5. Lunes (recuerdos)
─ ¿Jugamos algo?
─ ¿A que?
─ Mmmm ¿Qué profesión de la antigüedad te gustaría ser?
─ ¿Qué?
─ ¿Qué profesión…
─ Si escuche, pero… ¿Por qué?
─ ¿Por qué no?
─ No lo sé, nunca lo había pensado, ¿y tú?
─ Cualquier cosa menos sacerdotisa, y mucho menos de Afrodita.
─ ¿Qué tienes en contra de Afrodita?
─ Ser una sacerdotisa de afrodita es básicamente ser trabajadora sexual con estatus.
─ ¡¿Enserio?!
─ También reaccioné así cuando me enteré.
─ ¿Cómo llegaron a esa conclusión?
─ Pues no es tan difícil… En sí los templos de afrodita eran para el culto al…
─ Si… es mejor cambiar de tema. ─ Denís estaba tirado en el sofá, después de la noche donde llegó a ese lugar, no salió el día anterior y hoy quería hacer lo mismo. Mientras miraba a Zoe sentada en el sillón, intentaba dejar de pensar en su antigüo amor, y por más que lo intentaba no lo conseguía, Zoe se dió cuenta de ya que su cara pensativamente decepcionada de sí mismo.
─ Perdón por poner esa imagen en tu mente.
─ No es eso.
─ ¿Estás bien?
─ Si, no te preocupes.
Zoe sacó una caja de cigarros de un cajón, abrió la caja y sacó dos cigarros.
─ Ten, para que te relajes.
Denís lo aceptó, ella sacó un encendedor de su bolsillo, se metió el cigarro a la boca y lo encendió, luego se acercó a Denís, con cuidado logró juntar la parte encendida de su cigarro con el de Denís, encendiéndose.
─ Ten cariño.
‘‘Cariño’’ esa palabra, esa maldita palabra según Denís, esa palabra fue lo que su mente necesito para convencerse. Zoe no era ella, pero, tal vez si pueda convertirse en algún reemplazo momentáneo o al menos algo que reemplace sus recuerdos.
─ Gracias…cariño.
Denís le dio una bocanada de humo.
─ ¿Ya has fumado antes?
─ No.
─ No parece. ─ Ella también le dió una bocanada de humo, lo sopló con delicadeza mientras giraba la cabeza. ─ Dios me encanta ver el humo así.
─ ¿Por qué crees que no es mi primera vez?
─Porque debiste de haber tosido.
─ Ah, bueno… no sé, te juro que nunca había fumado antes.
─ Pruébalo.
─ Ni siquiera sé de qué lado se enciende.
─ Pero si… espera fui yo ¿no?
─ Ujum.
Zoe se echó a reír nuevamente, luego le dio un pequeño golpe en el hombro.
─ No me había dado cuenta.
Denís volvió a dar una bocanada, el humo chocó con el rostro cercano de Zoe, ella tomó esto como incitación y en ese momento lo besó, cerrando los ojos como si fuera lo que quería. Denís no los cerró, se quedó mirando su rostro de cerca, era muy diferente al de ella, pero con un peinado similar, su piel no era del mismo todo, la suya era más oscura, en cambio esta era pálida. Al finalizar el beso ella le soltó un poco de humo en la cara, Denís tosió un poco al sentir el humo entrar por su nariz.
─ ¿Ahora toses?
─ ¿No debí hacerlo?
─ No lo sé. ─ Siguió dando bocanadas hasta que su cigarro se acabó.
─ Ten. ─ Denís le paso su cigarro para que pueda seguir.
─ Gracias.
Ella siguió dando bocanadas mientras que los ojos de Denís la veían intentando juntar su imagen con la de Camila, su mente ya lo hizo, pero sus ojos la seguían viendo igual, Zoe se separó de él y encendió la tele para que Denís se distraiga mientras ella buscaba comida en alguna parte de la cocina.
La tele transmitía el noticiero de la mañana del lunes, en el titular se encontraba la foto de un niño de casi la misma edad que él en la sección de niños perdidos, entre ellos nunca apareció su foto, lo que convenció a Denís de que irse fue una buena acción.
─ Ven. ─ Dijo Zoe mientras traía dos platos con sobras de pizza.
─ ¿Desde cuándo tienes esa pizza?
─ No lo sé. ─ Ella agarró su poción y le dió un mordisco, luego lo miró mientras masticaba. Denís no pudo evitar sonreír al ver su rostro, no era el de ella, tampoco era algo que lo vuelva loco, pero si era algo atractiva, tal vez eso ayude.
Mientras Denís se dignó a comer de su trozo el teléfono de Zoe empezó a sonar, ella contestó y se dirigió a su cuarto para hablar a solas. Denís volvió a estar solo con la televisión encendida, ahora las noticias hablaban de un atentado contra un político de algún país que no le importaba, es por eso que cambió de programa y sin ver llegó a un canal desconocido con la perspectiva de una camada de seguridad en un cuarto sucio, lo único que hay en esa habitación es una mesa cuadrada con 4 sillas alrededor, dos de estas caídas. En las sillas que aún están de pié se encuentran dos personas sentadas, una revólver en medio de la mesa con cartuchos alrededor, en el suelo yacían los cuerpos de dos desdichados cuya vida terminó en un instante.