Las personas se aglomeran a las puertas del pequeño merendero llamado Sabor a Melao uno de los restaurantes más cotilleados y frecuentados últimamente porque el arte culinario cubano, en conchupancia con los sabores neoyorquinos y mexicanos, sin perder la esencia de sus raíces, es comparado por los críticos con la comida gourmet de un restaurante italiano español o incluso francés.
Y es que Melao no solo sirve alimentos, sino alegría por medio de la música y el baile que es en realidad un bello y sensacional espectáculo, hay quien la crítica por lo corriente del tema, pero otros lo disfrutan desde el ámbito culinario y de integración social.
—¡Jefa! las mesas están llenas y aún hay personas esperando afuera en una fila inmensa —Melao mira al chico que tiene los ojos muy abiertos a causa del terror que siente por no saber cómo manejar la situación.
—Tranquilízate Beto, recoge las comandas, tráelas y asegúrate de que Ana entretenga las personas en la fila con un baile de esos que se le dan muy bien —es lo único que le dice antes de centrarse nuevamente en los platillos que está preparando.
El chico hace un saludo militar y regresa a la zona de las mesas para retirar las cartas y poder hacer las comandas en cuestión. Su amiga Ana, una despampanante rubia no solo con curvas de vértigo, sino que tiene una carita de ángel con la cual convence a cualquiera de hacer lo que ella desea y Melao lo sabe bien, razón por la cual no solo es su Chef repostera, sino que baila para y con el público.
🌶️ • 🍲 • 🍯 • 🧄 • 🌶️
Las cosas van bastante bien para nuestra chica piel canela no solo en el restaurante, sino en su vida personal ya que ha conocido un moreno que la ha llevado a bailar a las mejores discotecas de Nueva York, el hombre en cuestión con ascendencia africana goza de un cuerpazo y la gracia de cualquier mulato que se sirva de presumir su raza.
Es un abogado no tan reconocido por el hecho de que aún se considera que la raza tiene mucho que ver dentro de lo que es el gremio en cuestión, pero a ella le fascina tanto como baila, besa y otras cosas más...
Melao abre los ojos reconociendo que no se encuentra en su apartamento, sino que ha pasado la noche en el de Jason Endrick y se recrimina por eso, sale de la cama a hurtadillas buscando su falda amarilla y la preciosa blusa negra con tonos dorados que hace perfecto juego con el color de su piel y sus labios color naranja. Ingresa a la sala de baño y luego de hacer lo propio, sale vestida con los tacones en la mano para evitar que el susodicho despierte y la lleve de nuevo a la cama. El hombre es un semental y no se puede negar, pero nuestra piel canela no desea tener contacto con sentimientos o emociones que puedan hacerla perder su Norte.
El de tener una franquicia completa de seis restaurantes afrocubanos que sirvan comida extranjera y de la casa (Es decir de Cuba).
Sale al rellano del grandioso apartamento cual si fuera una vulgar ladronzuela que solo entró a llevarse lo que necesitaba.
Sonríe con el solo pensamiento y da una última mirada hacia atrás para ver al hombre que le ha hecho pasar la más deliciosa de las noches hasta hoy. Sin embargo, necesita deshacerse de la sensación de apego que ha desarrollado hacia el personaje en cuestión, en unas horas.
Cierra la puerta y aún con los pies descalzos, llama el ascensor para bajar hasta el vestíbulo donde le solicitará al caballero que es el celador, llame por favor un taxi y de ese modo poder irse a su casa y descansar para continuar con la jornada del día que se le viene encima siendo un sábado de mucho ajetreo.
—Señorita su taxi —no le pasa desapercibida la miradita que le echa el hombre entre insinuante y reprobatoria.
—Gracias —se gira y le sonríe solo con los labios, mirándolo de arriba a abajo para que se dé cuenta que no le gustó para nada.
Sale del edificio a las cuatro menos cuarto e ingresa al taxi dándole la dirección de su casa, la belleza de piel canela levanta miradas y hace que cualquier hombre gire para disfrutar de sus atributos, una condición que, como empresaria no le agrada, pero como belleza exótica qué indudablemente es: le levanta el ánimo en el momento que lo tiene caído.
En este momento no es el caso, el taxista lleva los ojos clavados en su fisonomía y no en la carretera acción que la lleva a acercarse y hablarle en una especie de regañina para que mire hacia adelante. El hombre en cuestión asombrado por la reacción de la morena decide continuar con su vista hacia adelante para evitar contratiempos.
La mujer independiente, bella, empoderada y con un genio de los mil demonios paga, baja del taxi dando un portazo porque se encuentra frustrada ante la mirada de todo aquel imbécil que piensa en ella como un trozo de carne, razón por la cual jamás se enamorará de nadie y este tipo de circunstancias o situaciones afianzan más su negativa hacia el fulano amor, constatando que es una verdadera mierda y que los hombres son todos unos puercos.
Según sus propias palabras a continuación…
—Niña ¿pensé que no llegarías?
—¿Y que tú haces despierta a esta hora Ana? — aunque la ve con ropa de deporte no escatima en el cuestionamiento.
—Es que Diego pasa por mí para que vamos al gimnasio —Melao mira Ana con las cejas levantadas aguantando una sonrisa porque sabe que, lo menos que harán será ejercicio.
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Editado: 01.08.2026