CAPITULO DOCE
CELEBRANDO LOS LOGROS
En el restaurante nos escoltaron hasta nuestra mesa, el lugar estaba casi lleno, muchos eran familias de los
graduados en diferentes carreras, alguno conocidos que nos saludaron al entrar y mientras caminábamos
entre mesas hasta el reservado que había hecho mi padre, era para seis personas, mi padre había pensado
que yo hubiese invitado a algunos de mis amigos, nunca pensó, que solo estaríamos con la mujer que yo
quería que estuviese a su lado y al hombre que yo luego también querría a mi lado.
−que les parece el lugar, habían venido antes −, preguntó mi padre mostrando interés en nuestras respuestas,
−está lindo, dijimos Andrés y yo, mientras Julia solo dijo,
−es hermoso y familiar, me gusta −, mi padre sonrió, él lo veía de la misma manera,
−he venido aquí, un par de veces me gusta su estilo y la comida es excelente y me dije que te traería para
que lo conocieras, me alegro de que te guste, bueno que les guste a todos,
−seguro me va a encantar la comida, por cierto, que tengo mucha hambre−, dijo sonriente viendo a su padre
que también volteaba a ver a Julia, ya sabía que en su mirada demostraba interés por ella, espera que fuese
mutuo y Julia aceptara a salir con él si se lo pedía.
Enseguida llegó la camarera entregándonos la carta para que decidiéramos que pediríamos, después de
ofrecernos varios platos especiales del día,
Andrés y yo pedimos casi lo mismo, porque teníamos gustos similares, de hecel deseomos gustos similares
en muchas cosas, como lugares que queríamos conocer y visitar, música, estilo de vestir, algunos autores y
temas de libros, películas y series, gustos que no nos habíamos dado cuenta de que nos unía sin que lo
buscáramos, solo así de sencillo, nos gustaba casi lo mismo y ambos teníamos un deseo especial
insatisfecho, el deseo que expresaba nuestra soledad en la infancia, queríamos hermanos, ya que ambos
éramos hijos únicos.
Después de comer mi padre pidió champaña para hacer el brindis correspondiente y luego sacó dos sobres y
los dejó sobre la mesa a un lado de su copa e inmediatamente después de brindar por el éxito de sus
proyectos le entregó los sobres a Aria,
−estos son tus regalos, ábrelos para que veas que es−, le dijo mirando a su hija con amor y orgullo,
−que es, papá, no estarás exagerando−, le dijo seria, tomando uno de los sobres rotulado con el número uno,
sorprendida aún más por el detalle, como si quería dar sus regalos en orden,
Aria abrió el sobre, quedándose muda cuando vio lo que había escrito en el papel doblado que sacó y
rápidamente desdobló, abriéndolo y leyendo, su cara era un poema de sorpresa, una que no esperaba,
además que no solo era un papel, eran varios,
−Esto es mucho padre, demasiado, se supone que era yo quien te daría cosas como estas −, le dijo
sonriendo,
−como que me has estado engañando con lo de tu trabajo, no, anda dime todo ya, quiero saberlo todo −, dijo
mientras le pasaba los papeles a Andrés para que el y Julia los leyeran,
−esto es un buen regalo, un gran regalo para la empresa −, dijo Andrés sonriente,
−podremos expandirnos, contratar mas personal, llegar a más personas −, dijo emocionado,
−es grandioso señor, eso dará más estabilidad a la empresa y podremos crecer más rápido y seguro −,
le dijo con gratitud,
Marcus sonrió, se dió cuenta de que Andres no habia sido premiado muchas veces, al parecer sus padres no
han estado presentes ni mucho menos darle apoyo,
−ese era el mejor regalo que puede hacerle a su hija −, yo sé que el solo lo hacía por apoyar a Aria, pero
también me apoya a mí −, pensaba Andrés conmovido y agradecido con el apoyo que el siempre nos ha
mostrado,
− gracias, señor Marcus por la parte del apoyo que sé que usted nos da −, termino diciéndole.
Editado: 01.05.2026