♥️🍂
Veo que mi amiga pelirroja se acerca muy asombrada. Viene directo a mí. —Liz...—se anuncia y se inclina un poco a mi oído. —Uriel llegó—me informa.
Esas palabras me sorprenden, demasiado. Me pongo de pie, Izan me observa.
—Quieres qué—él habla pero hago un ademán y le pido que aguarde.
Le observo al fondo. Mirándome fijamente.
Ambas amigas se quedan atrás, yo avanzo hacia él. Me acerco y le miro después de algunas semanas que se sintieron como meses. —Hola, Uriel—saludo.
Me observa a mis pies. —Hola, Liz. Lo siento, vine en cuanto me dijeron—exclama y le veo dudoso para acercarse.
Doy un paso al frente con una sonrisa tímida y abro un poco mis brazos. Sin pensarlo se abalanza y me envuelve. Descansa su pecho. —Lo siento mucho, Liz—se quiebra un poco su voz. —Ella era una chica increíble, me dolió mucho al enterarme y pensé en ti al instante. Ya imagino como te sientes—murmura a mi oído.
Suspiro. —Es fuerte el dolor y la ausencia—nos sentamos. —Y la tristeza me invade por saber cómo sucedió y lo que hizo, se miró acorralada. No tenía salida—explico mientras recuerdo el mensaje que dejó.
Guarda silencio por breves instantes. —Lo sé. Me dijeron las acciones que tomó. No puedes culparte por eso, Liz. Ella tomó la decisión, ojalá no lo hubiera hecho... pero la situación de su madre la llevó a ello—contesta.
Miro al horizonte. —Es curioso, el riesgo que tomó Camila para salvar a su madre, fue el mismo que la esta hundiendo. La señora estuvo un rato aquí, pero fue llevada a la clínica por ligeras complicaciones... todo esto es horrible—digo.
—Te avisaron las chicas o fue?...—pregunta.
Niego. —Me llamó su madre y me dio la noticia. Fue impactante y me dejo congelada, simplemente no podía asimilarlo. Me indicaron el lugar de los hechos y fui con Amy—respondo y aclaró su duda.
—¿Estabas con Amy? Sé que ya se hablaban, pero ya salir juntas es algo que me causa sorpresa—destaca mientras me mira con una sonrisa. En medio de todo esto una sonrisa es poco común.
Asiento. —Ya tiene semanas que hice las pases con ella. No somos las mejores amigas de antes, pero es mi amiga. Confío en ella. Sí...—ruedo mis ojos. —Pasaron muchas cosas entre nosotras—aclaró.
Levanta sus cejas. —Me desaparecí y cambiaron muchas cosas. Creo que es normal—afirma. —Por cierto—carraspea su garganta y se prepara para decir algo.
—Hay algunas cosas que quiero aclarar, Liz. Si me lo permites—pide permiso.
Las voces en el lugar se escuchan en tono bajo, nosotros también nos expresamos en ese tono. Asiento para que él comience a hablar, nosotros me agradó del todo la idea.
—En primer lugar me quedo con algo de remordimiento por no haber hablado de nuevo con Camila. Ella no tenía la culpa de mis problemas... es algo que me cala—expresa él.
Mis ojos se humedecen. —Camila sabía que la querías mucho. No lo dudes, le molestó que te fueras, pero no te odiaba por eso—puntualizó. Tengo la certeza de ello, en el video queda claro por parte de mi mejor amiga.
Ladea un poco su cabeza. —La más afectada fuiste tú. Me pediste que no me fuera, me sentía humillado y mi cabeza daba mil vueltas. No lo sé—ve al horizonte. —Era una sensación horrible, estaba confundido y destrozado—comenta.
En mi mente viene olas delas memorias sobre esos días. No me siento mal con Izan, no éramos nada. Pero de algún modo hay un incomodidad mínima, tal vez.
Uriel continúa hablando. —Perdón. No acepte un "No" como respuesta. Y me alegro que estés con Izan, te merece. Eres una chica increíble, hermosa... y todo lo que te ha sucedido—niega con la cabeza. —No mereces lo que te ha pasado, y siempre me pregunte porque te sucedían cosas así—agrega con una voz molesta.
Le regaló una sonrisa y le dejó ver que mis ojos aún continúan húmedos. —Al menos ya somos 2 personas que estamos molestas de que me sucedan tantas cosas qué... me hacen más resiliente, pero creo que ya es mucho. Se están desquitando conmigo—expresó mientras le miro.
Mi comentario le hace gracia. —Creo que como dices, ya es mucho—afirma. —Quería aclarar eso, cometí el error, no debí haber actuado de ese modo, y perdón por todo—se disculpa mientras ambos estamos sentados.
Veo al fondo que las chicas observan atentas. Parece que quieren acercarse.
Coloco mi mano en sus manos. —Uriel, no te preocupes por eso. Ya quedó atrás, lo que sucedió o nos dijimos está en el pasado. Tú eres mi mejor amigo, y no importa si ya no hablamos tanto, lo sigues siendo—declaró con serenidad.
—Muchas gracias, Liz—contesta.
—En cuanto pueda te enseñarse una grabación de Camila. Fue lo que aclaró la situación, pero quiero que le veas—le informo.
Me observa dudoso. —Me quedaré unos días, tengo tiempo.
Me extrañó de su respuesta. —¿Te irás de nuevo? Creí que te quedarías—me intentó meter para que me revele un poco de sus planes.
Parece que quiere ponerse de pie. —Estaré aquí unos días. Pero debo volver. En cuanto me enteré vine, no preparé mucho mi maleta de hecho. Estaremos en comunicación, no quiero que nos alejemos de nuevo—se pone de pie. —Me duele venir por qué una chica de nuestro grupo se fue—dice al colocarse a mi lado.
Le sigo con la mirada. —Entiendo. Mañana te muestro el video. ¿Las chicas ya te hablaron? Porque las noto inquietas—veo al fondo a mi amiga pelirroja y a su lado Alejandra.
Niega con la cabeza. —Cuando llegue ambas se retiraron. Por un momento pensé que no podría quedarme—contesta con pena. —Iré por café y pan. Ya vuelvo para hablar con ellas—camina directo a la máquina de café.
Les pido a ambas que vengan hacia mí.
Alejandra es la primera en llegar. —¿Qué dijo el mal amigo?—inquiere con seriedad, pero sé que tiene una pizca de broma.