Clara.
Puedo sentir la tierra debajo de mis pies, miro a mi alrededor encontrándome con árboles frondosos que me rodean por todas partes, el aire que entra por mis fosas nasales es pesado y puro con el olor característico a tierra mojada.
Trato de buscar a alguien más que este conmigo pero solo me encuentro con árboles a cada paso que doy, avanzando cada vez más sintiendo una extraña sensación de ser observada, como una presa a punto de ser cazada. Camino entre árboles, matas, húmedas y troncos caídos a causa de las tormentas, que seguramente ha habido acá.
Escucho animales a lo lejos, pero solo un sonido llama mi atención debido a que se siente muy cerca de mí, volteo mi cuerpo lentamente encontrándome con un lobo viendo a su próxima presa con ojos hambrientos, mis pies se mueven automáticamente queriendo escapar de mi destino y es que no quiero ser comida por un lobo y menos estando aquí.
El lobo corre para querer atraparme y lo único que puedo hacer en estos momentos es huir y escapar, mis piernas corren a una velocidad sorprendente, pero eso no basta ya que el lobo logra alcanzarme y atraparme dejándome el suelo con el encima de mi.
—Lobito, no soy caperucita —digo sonriendo, aprovecho la oportunidad al ver que el lobo no ataca y logro neutralizarlo con mis brazos y piernas doblando una de sus patas —Pero puedo ser el leñador.
Sonrió al ver que no me comió, pero el lobo se comporta extraño al voltear a verme.
—Me estás lastimando…
¿El lobo, me habló?..
Siento como golpean mi cabeza y es cuando recupero la conciencia y me doy cuenta de lo que está pasando, al ver a Camila debajo de mi siendo torturada con una llave a su pierna y gritando, y a Aurora con una almohada en sus manos.
—¿Qué estás haciendo loca? Le quebraras la pierna a nuestra fotógrafa.
¿Qué demonios está pasando?
—¡Clara, mi pierna! —vuelve a enfatizar Camila al ver que no la suelto.
—Ay si, lo siento —digo balbuceando aún dormida —Yo estaba soñando…
—¿Soñando a qué agarraba la pierna de tu amiga y doblandola?
—No, era un lobo… yo pensé que era un lobo —murmuro bajito apenada.
—Así me agradeces el que duerma contigo en tu casa —farfulla mi amiga viendo a Aurora.
—Lo siento, el sueño se sentía real, no me di cuenta de lo que pasaba. —respondo bajito.
—¿Por qué mejor no sueñas con algo más normal?
—¿Más normal? Aurora, los sueños no son normales. Por eso lo son —respondo riendo.
—A la próxima trata de soñar con algo menos violento —reclama Camila aún sobando su pierna, sonrió a modo de disculpas.
∆∆∆
Después del desastre de despertar que tuve y la posible fractura que mi amiga pudo tener por mi culpa, nos encontramos desayunando en la casa de Aurora mientras charlamos sobre los planes que tendremos dentro de poco.
—¿Y tu? —pregunta Camila al terminar de hablar sobre lo que hará con Félix el fin de semana —¿Que harás con Andrés?
—Iremos al viñedo —respondo con simpleza.
—¿Cuándo se van? —pregunta Aurora interesada, de seguro para quedar con Pablo.
—El viernes y regresamos el domingo.
—Suficiente tiempo para que pase de todo —sugiere Aurora retomando ese tono de picardía.
—Aurora, basta. —digo cuando recuerdo las preguntas incómodas que me ha hecho últimamente.
—Esta bien, ya me callo —levanta ambas manos al ver mi cara.
—¿Por qué tiene que ir Andrés al viñedo? —pregunta Camila
—Según lo que me dijo es la primera vez que va desde que regresó y tiene que volver a familiarizarse con todo lo que hay allá.
—Entonces será también una mini luna de miel —comenta sonriendo Camila.
—No es una luna de miel.
—Si lo es, no solo se va por trabajo —respalda Aurora —Y más si vas con tu novia.
—No puedo con ustedes —inquiero derrotada al ver que ninguna quiere dejar ese tema de lado.
—Lo sabemos —Camila bate sus pestañas.
—Clara, hay algo que aún no te he preguntado —menciona Aurora.
—¿Qué es?
—¿Tu sabías que Lucas estaba ahí ese día?
No les he comentado a mis amigas lo que ha estado pasando con Lucas, es algo que sé que les preocupa y por eso no les he dicho nada aún.
—Si, por eso trate de que viera que estaba con Andrés y se diera por vencido de una vez por todas.
Ambas me ven sorprendidas pero comprenden mi actuar.
—Cariño, te entendemos. Sabemos lo difícil que es quitarse una sanguijuela de encima.
—Lo que no tenía previsto era lo que pasaría después, lo bese y me olvidé que vi a Lucas escondido, entré a casa y no tuve tiempo de avisarle Andrés.
Me siento mal al saber que por mi culpa Andrés recibió esos golpes.
—No tenía idea que Lucas haría algo así, no quería que pasara esto, lo juro —digo sintiéndome culpable y las lágrimas asomándose.
—¿Andrés lo sabe? —pregunta Aurora con cautela.
—No, trate de hacerlo pero no quiero que se moleste conmigo. —confieso con un hilo de voz.
—Tienes que decirle —sugiere Camila —Debe de saber que Lucas estaba ahí esperándote.
—No, no se si deba hacerlo. Lucas dejo de molestarme después de ese día.
—Aun así Clara, esto puede ser peligroso —declara Aurora —Fue capaz de acosarte hasta el punto de esconderse en las afueras de tu casa.
—Lo sé, he tenido cuidado.
—Eso no basta —Camila toma mi mano —Solo ten presente que esto no es algo que se pueda dejar a un lado.
—Lo se, gracias linda —contesto con un amago de sonrisa.
Terminamos de desayunar y nos empezamos a alistar para salir de compras, no he tenido este tiempo a solas con ellas, siento que lo necesito. La mayor parte de mi tiempo lo tengo en la cafetería o con Andrés, mis amigas lo entienden porque están en la misma situación que yo con sus parejas.
—Antes que vuelva olvidarlo —habla Aurora emocionada —Están invitadas.
#9137 en Novela romántica
#1835 en Novela contemporánea
amor drama humor, amistad aventuras romances y misterios, empresa ceo
Editado: 17.02.2026