CAPITULO TRECE
CREO QUE ESTAMOS HACIENDO EL RIDICULO
Aria tomó el siguiente sobre y lo abrió, sus ojos se llenaron de lágrimas, y se aproximó para abrazar a su
padre, quien le correspondió al abrazo,
−yo sé que tu quieres mantener ti independencia, y que no querrías vivir permanente conmigo, así que te di
algo para que empezaras, está vacío, así que lo puede decorar y amoblar como quieras,
−gracias, papá, eres lo máximo −, le dijo secando una lagrima con el dorso de su mano,
−pero eso no quiere decir, que no seguiremos almorzando juntos todos los días −, le dijo rápidamente,
−bueno los mas que podamos los tres, ya que somos los tres accionistas, además me pueden consultar sobre
cualquier cosa que pueda para apoyarlos−, dijo incluyendo a Andrés, a quien había observado como miraba a
Aria, se veía que la amaba, y se notaba el sentimiento por encima de la tristeza de abandono que veía en sus
ojos,
Julia vio hacia Marcus y sonrió y vio el gran hombre y ser humano que era el padre de Aria, sintiendo que
cada momento que pasaba le atraía más,
−esos son unos magníficos regalos −, le dijo a Aria, dándose cuenta de que su padre aun no le contaba bien
de sus negocios.
−no te quería quitar la ilusión de que me cuidarías tú, pero siempre he tenido dinero−, le dijo serio,
−solo que mi familia siempre me buscaba por interés, así que les hice creer que estaba arruinado y ver si me
apoyaban o seguirían robándome lo que me quedaba −, le dijo con algo de vergüenza,
−hasta que me dijiste, que te harías rica para cuidarme y buscarme una esposa para que te diera un
hermanito, no quise quitarte esa ilusión que luego también fue la mía, nunca nadie me ofreció cuidarme
cuando estuviese mayor, mis hermanos y sobrinos solo me querían para sacarme lo que pudiesen, que me
enfermara e incapacitara para manejar mi dinero y mis inversiones−, le dijo serio,
−yo solo quiero tu presencia −, le dijo sin vergüenza y luego sonrió,
−pero bien puedo donar todo mi dinero para que se cumpla lo que querías para mí, cuidarme para que
estuviera bien hasta muy mayor −, le dijo orgulloso de lo ella era, Aria se acercó más a su padre para
abrazarlo con fuerza, dejando deslizarse una lagrima hasta bajar por su barbilla,
−te quiero mucho papá, siempre voy a estar contigo, siempre estaré a tu lado y de tu lado, no importa si no
estamos en la misma casa, la mía siempre estará cerca de la tuya, nos vamos a ver todos los días −, susurro
mirándolo a los ojos,
−comeremos juntos, aunque sea una vez al día, una vez en la tuya, una vez en la mía, una vez en un
restaurante, pero nos veremos todos los días, te lo prometo, siempre estaré ahí para ti−, terminó diciendo
mientras besaba sus mejillas y ella a él,
Tanto Julia como Andrés los miraban con sus ojos aguados, tratando de evitar que las lagrimas salieran,
ambos estaban emocionados, conmovidos por la demostración de afecto tan grande entre ellos, que no les
daba vergüenza que todos a su alrededor estuviesen viviendo esta experiencia del amor compartido entre un
padre y su hija.
Se sintió el silencio de repente, Aria miro alrededor dándose cuenta de que todos observaban mudos la
escena y de repente aplaudieron dejándolos algo avergonzados,
−creo que estamos haciendo el ridículo−, dijeron ambos a la vez,
−no, creo que están dando un gran ejemplo y mucha envidia−, dijeron Julia y Andrés, casi al mismos tiempo,
luego de la entrega de los regalos, estuvieron hablando de muchos temas, de sus proyectos, de si hacían un
viaje para relajarse el fin de semana largo que se acercaba, Marcus invito a Julia y a Andrés y ambos
aceptaron, así que decidieron ir a la playa, a broncearse y energizarse tomando un poco del sol de la playa,
para luego dedicarse a la ampliación que le darían a su empresa con la integración de los nuevos locales.
Todos ofrecieron su ayuda para el diseño de interiores del pent-house de Aria, quedando en ir el próximo fin
de semana de compras, ella estaba feliz, porque sin esforzarse mucho ya Julia y su padre hacían planes para
estar juntos, así que ella se veía pronto con un hermanito.
Editado: 01.05.2026