Juilia, le dijo con tranquilidad,
−papá, él es Andrés Montealto Ágreda, hemos hecho la carrera juntos y tenemos dos semestres trabajando
juntos en la empresa, compro un grupo de acciones, así que también es nuestro socio, su familia no pudo
venir, así que lo invité a venir con nosotros −, le dijo con tranquilidad,
−mucho gusto Andrés, bienvenido a cenar con nosotros y felicidades por tu graduación −, le dijo con sencilles
y amabilidad,
−gracias, señor, es un placer conocerlo al fin, ya se de dónde Aria heredó su amabilidad−, le dijo respirando
con más soltura, desde que conoció a Aria y acepto trabajar con ella como asociado, quiso conocer al hombre
del cual se expresaba con tanto amor y respeto, y esperaba con algo de miedo caerle bien al padre de Aria,
se dijo serió, no quisiera tener ningún conflicto con el hombre que esperaba que el futuro fuese su suegro.
Caminaron hacia la salida y en forma casual formaron dos parejas, dos adultos acompañados de jóvenes,
dando la impresión de representar lo que veían otros, como una familia normal, dos padres con sus dos hijos,
felices los cuatro por los logros de sus descendientes.
Editado: 01.05.2026