Santidad Criminal: El mandamiento De La Sangre

La Noche de la Muerte

Capítulo 2

La lluvia golpeaba el parabrisas.

Jhonny viajaba en el asiento trasero junto a su hermana menor.

Ella no dejaba de sonreír.

—Todavía no puedo creer que te bautizaras de verdad.

—¿Y qué tiene eso de raro?

—Que llevabas años diciendo que lo harías “algún día”.

—Bueno, ese día llegó.

La muchacha soltó una carcajada.

—Mamá apostó que tardarías otros cinco años.

—¿En serio?

—Sí.

—Eso duele.

La familia estalló en risas.

Por un instante, el mundo parecía perfecto.

Su madre observaba por la ventana.

Su padre conducía tranquilamente por la carretera mojada.

Y Jhonny contemplaba las luces de la ciudad.

No sabía por qué.

Pero una extraña sensación apareció en su pecho.

Como si algo estuviera a punto de ocurrir.

Al otro lado de la ciudad, el quinto piso de un edificio abandonado se había convertido en un campo de batalla.

Los disparos resonaban sin descanso.

Dante avanzaba entre sombras.

Frío.

Preciso.

Implacable.

Cada movimiento estaba calculado.

Cada disparo encontraba su objetivo.

Los hombres enviados por las Siete Cabezas comenzaban a comprender una aterradora realidad.

No estaban cazando a Dante.

Dante los estaba cazando a ellos.

El suelo estaba cubierto de cuerpos.

La sangre corría entre los escombros.

Sin embargo, Dante sabía que había perdido.

Porque aquella operación jamás tuvo como objetivo matarlo.

El verdadero objetivo era recuperar el microchip.

Y tarde o temprano llegarían más.

Muchos más.

Entonces escuchó una voz.

—Se acabó, Dante.

Giró lentamente.

Un hombre emergió de la oscuridad.

Uno de los pocos en quienes había confiado.

Uno de los pocos que conocía todos sus secretos.

Su antiguo compañero.

Su amigo.

El hombre levantó un arma.

—Lo siento.

Dante sonrió.

—No lo sientes.

El disparo resonó.

La carretera estaba resbaladiza.

Demasiado resbaladiza.

Un camión apareció de repente en dirección contraria.

El conductor perdió el control.

Todo ocurrió en segundos.

Un giro brusco.

Un grito.

Un impacto ensordecedor.

Metal contra metal.

Cristales rompiéndose.

Oscuridad.

Dante cayó de espaldas.

La bala había atravesado su abdomen.

Otra perforó su hombro.

Y una tercera impactó cerca del corazón.

Su visión comenzaba a nublarse.

El traidor se acercó lentamente.

—Debiste entregar el chip.

Dante escupió sangre.

—Debiste disparar mejor.

El hombre apretó los dientes.

Luego lo empujó.

El cuerpo de Dante atravesó la ventana destrozada.

Y cayó.

Cinco pisos.

Uno.

Dos.

Tres.

Cuatro.

Cinco.

El impacto contra el pavimento resonó como un trueno.

Y todo se volvió negro.

Sirenas.

Luces.

Caos.

Médicos.

Paramédicos.

Gritos.

Dos ambulancias avanzaban hacia el mismo hospital.

En una viajaba el cuerpo destrozado de Dante.

En la otra, Jhonny Kent luchaba entre la vida y la muerte.

Su hermana sobrevivió.

Sus padres también.

Pero Jhonny había recibido el peor golpe.

Su corazón apenas seguía latiendo.

—¡Lo estamos perdiendo!

—¡Desfibrilador!

—¡Ahora!

Las puertas del hospital se abrieron.

Los equipos médicos corrieron por los pasillos.

Sin saberlo…

el destino acababa de reunir a dos hombres que jamás debieron encontrarse.

Uno era un joven recién bautizado.

El otro era un asesino con las manos manchadas de sangre.

Y aquella misma noche…

la muerte reclamaría a ambos.

Pero algo imposible estaba a punto de ocurrir.



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En el texto hay: #humor, #accion #romance, #religiones

Editado: 16.06.2026

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