Andrés.
20 años.
No he dormido en varios días y solo me he reunido con Sebastián para poder encontrar más pruebas que demuestren la inocencia de todos. Salgo de mi habitación con prisa al leer el email que recibí de Sebastián con toda la información, con la laptop en manos trato de comunicarme con Daniel con urgencia, tengo que decirle que esto va más allá de lo que creíamos… tengo todo lo que me pidió, incluso más de lo que esperaba.
Realmente Sebastián sabe lo que hace, al principio no creí que fuera tan bueno como decía, resultó ser el mejor de los hackers que pude haber encontrado. No es para nada la suma de dinero que me pidió como pago.
Me preocupa todo lo que está pasando la empresa por haber presentado los informes a la policía y ponerlos al tanto, papá con Daniel se han encargado de buscar más pruebas de la empresa y Sebastián me ha ayudado con los archivos muertos de los que Felipe cree que no hay acceso. Ya no es decepción lo que siento por él, es enojo por quebrar la confianza de todos nosotros y por tratar de manchar a Daniel y a papá.
—¡Andrés! —me llama mamá al pie de las escaleras antes de poder salir— Clara llamó nuevamente al no poder comunicarse contigo, pregunta si irás con ella a la feria.
—Gracias mamá, la llamaré dentro de un momento. —grito saliendo con paso apresurado para ir en busca de Daniel. Encontré varios historiales de cuentas bancarias en Rusia y Japón. Esto definirá un poco la inocencia de ambos y la culpabilidad de Felipe.
—Se que prometí ir contigo a la feria, —hablo cuando estoy dentro del auto— Pero me surgió algo de la empresa y necesito asistir, lo siento nena.
—No te preocupes, —responde pero percibo la decepción en su voz— Haz lo que tengas que hacer.
Corta sin dejarme despedir y con las palabras en mi boca, quisiera que supiera todo para que me comprendiera mejor pero por la petición de Elena y Daniel no lo hago, por respeto a ambos.
Llego a la casa de Daniel al mismo tiempo que papá y ambos entramos al interior, Elena se encuentra en la cocina preparando lo que parece ser la cena.
—Elena, ¿Y Daniel? —pregunta papá al acercarse.
—Salió con Clara a una feria antes de mi llegada, pensé que no saldría por la reunión que tienen con él y Damián.
—Yo también pensé lo mismo. —habla papá y siento un pinchazo en el corazón cuando escucho el celular de Elena, como un presentimiento de algo malo…
—¿Bueno? —responde Elena a la llamada pero su rostro pálido me dice que algo no va bien conforme va transcurriendo la llamada— Si, soy yo. Salgo para allá de inmediato.
—¿Qué pasa? —pregunta papá asustado y no es el único que se siente así por qué por alguna razón mi corazón presiente de que algo va mal y mis piernas se ablandan al escuchar las palabras que abandonan la boca de Elena.
—Mi hija…, Daniel. —balbucea Elena con los ojos llorosos y a este punto mi cuerpo se mueve automáticamente tomando a Elena por los hombros.
—¿Qué pasó? —pregunto con un nudo en la garganta, vuelvo a preguntar al no obtener respuesta— ¡¿Elena, qué pasó?!
—Un accidente…
Es lo único que pronuncia y esa simple palabra hace que mi mundo se venga abajo en menos de un segundo, tomo mi celular y marco a todos los hospitales para preguntar dónde se encuentra, descartó la idea de una respuesta por parte de Elena por el estado en cómo se encuentra.
Obtengo el nombre del hospital y salgo de la casa con rapidez con el corazón latiendo acelerado. No me permito derrumbarme, no es el momento para hacerlo, no cuando no se cómo está ella…
Papá toma mi antebrazo y me detiene antes de entrar al auto.
—Déjame conducir —me quita la llave de las manos y me señala el asiento de copiloto, no protesto porque a este punto mi cerebro no está en condiciones para conducir. Elena se sienta en la parte de atrás aún sin decir nunca palabra y con los ojos vidriosos.
Cada segundo de camino lo siento como una eternidad que no me permite llegar al hospital, saber cómo está ella y Daniel, el camino se vuelve tortuoso y lleno de incertidumbre debido a que no sabemos con qué nos encontraremos cuando lleguemos al hospital.
Bajo del auto tan pronto como deja de andar y salgo corriendo por medio de los pasillos blancos llegando al mostrador.
—Clara Bianchi. —pregunto sin rodeos.
—¿Es familiar?
—Soy su novio. —el nudo en mi garganta empeora cada segundo al no saber de ella.
—Solo familiares.
—¡Dígame cómo está! —grito y golpeó la mesa del mostrador llamando la atención de los presentes.
—Le repito que solo a los familiares se le da información del paciente.
—Se lo pido, dígame cómo esta… — suplico con las lágrimas asomándose por mis ojos y mis cuerdas vocales a punto de callarme.
—Lo siento, son normas del hospital…
—Soy su madre, —habla Elena con firmeza— Ahora díganos cómo se encuentran ambos pacientes.
—Clara Bianchi se encuentra en cirugía y Daniel Bianchi en cuidados intensivos. Esperen al informe clínico del doctor.
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Editado: 30.06.2026