Salvando A Mi Ángel

Capítulo 17

Tres largos días nos ha tomado juntar todos estos datos obtenidos de la investigación realizada, ahora debemos analizar toda esta información. Reunidos una pequeña sala de junta en el hotel estamos organizando todos los datos.

–Esto será algo complicado –dice uno de los miembros del equipo de Sofía.

–Por eso nos estamos dividiendo, para terminar el trabajo –habla Sofía.

Ordenando los datos de más de doscientas familias, para tener la mejor oferta de compra recibo una llamada del señor Alberto, para ir a su rancho. Me he llevado muy bien con ellos después de lo acontecido el primer día.

–Buenos días señor Alberto –saludo amable.

–Buenos días señorita, puede venir unos momentos al rancho –invita.

–Claro voy enseguida –respondo.

Corto e informo a todos saliendo junto a Alice y todo el personal de seguridad. Esto se siente raro, no me acostumbro todavía a ser tratada de esta forma, antes solo me tenía a mí para cuidarme de lo que me pueda suceder en vida, pero también contaba con la bendición de Dios que me guía toda la vida. Este momento tengo todo un personal de seguridad, para protegerme por ser la prometida falsa de Logan Lombardi.

Subimos al auto rumbo al rancho esto no tardara mucho, supongo que deben tener algo que hablar de la propuesta. Miro el paisaje pasar por la ventana, Alice se encuentra muy centrada en el camino. La verdad es una mujer impresionante. Eh llamado a mi mamá para verificar como esta y se siente igual que mí. Dice que siente asfixiada, por tener a todo ese personal cuidándola cuando sale a pasear por el pueblo.

Llegamos al rancho ingresando nos recibe el señor Alberto junto a su hijo y sus socios y demás familiares. Bajo del auto.

–Buenas tardes –saludo y me responden amables.

–¡Por favor pase! –invita Santiago.

Ingresamos. Alice hace una señal a los guardias y estos asienten. Llegamos a la sala, tienen muebles de madera hermosos tomamos asiento.

–Supongo que tiene algo que ver con el contrato de la propuesta –tomo inicio de la conversación.

–No, nada que ver –responde el señor Alberto.

–De hecho, estamos a gusto con este paso que hemos logrado alcanzar –continua el señor Santiago.

–Entonces, a que se debe su llamada –pregunto.

Todos ellos cambian a un semblante suave y sonríen.

–Como sabe nuestros hijos pronto se casarán –continua el señor Santiago. –Y quisiéramos que usted y su prometido el señor Lombardi estén en la boda. Como dama y caballero.

–Les pediríamos ser los padrinos, pero ya los tenemos. Y no sería justo hacerles esto a ellos –dice Mateo –Carolina está de acuerdo.

La chica vaquera de lentes asiente sonriente –la verdad me daría mucho gusto, contar con ustedes en mi boda.

–No creo que sea posible –respondo declinando su ofrecimiento –saben lo que pasa con Logan.

–Nuestra boda será dentro de un mes. –continua la joven –es probable que para ese entonces despierte.

–No, sabría decirles. El coma depende de la persona, puede tardar meses o incluso años –respondo desanimada.

–Aun así, me gustaría tenerte a ti y a la señorita –continua la joven –ella es alguien increíble.

Todos la miran con asombro –gracias –dice nerviosa.

–Eres alguien impresionante. Hacerle frente a Oscar Rey. Es algo sorprendente –dice la señora junto al señor Alberto, supongo debe ser su esposa.

–Estaremos aquí –respondo –si Logan despierta para entonces, los acompañaremos. Sino Alice y yo estaremos presentes.

–Se lo agradezco –dice la novia.

–Bien entonces es hora de retirarnos –me levanto.

–¡Por favor! Acompáñenos a comer –invita la esposa del señor Alberto.

Aceptamos sentándonos en la mesa, pasamos un momento agradable. Mateo y Carolina nos cuentan cómo se conocieron, al principio no se soportaban y poco a poco fueron descubriéndose el uno al otro hasta enamorarse. A Mateo no le gusta por los lentes y la molestaba con ellos quitándoselos.

–Gracias por la comida –agradezco.

Asienten –los esperamos el día de nuestra boda –dice Carolina.

Subimos al auto con la noche empezaban a caer avanzamos tranquilamente por el camino, intento descansar un momento estoy muy cansada y todavía tenemos un largo viaje en avión. Y sobre todo trabajar la parte estadística.

–Señorita Alice –escucho decir al conductor. Justo en el momento en que estaba pegando el ojo.

–Lo sé –contesta ella.

–¿Qué sabes? –pregunto.

–Abajo –grita ella. Escucho algo atravesar el cristal del auto de la parte trasera y no se detienen –Mauricio piérdelos –ordena.

–Si –contesta el chofer.

Este acelera más el auto y como todo un profesional del volante de autos de carrera toma las curvas con mucha habilidad. Logro ver el otro auto que esta junto a nosotros y nos golpea intentándonos sacar de la carretera. ¿Quiénes será ellos? ¿Por qué nos atacan?




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