Clara.
Actualidad.
—Tuve un accidente hace mucho tiempo, no te preocupes. —contesta tratando de sonar tranquilo pero su postura lo contradice— No le des importancia.
Intenta abrazarme pero me aparto evitando contacto con él, quiero respuestas.
—¿Por qué no me dijiste? —pregunto susurrando dolida por su silencio— ¿Por qué quisiste callar tu accidente?
—Fue hace muchos años Clara, estoy bien. No es necesario preocuparse por eso. —su voz es suave al decirlo.
—No trates de aminorar la magnitud de tu accidente al decir que no fue nada y que estás bien. —inquiero con voz firme y molesta.
—Vuelvo a repetir, fue hace muchos años ya estoy completamente bien…
—¡No Andrés, no estuviste bien! Debiste llamarme, debiste decirme que pasaba pero en lugar de eso decidiste alejarte de mí y dejarme… —mi voz se convirtió en un grito de reproche.
Vuelve a intentar apaciguar mi enojo con abrazos pero no lo permito poniendo mis manos entre nosotros deteniendo su andar.
—Quiero la verdad Andrés. —murmuro con los sentimientos atorados en mi pecho, la pregunta sale de mis labios antes de procesarla— ¿Por qué te fuiste? ¿Cuál fue la razón para dejarme?
—No tiene caso preguntar eso ahora…
—No hagas eso, —susurro— No hagas esto Andrés. Quiero respuestas, no las evites como un cobarde.
—No lo hago, pero es algo que ya pasó y no tiene caso hablar de eso ahora mismo, no es necesario recordar el dolor del pasado cuando estamos juntos finalmente. —se acerca pero doy dos pasos atrás queriendo alejarme de él.
—Duele más tu silencio por decirme la verdad que el hecho que te fuiste hace muchos años sin darme ni una sola explicación. —digo con rencor.
—No me dejaste, no me permitiste hablar contigo luego de mi partida. Pasé meses tratando de hablar contigo y de explicarte mis razones para irme pero te fue más fácil evitar cualquier llamada…
—Estaba mal Andrés, —grito con lágrimas en los ojos—, Tu partida fue otro factor para el mal estado de mi mente, ¡Eras mi ancla Andrés! La persona que estuvo para mí los primeros meses de la muerte de papá y de la noche a la mañana desapareciste.
—¡No fue decisión mía el irme! —exclama a gran voz— Las cosas no fueron como tú crees.
—¿Qué es lo que creo Andrés? —me acerco con el corazón acelerado por el enojo que corre dentro de mi— ¿Que te fuiste para dejar a alguien que estaba mal por su padre? ¿Que te marchaste cuándo viste que no progresaba…?
—¡Por qué no podía moverme Clara! —se acerca a mi abruptamente gritando de la misma manera en la que lo hice hace un momento— ¡Pasé meses tratando de volver a caminar para no volver arrastrándome a ti, meses luchando para volver a ti caminando de la forma en la que lo hago hoy en día!
Su confesión es algo que no esperaba, ¿Que tuvo que ocurrir para que quedara así? ¿Que le hice para alejarme? Sin contenerme, de mis labios salen la misma pregunta que me hice en mi cabeza hace menos de un segundo.
—¿Que te hice para que me alejaras de ti? —susurro con dolor en el pecho al ver la magnitud de la verdad que me oculto.
—¿Crees que es fácil decirle a la persona que amo que quede parapléjico temporalmente y que aunque las probabilidades de volver a caminar fueran altas había un porcentaje que no?
—¡Debiste decirme si aún me considerabas alguien importante para ti! —mi voz sale más brava de lo que quisiera y en sus ojos puedo ver la desesperación del momento.
—No quería tu lástima, —inquiere con frialdad y eso es un golpe bajo a mi corazón, llenando mis ojos de lágrimas— Menos tu compasión para que te quedarás con alguien que quizás no volvería a caminar.
—Tu no decides por mi y menos puedes pensar por mí, —digo con voz baja tratando de asimilar las palabras que me ha dicho— ¿Qué tipo de accidente fue para dejarte así?
Su cuerpo se tensa aún más ante mi pregunta y en sus ojos resalta más la duda al no responder.
—No tienes por qué saberlo. —habla entre dientes y su respuesta me duele más de lo que creí al notar su desconfianza.
—¿Por qué no confías en mí?
—Confio en ti pero no puedo decirte cómo sucedieron las cosas, —trata de acercarse de nuevo pero no lo permito— Clara por favor, deja eso a un lado.
—No puedo cuando eres tú el que no me dice la verdad… —me callo cuando mi mente ata cabos y los recuerdos son como un balde de agua helada que cae sobre mi despertando al mismo tiempo que todas las preguntas que años atrás saltaron por mi mente se responden por sí solas— Por eso tu familia se fue contigo…
Elevo mi rostro y conecto mi mirada con la de él, por un segundo creo ver el miedo en ellos al descubrir cuándo fue que ocurrió el accidente.
—Olvida eso Clara, es parte del pasado. —trata de sonar seguro de su respuesta pero niego con mi cabeza.
—¿Se fueron contigo? —pregunto más para mi que para él— El accidente ocurrió en los primeros días que no llegaste a casa como siempre lo hacías… ¿Tus cicatrices… de que son?
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Editado: 14.08.2026