Ritorno

Capitulo 41.

Andrés.

20 años.

Me encuentro en el despacho de la empresa de Daniel a la espera de papá, están en reunión así que solo queda esperar, debo partir con papá hacia el viñedo esta tarde y como quisiera secuestrar a Clara para llevarla conmigo…

En medio de mis pensamientos hacia mi bella dama, me llama la atención una carpeta roja y al lado de ella lo que parece ser los libros contables de la empresa. Me parece extraño que Daniel maneje eso, por lo general tengo entendido que es Felipe quien se encarga de eso, ha sido una gran ayuda para el crecimiento de Verdecampo y un gran amigo de papá y los otros dos.

Es el cuarteto más raro que he visto en mi vida, su amistad es rara. Papá y Daniel se conocen desde la secundaria y Damián se les unió en la universidad. Años más tarde conocieron a Felipe en un viaje a Las Vegas. Damián, papá y Daniel son muy unidos, Felipe aunque es cercano a ellos mantiene cierta distancia.

Tomo el libro y comienzo a ojear el interior, pero cuanto más paso las páginas más me llama la atención, tomando los informes de producción en el campo y plantas productoras también se me hace raro. Debe ser un error de años atrás.

Daniel entra a su despacho y me saluda con una amplia sonrisa al ver que tengo en mis manos.

—¿Preparándote para tomar el lugar de tu padre como socio? —sonrio ante su comentario.

—No, solo me llamó la atención lo que tenías sobre tu escritorio.

—¿Si? ¿Qué te llamó la atención?

—La manera tan mala en cómo redactabas tus libros contables cuando empezaste la empresa. —bromeo y su mirada se torna extraña y confusa, se acerca a mi y le muestro de lo que estoy hablando— Mira aquí, los libros muestran grandes volúmenes de ventas y un flujo de caja constante. Esto se refleja en las facturas de venta, recibos de pago y registros de inventario que indican que se está vendiendo una gran cantidad de materia prima alimenticia. Pero por otro lado, los informes generados en la planta de producción indican un volumen de trabajo mucho menor. Hay una clara desconexión en cómo los números de producción no justifican las ventas masivas.

Termino de explicar pero su mirada se vuelve aún más confusa y extraña, quita de mis manos lo que tenía y se pone a leer lo que acabo de mostrarle. Papá entra junto a Damián y Felipe. Los saludo a ambos y me voy con papá que se despide de mis tíos. Me espera un fin de semana duro.

△△△

Daniel me llama a su despacho y el tono con el que lo hace me preocupa.

—Hijo, —habla papá al entrar que está al lado de Daniel junto a Damián— Daniel me ha informado sobre lo que encontraste.

—¿Qué encontré? —pregunto extrañado sin entender.

—Andrés, ¿Recuerdas lo que semanas atrás me mostraste sobre lo que encontraste en mi despacho? —asiento cuando recuerdo.

—¿Hablas de lo mal que redactas tus libros contables? —bromeo y papá me golpea levemente la cabeza a modo de reprimenda.

—Cuando mencionaste el desbalance de los libros contables con los informes de producción de los materias primas, nos diste a conocer una señal de alerta, sin que lo notarás aumentaste mis sospechas y gracias a tu intervención comenzamos a investigar a profundidad, descubriendo que hay un posible lavado de dinero dentro de la empresa. —continua Daniel ignorando mi broma y su declaración me sorprende, no creo que Daniel sea capaz de algo así.

—No lo hiciste tú, ¿Verdad?

—No, claro que no. Me sorprende que pienses que haría algo así.

—Lo siento. —me disculpo y siento como mi cuerpo se relaja— ¿Quién es?

—Creemos que es Felipe, —habla Damián extendiendo una carpeta— Es el único de nosotros que tiene acceso más a los libros contables y la única persona que llevaba todo eso.

—¿Felipe? —arrugo mis cejas— Felipe es uno de los principales, junto a ustedes.

—Lo sabemos hijo, y eso es lo que nos sorprende más.

—Andrés, contraté un detective privado al momento de notar estos movimientos.

—¿Qué encontró? —sigo sin poder creer lo que los tres me están diciendo.

—Felipe ha tenido movimiento en los últimos meses, eso no es lo raro; al ser socio de la empresa sus ganancias son buenas, pero el detalle está en la cantidad que la empresa factura y las cuentas bancarias que la empresa tiene. —explica Daniel con tono cansado—. También lo siguió durante varios días y se percató de que se ha estado reuniendo con personas que pertenecen a la mafia, personas que por su historial no son buenas señales.

—¿Cómo pudo involucrarse Felipe con ellos? —pregunto con la mirada atenta de los tres.

—Hijo, Felipe es jugador compulsivo de varios casinos a lo largo de Italia. Es normal que en algún momento se haya encontrado con ellos.

—Pero eso no explica el que este trabajando con ellos.

—Andrés, el detective nos informo que Felipe debía una suma muy grande de dinero. Y no es la primera vez, según él, ha tenido amenazas de muerte.

Me estiro sobre la silla tratando de que mi mente procese lo que Damián está diciendo. Felipe se unió a ellos cuando conoció a Daniel en uno de sus viajes se volvieron más cercanos, fue el último en convertirse en socio.




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