CAPITULO DIECISEIS TRES
EPILOGO
RESCATANDO A MI ESPOSO
Mi nombre es Aria, tengo casi veintiocho años y veinticuatro semanas de embarazo, fui a quedarme en casa
de mi padre por unos días, se ha sentido enfermo y Julia su nueva esposa me llamó porque el quería verme
y que estuviese unos días cerca, pero que no quería que me preocupara por el estado de su salud, así que le
dije a mi esposo Andrés, que iría a estar de visita en casa de mi padre unos días porque estaba enfermo, que
a lo sumo estaría tres o cuatro días, hasta ver que se mejore y que, si él quería acompañarme, que estaría
feliz con eso, porque nuestro hijo lo extrañaría mucho.
El me dijo que me acompañaría solo el fin de semana y que el lunes él regresaría a casa, que no podíamos
dejar las juntas los dos, y que, si Marcus seguía mal, me regresaría en la noche después de verificar todo el
papeleo de la nueva asociación con el abogado y luego regresamos los dos el día siguiente, así que ese
viernes hicimos las maletas y fuimos a quedarnos en casa de mi padre, hablar con los médicos y que me
expliquen bien que es lo que tiene, porque no parece una simple infección pulmonar.
Para la hora de la cena estábamos entrando al estacionamiento de la nueva casa de mi padre y de su
esposa, la que decidieron conservar después de yo casarme y quedarnos permanentemente el pent-house.
Pero lo que no nos imaginábamos ninguno, es que después de que mi esposo viniera de regreso ese lunes,
desapareció repentinamente y nadie sabía dónde estaba, su teléfono no tenía señal, su auto apareció en un
deshuesadero de autos, pero de él ni una señal, ni en hospitales, clínicas o centros de salud de los
alrededores, no se reportaron accidentes en la vía hacia la casa de mi padre, había desaparecido como si lo
hubiesen escondido para que yo no lo viera más, así que después de llorar por el miedo que tenía, mi padre
me sentó frente a él y me dijo, que no me angustiara, que le haría daño al bebé, que pensara que había
pasado en los últimos meses que le pareció diferente y que empezará a buscar pista, registros, y además de
averiguar quiénes eran los que estaban detrás de su desaparición.
Miré a mi padre a sus ojos por largo rato, que me veían con confianza, con la seguridad de que Andrés estaba
vivo, algo dentro de mí se removió dentro y no era mi bebé, respiré profundo y empecé a dominar el terror por
no saber nada, ahora revisé en mi cabeza una frase que me decía mi madre cuando era pequeña y que me
la decía cada vez que no encontraba algo, era porque no sabía como buscarlo y que cuando alguien está
desaparecido solo alguien que lo conozca sabrá como encontrado, y que los que se lo llevaron, no saben que
yo soy la mujer que hace los planes para recuperar a quien yo quiera, así como desenmascarar a aquellos
que lo tiene escondido y porque lo tienen.
Dejé de llorar, miré a mi padre y le dije, gracias, papá, ya se que es lo que voy hacer, solo tengo que
desarrollar un plan de trabajo solo necesito pensar y analizar los datos que debo buscar para así estructurar
el plan de búsqueda que pretendo ejecutar y les voy a quitar la correa con que tienen apresado al padre de mi
hijo y rescatar a mi esposo.
−yo voy contigo y ni me mires así, ya me siento mejor y ni te atrevas a decirme que no te acompañe, y no
vamos solos, tenemos unos aliados que ya nos han ayudado antes, ya los llamé y deben estar por llegar −, le
dijo Marcus, mientras caminaba hacia la puerta y abrirla, ya estaban ahí, su abogado, el fiscal federal y el jefe
de la policía regional, además de su chofer, entraron y todos se pararon en frente de Aria.
−que has pensado y conque contamos −dijeron los cuatro,
Editado: 01.05.2026