❤️♾️
¿Qué hacías el día que llegaste tarde? Tu madre contacto a Isabel y no estabas con ella—pregunta mientras me ve a los ojos. —Contesta con la verdad. ¿Te fuiste con él?—inquiere.
Su mirada me hace entrar en nervios. Sonrió. —No... sé que parece eso, pero no fue así.
Debo mantener firme a la versión que di. —De camino a casa, pasé a una tienda express a comer algo rápido. Por eso me atrasé. Mamá se enojó... pero es la verdad—recalcó.
Jamás podría revelar la verdad de dónde estuve... o toda mi vida entraría en jaque.
Ambos están sorprendidos y alegres de mis cambios recientes, en especial de mi actitud. Revelar a mi amiga bruja, dejaría en duda toda mi actual vida...
Papá se lleva sus dedos al mentón y me observa, analizando. —Cielo..—acaricia mi cabello. —¿Qué mosca te picó?—
Levanto mis manos y sonrío. —¿Por qué?
Mamá sonríe. —Por eso. Tu comportamiento me ha parecido extraño, pero lo he ido celebrando... me alegro. Pero tú padre está sorprendido aún—expresa.
Alzó mis hombros. —Ya lo dije. Sé que parece extraño—camino al tocador donde hay fotografías. —Debemos cambiar, seguir... ver que la vida tiene muchas cosas buenas y sonreír—observo con atención un retrato en donde estamos los 4.
—Mi hermano lo llevó en mi corazón. Son recuerdos fugaces, pero los atesoro—volteo a ver ambos. —No todo el tiempo estoy feliz, y creo que estoy en mi mejor etapa... la adolescencia. Debo disfrutarla, solo espero no ser rara ante sus ojos—apagó un poco mi voz y me muestro confundida.
Veo que mamá y papá intercambian miradas. —Pues... eso es muy bueno, linda—asegura mi padre mientras me observa.
Mamá solo me escucha. —Es lindo ver la vida de ese modo. Creo que a tu edad me hubiese gustado pensarlo así, a veces el tiempo pasa volando—sonríe y sale de la habitación.
—Creo que a mamá no le sorprende—expresó cuando la veo salir del cuarto. —Pero tú no estás muy convencido, papi—inclinó un poco mi cabeza a la derecha.
Él suspira. —La adolescencia es una etapa en la cual hay muchos cambios, eso está bien. Pero me extraña tu forma de comportarte, has cambiado últimamente, pero estoy feliz—se pone de pie. —Si viviéramos en un mundo de fantasía...—toma su dispositivo móvil que está sobre el buró. —Diría que mi hija fue intercambiada con alguien, que cambiaste de cuerpo o algo así—comienza a reír.
Yo le continuó la risa. —Sí... en los mundos fantásticos puede suceder de todo, papi—le abrazó.
Horas más tarde...
Tengo mis piernas reposando en la pared, estoy escuchando música mientras dejo que la luz de la luna entre a la habitación. Y sí, melancólica es mi estado de ánimo.
Comienzo a sonreír al recordar momentos Jacob, esas risas naturales que te iluminan el rostro solo de rememorar esos momentos. Es increíble, lo mejor de todo es qué, todos esos momentos, escenarios, vivencias... situaciones entre ambos, pueden suceder de nuevo, suceder en esta nueva vida.
Creo que es lo más hermoso de lo que estoy viviendo, es que puedo tener la oportunidad de vivir de nuevo con él, pero esta vez, sin que nada se interponga, como siempre debió ser.
Es increíble como una persona puede significar tanto, volverse tan especial, que cuando se va o falta; deja un vacío enorme.
Algunas personas en la vida pierden a alguien que aman, que sienten que la conexión es profunda, y no les pierden en sentido de qué ya no estén en este mundo, a veces las personas se van y no hay forma de hacerles regresar.
Otras veces, las personas son ingenuas, quizás tontos, pero somos humanos, y es normal cometer errores; tenemos adelante a nuestro amor soñado o indicado... y lo dejamos ir. Somos humanos, el problema es no reflexionar sobre tu error e ir a buscar a esa persona.
Y por último, personas como yo. Perdemos a la persona en vida, se va a una edad muy temprana de nuestra vida, no puedes hacer nada. Solo llorar, recibir el impacto de la noticia, seguir llorando, gritar de desesperación y dolor, es como sangrar por dentro y no poder aliviar el dolor. Saber que ya no habrá nada, tus años venideros serán sin esa persona, ya no está. Está muerta, no importa que hagas o digas...
No saber a dónde correr, cómo actuar, solo llorar y seguir adelante, aunque muchas veces no puedes volver a ser la misma persona y te vuelves amargada para muchos, es normal. Solo qué la excepción de los demás grupos de personas, yo estoy entre el 1%, yo hice lo imposible por encontrarle en otra vida.
Me hago la pregunta: ¿Habrá otras personas allá afuera que vivan lo mismo? Que se hayan encontrado en otra vida, independientemente de la forma, pero que lo hubiesen hecho. Sería interesante leer algún caso así, aunque quizás algunos de esos casos no ocurran en mi tiempo, sucedió antes y pasará en futuros años.
Suspiro. —Que bella es la vida...—mientras cierro mis ojos. Aunque rápidamente me contagió de risa al visualizar el escenario en el cual Mateo, insiste a insiste con una salida y una relación con la maestra Melissa, no sabe que esa maestra no es quien cree.
—Lo siento—expresó en voz baja al ver ese escenario, realmente será un fastidio para esa mujer, que en el interior es una adolescente.
Me pongo de pie y camino para cerrar las cortinas. Realmente ya tengo sueño, enciendo ligeramente la luz mientras me preparo para dormir.
Coloco mi iPhone a cargar, tenía en mente visualizar algún programa de TV o una película, pero me siento cansada. Creo que es hora de dormir.
Con mis manos acomodo mis sábanas y cobija, me acomodo en mi cama acolchonada y cálida. Una sensación increíble deslizarlas sobre las telas frescas, pero al mismo tiempo, un poco califas de la cama.