Ritorno

Capítulo 14.

Andrés.

No debería estar feliz por lo que pasó con Clara, pero ¿A quién engaño? Estoy feliz, no por lo mal que la debe estar pasando Clara, si no, por lo beneficioso de la situación. El idiota me ayudó de alguna manera a volver acercarme a Clara y poder resolver las cosas con ella. Estoy feliz porque me ha dado otra oportunidad de retomar nuestra amistad.

Es lunes, pasé mi fin de semana trabajando en adelantar temas de la vinícola para poder tomar medio día libre y poder secuestrar a Clara para que comamos algo.

Lo malo es que no se en que momento puedo aparecerme, si lo hago por la mañana estará muy ocupada por los clientes, si no hago por las tardes se que irá a la academia.

Vale, luego de mi debate interno que duró minutos le marco a Pablo para que entre a mi despacho.

—¿Qué necesitas? —pregunta una vez que se sentó frente a mi.

—Necesito irme de aquí al medio día.

—No puedes —me contradice y eso hace arrugue mis cejas.

—¿Por qué no? Recuerdo haberte dicho que trabaje durante el fin de semana para adelantar mis pendientes y poder tomar esta tarde.

—No puedes —repite como loro —Aún no me has dicho que nombre has escogido para el lanzamiento del vino.

—Lo haré después que vuelva —declaro cuándo tomo mi taza de café y la llevo a mi boca, aún me duele la herida que ese bastardo me hizo en el labio.

—¿Irás a buscar inspiración con Clara?

—Diste en el clavo —guiño un ojo y sonrió al recordarla.

—Veo que las cosas van bien, pensé que no irían bien por el desastre que paso con el novio.

—Ni me menciones al pato Lucas.

—¿Pato Lucas? —pregunta riendo.

—Ingenioso ¿No? Va con su cara.

—Durante los años que he trabajado contigo me he dado cuenta que te encanta poner sobrenombres a los que te caen mal.

—Es un don —respondo con simpleza —Además no a todos les pongo, no seas exagerado.

—Andres, al señor Carlos le pusiste Winnie Pooh.

—Es que si se parece.

—A la señora Muñoz le pusiste condesa Drácula.

—¿No le viste la cara? —inquiero recordando a la mujer que parecía más vampiro que persona por el maquillaje y la cara demacrada.

—Andres, no es el punto. Un día no muy lejano te meteras en problemas por tus apodos.

—No pasará, no te pongas chillón.

—Me rindo contigo —resopla resignando, a quien engaña se ríe conmigo cada vez que los digo —En fin, ¿Cómo está Clara?

—Cuando la deje en casa, lo hice con una sonrisa —sonrió al mismo tiempo que lo digo —Espero que hoy se encuentre bien.

—¿Por eso tienes ese golpe en el labio? —señala mi labio partido.

&Si, el tipo se encontraba en la casa de ella queriendo “arreglar” las cosas con ella —hago comillas con mis dedos.

—¿Y ella cómo reaccionó? —me río al recordar que fue lo que hizo antes de hablar.

—No me creerás pero, bajó del auto y lo primero que hizo fue darle un golpe a mano abierta sobre la mejilla y lo hizo con tanta fuerza que le dejó una marca —termino diciendo riéndome por lo que hizo Clara.

—Vaya, me sorprende que no se viera tan afectada, cualquier chica estaría mal. La amante fue a verla y quiso humillarla en media plaza y ella fue quien humilló a la rubia.

—Si, Clara tiene la habilidad para mostrarse bien aunque por dentro se esté muriendo —confieso con un nudo en el pecho que se arma cuando pienso en cómo estuvo después del accidente con su papá.

&Es una mujer fuerte y se ve que su fortaleza proviene del dolor que ha pasado - añade Pablo y más equipado no puede estar —No me has dicho cómo quedó relación con ella.

—Ella decidió darme una nueva oportunidad para ganarme su amistad —me arrecuesto en mi silla.

—Tu no quieres ser su amigo —contradice mi amigo —Te conozco Andrés, no harías todo eso sí solo quisieras “recuperar su amistad” —concluye haciendo comillas con sus dedos.

_Y no te equivocas querido amigo, pero no quiero apresurar las cosas. No pienso cometer los mismos errores del pasado dos veces, esta vez iré con calma y primero me ganaré su amistad nuevamente para poder tenerla cerca aunque sea así en estos momentos - confesar eso que solo ha estado en mi mente en voz alta me hace sentir extraño.

—Romeo, Romeo, ¿Donde estás que no te veo? —exclama Pablo como si estuviera en una obra.

—No seas payaso —le respondo haciendo el ademán de tirar unos papeles que tengo en la mano.

—Creeme cuando te digo que es la primera vez que te escucho hablar así y eso que has salido con otras chicas.

Es verdad, tuve citas a lo largo de los años que no estuve en Italia, pero nunca quise una relación formal ya que aunque estuviera alejado, mis pensamientos hacia Clara persistían como todos los recuerdos que tenía con ella.
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Aproveché que Pablo salió para escaparme de la oficina antes de que me atara a la silla y obligarme a trabajar, todavía no entiende mi necesidad de faltar.

Bien, ya estoy aquí. Ahora ¿Que hago? ¿Entró normal? Pues claro, eres una persona normal.

Entró a la cafetería cuidando de que está vez no me echen otra bebida sobre mi traje y veo al chico de la otra vez en el mostrador limpiandolo.

—¿Desea ordenar algo? —pregunta sonriente.

—A una chica cabello castaño claro, ojos oscuros y estatura de unos 1.70 cm con vestimenta florales y sonrisa risueña —el chico me ve extrañado —Busco a Clara.

Termino de decirle al chico que no capta lo que acabo de decirle, creo que sí a veces no me doy a entender.

—Ah ok, dame un momento ya la llamo.

Espero alrededor de 10 minutos y cuando empiezo a creer que se fugó por la parte de atrás, aparece desde la parte que supongo que es la cocina, con su pelo recogido en una coleta alta y un vestido de estampado floral casi igual al que usaba el día que nos reencontramos, que si mis cálculos no fallan hace casi un mes.

—¿Andrés? ¿Qué haces aquí? —pregunta una vez que está cerca de mi.




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