Me aparto un poco de mi mejor amiga. Me inquieta el tacto y expresión de Melissa. —Hola, linda maestra—expresó con un tono agradable. Estoy feliz porque estuve con Adrien.
Ella suspira. —Un chico me está buscando en mi casa...
Bajo un poco mis cejas al escucharle. —¿En la que solía ser mi casa o...
Ella rueda sus ojos. —Sí. Es un chico que según le di mi dirección... en mis memorias tengo recuerdos sobre una noche de copas...
Muevo mi boca a la derecha y pienso. —Uhm... no recuerdo nada. Solo dile que no quieres nada... y listo. O al menos que si lo quieras—levantó ambas manos. —Eres libre. Conócele... disfruta de una noche... peculiar, ten hijos y has tu vida. Yo estaré ocupada—guiño el ojo. —Tienes dinero y todo... puedes hacer lo que quieras...
Ella me mira con cierta incredulidad. —Imagínate abrir la puerta a las 11 de la noche y que esté un tipo sonriendo mientras sostiene una caja de pizza... y diga: Hola, Melissa. Andaba por aquí y quise pasar a comer pizza..."—siente escalofríos. —Tenía la voz de pennywise...—expresa desagrado.
Soy cómplice de su sentir. —Ahg... eso da miedo. Sinceramente te entiendo. Me daría miedo que un tipo aparezca así en mi casa... pero seguro fue alguien con quien estuve... pero ni recuerdo nada—destacó.
Ella exhala. —¿Y qué hago?...
Le miró por algunos segundos. —Lo que tú quieras. Es tu vida, ya no es la mía. Como puedes ver... estamos desde otras perspectivas, y estamos mirándonos de pies a cabeza. Algo que al menos yo, jamás creí posible... pero aquí estamos.
Veo sus ojos mirarme de pies a cabeza. —Sí, de las cosas más locas que hice en mi vida. No sé...—ve al horizonte. —No me imagino en una relación, pero tengo que admitir—vuelve a centrar su vista en mí. —Tengo la curiosidad por vivir un noviazgo—sonríe apenada.
Asiento y sonrió de una forma agradable, para evitar confundir con burla. —Lo sé. A veces nos negamos a vivirlo, pero una vez entrenando al amor, todo cambia—respondo. —Si quieres tener un novio, está bien. Incluso si es alguna otra persona. Lo importante es que vivas la experiencia... y te sientas plena—afirmó.
Siento su lado más tierno hacia mí. Su mirada lo deja en claro. —Una persona puede cambiar mucho.
Levanto mi ceja y observo a lo lejos a mi mejor amiga. —Isabel estaría de acuerdo contigo... porque es la verdad—nuevamente le observo. —Todas las personas pueden cambiar, si se lo proponen—mis labios de oreja a oreja le hacen sonreír.
Toma aire y exhala. —Está bien... te iré poniendo al tanto sobre lo que haré. El cambio de vida radical fue... extraño. Pero me encantó. Es como adherirme un poco a vivencias, aromas, momentos... que jamás viví, pero de algún modo siento que estuve allí—se prepara para irse.
Por inercia me acerco y le abrazo con fuerza. —De algún modo, a pesar de nuestro genio extraño... podemos ser amigas—afirmó con alegría después que me aparto.
Su mirada cálida y su semblante sereno. —Jamás creí decir esto, pero sí... somos amigas—curvas sus labios. —Después hablamos... salúdame a Isabel—expresa antes de darse la vuelta y retirarse.
Mi amiga de cabello chino pudo ver la escena del abrazo, su estado de confundida puedo notarlo a kilómetros.
Me acerco a ella. —¿Sucede algo?...
Unos segundos se silencio y ella queriendo hablar es lo que obtengo. Toma aire. —¿Qué carajos fue eso?—inquiere. —¿Una tregua a su guerra?
Niego y camino. —Quizás ya hicimos las pases. Se podría decir que... nos llevamos un poco mejor—afirmó y salimos. —Cuéntame qué tal te fue con tu chico... ¿algo relevante?
Ella me sigue el paso pero sigue desconcertada. —Mejor aclárame lo que mis ojos acaban de ver...—insiste.
Me frenó un poco mientras veo pasar a más alumnos. —Busque un poco de paz. No tiene nada de malo. Le ayude con unos temas de tecnología, ya sabes; los adultos no comprenden sus teléfonos hoy en día. Nos dimos cuenta que esa enemistad y la forma en cómo ella me jodia a diario...—vienen a mi mente momentos especiales en el salón, pero estando del otro lado, cuando yo era la maestra. —No era lo mejor. Ambas nos dimos cuenta que podemos llevarnos bien, y listo. Colorín colorado este cuento se ha acabado... y ¡feliz navidad!—grito con emoción después de abrazarla con fuerza y pegar mi mejilla a la suya.
Ella corresponde a mi abrazo. —Wow... este año está lleno de sorpresas—su semblante de cautela es evidente. Levanta sus cejas. —Has cambiado mucho... y eso me encanta. Aquí adoramos los cambios... aunque lo tuyo suele ser drástico—expresa entre risas mientras salimos de la escuela.
—Me olvidé de decirte que no nos iremos caminando. Mamá nos llevará...—aviso de último momento cuando estamos afuera de nuestra institución.
Su mirada cansada. —Como siempre. Avisando a último momento...
Levanto mis hombros después de ver el auto de mi madre. —Más tarde hablamos y me cuentas qué tal estuvo tu charla de receso con tu futuro novio—bromeó antes de subir al auto.
♾️
Estoy sentada en mi cama, cruzada de piernas y observando mi habitación. Creo que esta vez puedo disfrutar de la etapa de la adolescencia, tal y como siempre debió haber sido.
El sonido y vibración en iPhone me avisa que mi mejor amiga me está llamando.
Me coloco mis AirPods, deslizó sobre la llamada y contestó.
Paola: Buenas noches. Gracias por llamar a Pao ¿puedo tomar su orden?
Isabel: Muy buenas noches... un chisme de media noche, por favor.
Paola: Uf... eso sí me interesa jaja.
Isabel: Te encanta jaja.
Paola: Soy todo oídos.
Reposó mis piernas sobre la pared y me preparó para escuchar a mi mejor amiga.