Romance de otoño

Capítulo 39 ~ Camila tomó la decisión.

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Me informan del sitio donde ocurrió. Estoy paralizada.

Amy me abraza. —Liz...—escucho a la lejanía pero no puedo prestarle atención.

—Estamos cerca de la ubicación—informa antes de que lleguemos.

Deslizo mis manos sobre mis piernas. Repaso en mi mente las palabras de la señora. Me dio la ubicación y me informó lo que había sucedido, le contactaron del iPhone de Camila.

Alcanzo a mirar las luces de la policía y la ambulancia. —Ya llegamos—susurra Amy en mi oído.

Al auto frena. —Llegamos. Lo siento—expresa el chofer.

Amy agradece y bajamos del auto.

—No puede ser... quizás—comentó con una voz temblorosa al ver la escena.

Una mujer policía nos detiene momentáneamente. —No pueden pasar—afirma.

—Conocemos a la chica, déjenos pasar por favor—responde Amy al detenimiento.

La mujer duda, pero hace un ademán y nos permite pasar. Empiezan a colocar la cinta amarilla.

Pasan a nuestro lado 2 paramédicos que estaban en el lugar. Algunos oficiales están en el área además de las fotografías que se toman y marcan la escena.

—No, no...—caigo sobre mis rodillas cuando veo el rostro de Camila descubierto, hay una manta cubriéndole.

Amy acaricia mi cabello. —Liz...—me consuela mientras me mira llorar.

—Que fue lo que sucedió...—expresó entre lágrimas mientras observo la sangre. Sin dudar es su rostro.

Percibo que Amy se pone de pie. —Espera...—veo que camina con lentitud.

Hay otro cuerpo a unos metros de donde estamos. Ella se lleva sus manos a la boca e intenta contener su sorpresa. —Ay, no...—alcanza a decir.

Se acerca y confirma con su voz la duda que tenía. —Sofía...—expresa con una voz apagada.

Yo rápidamente alzo mi mirada. —¿Qué...?—

Ambas estaban en un jardín, afuera de una casa la cual aún desconozco.

Veo que comienza a llorar. Cómo puedo me pongo de pie, camino lentamente mientras le veo a ella en el suelo, me acerco y le abrazo.

Ambas nos acompañamos mientras lloramos. La pregunta que está en nuestras mentes: ¿Qué sucedió?

Pasados unos minutos veo que le permiten la entrada a 2 chicas y 1 chico. Pasan después de la cinta amarilla.

Fijo mi vista y confirmo que son mis amigas e Izan.

Llega una mujer en compañía de Danna, es la madre de Sofía. Me pongo de pie y me aparto para caminar hacia Alejandra y Melissa.

Melissa niega con su cabeza mientras deja caer algunas lágrimas. Alejandra abre sus brazos y me recibe con lágrimas.

Sollozo mientras nos abrazamos las 3. Nos podemos consolar mientras lloramos la pérdida de Camila.

Alcanzo a escuchar los gritos de la madre de Sofía, Danna y Amy están juntas después del suceso. Hablando y preguntando qué sucedió.

Me aparto un poco y busco respuestas, no me quiero quedar así. Me seco mis lágrimas mientras me dirijo a un chico. Izan me alcanza y me toma de la mano, apretándome.

—Disculpe. ¿Qué fue lo que sucedió?—pregunto.

El hombre baja su dispositivo. —Informes preliminares hablan que ambas mujeres estaba afuera en el jardín, aparentemente solas. Un auto pasó frente a la casa, bajo la velocidad y disparó en contra de ellas. Siguen buscando en el área—responde a mi duda y se retira porque le llaman.

Mi rostro de asombro e impacto es obvio. Solo me quedo estática después de que él se va.

Izan me abraza y me apega con fuerza a él. —No sé porque sucedió esto—expresó entre con mi voz quebrada.

—Lo siento mucho. Lo averiguaremos—responde él y besa mi frente.

Unos minutos estoy abrazada a Izan. Respirando e intentando controlarme, llorando, quejándome... divagando en las preguntas que se hace en mi mente. Hasta que me informa que ha llegado la mamá de Camila y no quiero dejarla sola.

Vamos hacia ella y le acompaño. La mujer está destrozada, y en medio de todo es llamada para una serie de preguntas. La mujer policía le ayuda a sofocar las lágrimas y gritos, tranquilizándole, aunque es imposible.

Yo me quedo de rodillas frente al cuerpo de mi mejor amiga. Esa chica con la que idealicé varios momentos en mi vida, sucesos importantes en los cuales ella estaba, ya todo fue fragmentado.

Ver su rostro con ligeras manchas de sangre, verle en el suelo y sus ojos cerrados. Me parte el corazón y solo puedo llorar, no hay nada que hacer. El golpe interno es tan fuerte qué, los mareos por la situación se hacen un poco presentes, siento como si estuviera cerca de sufrir un desmayo.

Melissa se inclina a mi lado izquierdo , reposando su cabeza y envolviendo con mi brazo, Alejandra hace lo mismo de mi lado derecho. Estamos las 3 juntas llorando la pérdida.

La noche pasa muy rápido, entre lágrimas, gritos, sollozos, memorias, preguntas y comentarios... todo pasa tan rápido.

Estoy acostada en mi cama. Son las 7 AM. Izan acaricia mi cabello, intentando ayudarme. Yo aún sigo en negación, mi cabeza está ocupada en recuerdos, su rostro, memorias... la escena... y lo principal: ¿Qué sucede?

Me pierdo de la realidad y termino yendo a mis sueños, aunque esta vez, todo parece oscuro. Lejos de ser un sueño reparador, no lo es. Solo dormir y despertar hinchadas de mis ojos y rostro.

Veo rápidamente hacia la ventana, noto que ya está oscureciendo. Justo tomando mi mano está Izan, que apenas escucha movimiento y abre sus ojos. —¿Necesitas algo, amor?—se inclina hacia adelante y acomoda mi cabello.

Niego con mi cabeza. —¿Qué hora es?—inquiero y me apoyo con mi mano sobre la cama.

Revisa su dispositivo. —Las 6:00 de la tarde, por eso ya está oscuro. Horario de invierno—responde y se acerca. —¿Quieres algo? Comida, agua... te acompaño al baño—suaviza su voz mientras está frente a mí. Mirándome con preocupación.



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En el texto hay: romance, amor, cambiodevida

Editado: 26.04.2026

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