Ruleta

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Llegaron a Alaska alrededor de las 12 de la noche del día siguiente, el frío era tan fuerte que sus manos ya no podían moverse por lo que decidieron ir a alguna tienda de ropa para conseguir algún abrigo. Una señora algo anciana los recibió allí, les dijo que cualquier cosa podrían encontrar e intentó venderles varias prendas como polos, varias capas de pantalones, gorros grandes, pequeños, de cualquier material y sobre todo abrigos. Hacía unos -15 grados así que compraron los abrigos más gruesos que encontraron, les costó alrededor de 500 dólares cada uno, también compraron pantalones para más protección al frío. Salieron buscando comida y encontraron un bar donde tomaron quien sabe cuanto y comieron un poco, a pesar del frío de afuera el ambiente era cálido, acogedor más que nada, había una chimenea que calentaba el lugar increíblemente bien, había un aire dulce que mejoraba la experiencia y el alcohol abundaba, era un lugar al que una persona querría llamar hogar.

Por último buscaron un lugar para pasar la noche, encontraron un motel algo barato, ambos se registraron y pidieron una habitación para dos. Era una habitación básica, las camas tenían lo justo y necesario para proteger del frío, había una mesa de noche entre las dos camas, enfrente había una pesa vieja sosteniendo un televisor viejo, para calentar habían ductos de ventilación que se dirigen a una chimenea, era la primera vez que Clinton y Robert veían algo así. Disfrutaron de una noche tranquila de las casi nunca tuvieron, no se sentían acostumbrados a dormir tan bien desde hacía varios años, mucho antes de que llegaran a la universidad y aún más de entrar al colegio. Al despertar se sintieron como recién salidos del vientre de sus madres, o al menos eso pensó Robert ‘’lo siento mamá’’ le vino enseguida a la mente.

Esa mañana Clinton despertó antes que él, al ver que despertó le comento que ya eran las 11:34 de la mañana, también le dijo que el del teléfono le dijo que aquel lugar abría a partir de las 11 de la noche, luego de eso se volvió a tumbar en la cama.

─ Bueno, ya que tenemos todo el día podemos hacer cualquier cosa, así que, ¿Qué quieres hacer primero?

─ Pues comer, ¿qué más podríamos hacer?, apenas comimos anoche. ─ Clinton asintió con una mueca y tendió su cama, sabía que iba a ser una tarde larga.

Fueron a comer en un que había por allí, era menos cálido que el bar de aquella noche pero igual se sentía bien, comieron hasta estar llenos de pan, carne, lechuga y varias cosas más de tantas hamburguesas diferentes que comieron, Clinton miro la hora antes de levantarse para ir al baño, el reloj marcaba las 12:42. Robert encendió su celular, no lo había revisado desde que lo encontró en la basura, tenía varias llamadas perdidas de otro número desconocido, también tenía mensajes del mismo número, eran algo agresivos y amenazantes. El primer mensaje era una foto de él y Clinton en New York, la mayoría de los mensajes eran fotos de ellos en distintos sitios, el último sitio era el bar de anoche y el último mensaje era ilegible, la tipografía era rusa, eso era evidente, y justamente por eso parecía no tener sentido a los ojos de Robert, tal vez Clinton sepa qué dice, el estudio ruso, o al menos eso le dijo a Robert.

Cuando Clinton salió del baño Robert decidió mostrarle los mensajes, este los vio detenidamente y luego de unos minutos en silencio decidió que no era nada, le dijo que no se preocupe y que no le prestaba atención, luego de esto salieron del Mcdonald's, afuera todo estaba cubierto de nieve, esto le recordó a Robert los días de noviembre a abril en Toronto, se puso a pensar en su infancia y volvió a recordar a sus padres, vió a su hermana cuando no pasaba de los 9 años, recordó a sus amigos del colegio y como jugaba con ellos con la nieve. Entonces se le ocurrió tomar una bola de nieve y estamparla contra la cara de Clinton, este le siguió el juego y agarrando otra bola de nieve la lanzó de vuelta a Robert, continuaron así el resto del día, disfrutando del frío, la nieve y la compañía de ambos, armaron pequeñas murallas para cubrirse, también pequeños huecos donde meterse y mucha munición para abatir a bolazos de nieve al otro. Cayendo las ocho de la noche el fuego paró, Clinton se acercó a Robert y le dió la última bola de nieve, Robert la tomó y la lanzó al cielo, luego de algunos segundos esta empezó a caer y le dió en la cabeza de Clinton, ambos rieron, seguido de esto Clinton sacó unas 3 botellas de cerveza que tenía en su abrigo y se sentó en el suelo, tomó un trago profundo y se tiró para atrás, Robert se sentó a lado suyo y tomó otra botella para darle un trago profundo también.

─ Robert, muchacho, hay algo que quiero darte. ─ Clinton sacó de un bolsillo un walkman SDAT con un casete dentro y audífonos conectados, Clinton extendió la mano para dárselo. ─ Es un aparato viejo, hace mucho que lo tengo, si quieres puedes ponerlos, ahora es tuyo. ─ Agregó Clinton, Robert lo agarro, lo sintió en sus manos como si nunca hubiera tenido algo así y ese era el caso, a pesar de que su familia era de tener dinero nunca vio necesario comprarse algo como eso, a parte ver un aparato como ese que usa casetes era como ver un arma antigua, ya no se ven cosas como esas hoy en día. Se puso los audífonos y reprodujo la cinta, tocaba Fly Me To The Moon, la cantaba una mujer con una voz suave y una instrumental celestial con instrumentos como violines y pianos, era tan suave como la nieve en que estaban sentados los dos, la introducción era hermosa y solo podía reproducir ese momento en su mente una y otra vez después de escucharla completa.

─ ¿Quién la canta?

─ No lo sé, la escuche en una serie cuando era adolecente, masomenos a los 14 creo, la serie era antigua, creo que del 97 no lo sé, el walkman era de mi padre, me lo regalaron en 2009, logre conseguir los casetes hace unos 3 años, esa cosa tiene bastante historia conmigo. ─ Clinton sacó otro casete, tenía de nombre ‘Tsubasa wo Kudasai’’ esta le gusto más a Robert a pesar de que de todo lo que decía él no entendía nada, tal vez fue por que le trajo nostalgia, nostalgia por lo no vivido, como la resaca sin haber bebido, tal vez y solo tal vez la sensación de tristeza y paz combinadas en una canción lo hizo sentir triste y tranquilo al mismo tiempo. Tomaron en la nieve celebrando quien sabe que pero lo hicieron hasta que faltaban unos minutos para las once de la noche, Robert se había quedado solo escuchando musica ya que Clinton fue a buscar más bebida, fue en ese momento de soledad cuando mientras repasaba su vida otra vez logró ver un alce no muy lejos de él, este lo miró a él y mantuvo la mirada mucho tiempo hasta que finalmente se desplomó en el suelo, Robert se le hizo extraño, era la primera vez que veía uno tan cerca.



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En el texto hay: un hombre ludópata

Editado: 02.02.2026

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