La vibra del club seguía su curso. Lejos de vaciarse, la multitud se densificaba a medida que avanzaba la noche.
Logan y Harvey continuaban sentados en los taburetes de la barra. El cóctel de Harvey seguía intacto, abandonado sobre la madera. Logan, por su parte, permanecía con la mirada fija en el barman, hipnotizado por la precisión mecánica con la que preparaba las siguientes rondas de bebidas.
Pero Harvey estaba alerta a otra cosa.
Un leve cosquilleo en la base de la nuca hizo que inclinara el cuello ligeramente, mirando por encima del hombro.
A unos metros, Miranda estaba hablando con un sujeto de apariencia impecable: vestía un traje elegante de corte costoso, corbata impecable, zapatos negros de charol y el cabello perfectamente peinado hacia adelante.
Harvey clavó los ojos en ellos. El tipo se veía intenso, rígido, irradiando una autoridad molesta. De pronto, sin previo aviso, el hombre le arrebató de las manos la copa que Logan le había obsequiado a Miranda.
Harvey frunció el ceño con molestia y le dio un leve codazo a Logan. Este parpadeó, saliendo de su trance, y miró a su amigo con confusión. Harvey se limitó a señalar con la mandíbula hacia la dirección de la barra secundaria.
—¿Qué demonios...? —murmuró Logan al ver la escena.
El hombre parecía estar advirtiéndole algo a Miranda de forma cortante; Harvey pudo notar la frustración evidente en el rostro de la chica, que apretaba los labios con impotencia. Segundos después, el sujeto le dio la espalda y se alejó con paso firme, dejando a Miranda con los hombros caídos, obligada a regresar de inmediato a su trabajo.
Los dos siguieron con la mirada al desconocido. El tipo se detuvo frente a un cesto de basura, arrojó el cóctel de Logan con un desdén absoluto y comenzó a subir por unas escaleras laterales que llevaban a los niveles superiores.
—¿Será su novio? —soltó Harvey por lo bajo.
—Lo dudo. Se veía demasiado molesto con ella. Además... ¿cómo se atreve a arrebatarle la bebida que yo le di? —se quejó Logan, sintiendo una chispa de irritación en el pecho.
Permanecieron en afonía unos segundos. Ambos se giraron por completo y se levantaron del asiento. Harvey tomó su vaso con cuidado por pura formalidad, aunque no tenía la menor intención de beberlo.
—Ese tipo subió por esas escaleras. Apostaría a que en esa sección solo están los que tienen el dinero para comprar el silencio de todos —analizó Harvey.
Logan lo escaneó y alzó una ceja, cruzándose de brazos.
—Y si fuera su novia, ¿por qué estaría trabajando como camarera mientras él se oculta en un lugar exclusivo? Simplemente no tiene sentido.
Harvey exhaló un susurro pesado, sintiendo una mala espina clavada en el estómago por culpa de ese sujeto y su actitud prepotente. Su rostro adoptó una expresión de resignación.
—Sea lo que sea, no nos incumbe.
Logan expulsó una sonrisa de medio lado, con una expresión incrédula. Por dentro, su instinto ya había tomado una decisión.
—Quizás tengas razón. Pero la curiosidad me está matando ahora mismo —confesó sin apartar los ojos de las escaleras.
—Yo también quisiera saber qué trama, pero vinimos a conocer la ciudad. Y, sobre todo, debemos ser precavidos —advirtió Harvey, cruzando los brazos.
—¿Precavidos? No te preocupes... lo seremos —respondió Logan con una tranquilidad peligrosa.
Pero los dos sabían perfectamente que ya no había marcha atrás.
Movido por la curiosidad, Logan avanzó con paso seguro entre la multitud. Harvey lo siguió de inmediato por puro instinto protector.
—Ten cuidado. No hagas nada extraño —le recordó Harvey por lo bajo mientras caminaban.
Ambos se movieron con cautela, esquivando la marea de cuerpos danzantes hasta que lograron divisar a Miranda a lo lejos.
Cuando se acercaron, ella giró sobre sus talones. Logan alzó la mano para darle un saludo amistoso, pero el rostro de la chica se mantuvo completamente inexpresivo; ni un solo gesto de bienvenida.
—Miranda, nos volvemos a ver —dijo Logan con una sonrisa cálida.
—¿Qué quieren? —soltó ella de inmediato, con un tono cortante, intentando apartarse de su camino.
A su alrededor, el estruendo de la música y el bullicio del club parecieron desvanecerse en un segundo plano.
—Disculpa si soy metido, pero... te noto extraña —se adelantó Logan, acortando un poco más la distancia.
—No es nada. Solo estoy tomando un respiro antes de regresar al trabajo —respondió ella con fingido desinterés.
Detrás de él, Harvey escuchaba cada palabra en silencio. Su mente analítica captó de inmediato la verdadera intención de Miranda: no los trataba con desprecio por enojo, sino por urgencia.
Quería ahuyentarlos a toda costa, y eso solo confirmaba que algo andaba muy mal.
—Sé que apenas nos vimos hoy... pero la vibra que soltaste la primera vez es completamente distinta a la de ahora. ¿Es por ese tipo? —soltó Logan de repente, arrojando la pregunta como una bomba.
Miranda se congeló. Sus ojos se abrieron de par en par.
—¿Qué tipo? —repitió, intentando mantener la compostura.
—Por pura casualidad vi cómo te quitaba la bebida que te obsequié... y hasta se veía bastante molesto —agregó Logan, señalando con la cabeza hacia las escaleras superiores.
Miranda tragó saliva con dificultad. Levantó la mirada un momento y luego la bajó bruscamente, con un pánico sutil cruzándole el rostro.
Harvey captó ese movimiento al instante: era la clásica reacción de alguien que se sentía observado, vigilado desde las sombras.
—No es nada, de verdad —insistió ella, dando un paso atrás—. Bueno... ya debo irme.
Levantó los brazos para acomodarse la bandeja de nuevo, pero Harvey se colocó un paso al frente, bloqueándole el paso con una calma imponente. Algo en el ambiente le olía mal.
—Tranquila. Te ves muy angustiada —dijo Harvey con voz suave pero firme.
#965 en Fantasía
#553 en Personajes sobrenaturales
trianguloamoroso, lobo amor fantasia, romance sobrenatural lobos
Editado: 04.11.2026