Santidad Criminal: El mandamiento De La Sangre

El Visitante de Negro

Capítulo 6

La casa de los Kent estaba en silencio.

Todos dormían.

O al menos eso parecía.

Dante permanecía sentado sobre la cama.

Los ojos abiertos.

La mente despierta.

Observando la oscuridad.

Desde que había llegado a aquella casa algo no dejaba de inquietarlo.

No era la mafia.

No era la Octava Familia.

Ni siquiera el misterio de haber despertado dentro del cuerpo de Jhonny.

Era otra cosa.

Algo mucho más simple.

La familia.

Aquellas personas confiaban en él.

Lo amaban.

Lo protegían.

Y no tenían idea de que el verdadero Jhonny Kent ya no existía.

—Maldita sea…

Apretó los puños.

Por primera vez en años sentía culpa.

Una culpa real.

Un sonido llamó su atención.

CRACK.

Algo había crujido afuera.

Dante se levantó de inmediato.

Instinto.

Experiencia.

Supervivencia.

Se acercó lentamente a la ventana.

Movió apenas la cortina.

Y sus ojos se endurecieron.

Había alguien observando la casa.

Un hombre vestido completamente de negro.

Inmóvil.

Como una estatua.

Mirando directamente hacia la habitación.

Hacia él.

Dante sintió cómo todo su cuerpo se tensaba.

Aquello no era casualidad.

Aquel hombre sabía dónde estaba.

Afuera.

El desconocido llevó una mano a su oído.

—Confirmado.

Objetivo visual localizado.

Una voz respondió desde un comunicador.

—¿Es él?

—No estoy seguro.

Parece diferente.

Pero el rastreador apunta a esta ubicación.

Silencio.

Luego llegó la orden.

—Continúe observando.

No intervenga todavía.

El hombre obedeció.

Sin saber que Dante ya lo había descubierto.

Dentro de la casa.

Dante retrocedió lentamente.

La cacería había comenzado.

Más rápido de lo que esperaba.

—Los encontré… o ellos me encontraron a mí.

Miró hacia el pasillo.

Las habitaciones de los padres.

La habitación de la hermana.

Todos dormían.

Completamente indefensos.

Y por primera vez entendió el verdadero problema.

Aquellos asesinos no sabían quién era Jhonny.

No les importaba.

Si sospechaban que Dante estaba allí…

Matarían a toda la familia.

Sin excepción.

Mientras pensaba en eso, una punzada atravesó su pecho.

La misma sensación que había experimentado antes.

Dolor.

Calor.

Presión.

Cayó de rodillas.

Y una voz apareció en su mente.

No era su voz.

Era la de Jhonny.

O al menos eso parecía.

“Protege a mi familia.”

Dante abrió los ojos.

—¿Qué?

La voz desapareció.

Pero el mensaje quedó grabado.

“Protege a mi familia.”

—Estoy perdiendo la cabeza…

Intentó ponerse de pie.

Sin embargo, algo dentro de él se negó a ignorar aquellas palabras.

Afuera.

El hombre vestido de negro sonrió.

Su teléfono acababa de recibir una fotografía.

La fotografía de Dante.

La observó.

Luego levantó la mirada hacia la ventana.

—Interesante…

El rostro era diferente.

Más joven.

Pero los ojos…

Los ojos eran exactamente los mismos.

Los ojos de un depredador.

Dentro de la habitación.

Dante sintió un escalofrío.

Algo estaba mal.

Muy mal.

Corrió nuevamente hacia la ventana.

Pero el hombre había desaparecido.

No había nadie.

Solo oscuridad.

Solo silencio.

Como si nunca hubiera estado allí.

Sin embargo, Dante sabía la verdad.

Lo habían encontrado.

A cientos de kilómetros de distancia.

En una sala iluminada por pantallas gigantes.

Un anciano observaba la fotografía enviada por el agente.

Sus dedos golpeaban lentamente el reposabrazos de su silla.

—¿Está seguro?

—Sí, señor.

El anciano sonrió.

—Imposible.

El informe médico confirma que Dante murió.

—Entonces explíqueme cómo ese muchacho tiene exactamente la misma mirada.

Silencio.

Nadie respondió.

Porque nadie tenía una explicación.

Finalmente el anciano se puso de pie.

—No importa quién sea.

Recuperen el chip.

Y eliminen a todos los testigos.

Todos.

Esa misma noche.

Dante permaneció sentado junto a la ventana hasta el amanecer.

Sin dormir.

Sin moverse.

Observando las calles.

Pensando.

Calculando.

Preparándose.

Porque ya no tenía dudas.

La Octava Familia venía por él.

Y cuando llegaran…

La familia Kent quedaría atrapada en medio de una guerra que jamás debió tocar sus vidas.

Una guerra que él había traído hasta su puerta.



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En el texto hay: #humor, #accion #romance, #religiones

Editado: 26.06.2026

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