Salvando A Mi Ángel

Capítulo 5

Al terminar de comer salimos del comedor mi madre me lleva a través de un largo pasillo saliendo la mansión llegamos al garaje. Es muy grande seguramente debe tener autos de varios modelos.

–Por aquí hija –mi madre me llama.

Me acerco y rápido me sujeta contra ella –¿Qué pasa mamá? –pregunto.

No obtengo respuesta y me mantiene un silencio mientras us cuerpo tiembla debe haber alguien ahí.

–Ya se fueron –me suelta. –entremos –dice.

La sigo y con asombro como mi madre abre la puerta con pedazo de alambra, eso no conocía de ella. ¿Dónde aprendió hacer eso?

–Rápido entra –entro y ella cierra la puerta detrás.

–¡Guao mamá! ¿Dónde aprendiste hacer eso? –pregunto con curiosidad.

–Cuando era unos años más joven que tú. Hice algunas cosas, para sobrevivir hija –revela mi mamá.

Siento que mi madre oculta un pasado del cual no estoy totalmente enterada. Nos levantamos y ella enciende la luz y mis ojos se abren al ver la gran colección de autos que hay dentro de este lugar y no solo eso, esto también funciona como una mecánica. Veo los repuestos para los autos, líquidos de frenos, aceites, llaves. Todo lo necesario para dar mantenimiento cada vehículo.

–¡Increíble! Él debe ser muy rico para tener todo esto –digo con asombro.

–Si. Y por eso pienso que no le importara si tomamos unos de estos autos –dice mi mamá.

–Mamá… piensas robarlo –digo con nerviosismo.

–Solo es tomar prestado, hija. Cuando estemos lo suficientemente lejos lo dejaremos –mi madre logra abrir la puerta de un Mercedes Benz –sube.

Sigo con nerviosos, mi cuerpo tiembla, pero termino por ingresar y mi madre que no sé cómo lo hizo, pero logra encender el auto.   

–Me dirás tu historia mamá –hablo.

–Lo hare hija. Cuando estemos a salvo –dice ella.

Y presiona el acelerador y sale destruyendo la puerta del garaje. El alboroto comienza los trabajadores de la hacienda se abren del camino con sus miradas fijas, en el jardín encuentro a Alice regando las flores. Muchos de los guardias sacan sus armas para disparar.

–No disparen –escucho la voz de Alice.

Los guardias no abren fuego y mi madre atraviesa las rejas saliendo a la carretera, pisando el acelerador hasta el fondo.

–Lo logramos –dice mi madre emocionada. –nos vamos a casa.

No respondo y regreso la mirada hacia atrás. La verdad, no creo que ese hombre, Logan sea una mala persona. A pesar de lo que hizo se mostró amable, las habitaciones que nos entregó, incluso nos dio vestimentas y todos los de la hacienda se mostraron amables.

–Nos detendremos en el primer pueblo a…

–Deténganse –miro por la ventana y encuentro a los guardias que nos han alcanzado.

–Sujétate hija –mi madre cambia de marcha y acelera.

No obstante, los guardias nos alcanzan y nos insisten en detenernos. Noto que algo dice el conductor del otro vehículo y este empieza a orillarnos.

–Mamá hay que detenernos. No podemos escapar –le digo a mi mamá.

–Si volvemos estaremos perdidas hija. Ese tipo no me da buena espina –confiesa ella.

Los hombres siguen orillándonos al filo de la carretera –deténgase en este momento. Es una orden –grito el hombre.

Mi mamá acelera todavía más. Vamos todavía más rápido.

–Mamá –digo con miedo.

Esto se está saliendo de control, mamá no se detiene y también empieza a orillar al otro vehículo, pero ellos ahora nos golpean en la parte trasera haciendo que mi mamá pierda el control de auto, sin poder controlarlo salimos de la carretera.

–¡AH…! –grito cuando el auto choca fuertemente contra un poste de luz.

☼☼☼☼

Me muevo despacio me duele el cuerpo, mi cabeza esta pesado y mi visión nublada alcanzo a ver como en la delantera del auto está destruido y el poste de electricidad derribado. Llevo mi mano a la cabeza.

–Ah… hija… –no recibo respuesta –hija. Ester –vuelvo a llamar.

Miro en su dirección y la veo sobre el tablero del auto inconsciente, con su brazo algo herido, notando manchas de sangre cayendo al tapete del auto.

–Hija –digo con preocupación.

Intento liberarme del cinturón de seguridad, pero es lo mismo no tengo suficientes fuerzas y comienzo a desesperarme al ver que mi hija no responde.

–Señora ¿está bien? –los sujetos que nos seguían están aquí.

–Hija ¡por favor! Salven a mi hija.

–Sácala ahora –ordena y el otro sujeto se mueve. Abriendo la puerta y la revisa –¿Cómo está?

–Tiene el pulso débil. Hay que llevarla de regreso a la hacienda. Y llamar al doctor –informa.

–Hija –digo con miedo.

–Ella estará bien señora. Cálmese –me dice el hombre.




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