Santidad Criminal: El mandamiento De La Sangre

El Tesoro de las Siete Cabezas

Capítulo 14

La lluvia golpeaba suavemente la ventana de la habitación.

Todos dormían.

Su madre.

Su padre.

Su hermana.

Y probablemente la mitad de la ciudad.

Pero Dante no.

Nunca dormía cuando tenía preguntas sin responder.

Y había una pregunta que lo perseguía desde el día de su muerte.

¿Qué contenía realmente el microchip?

Se sentó frente a una vieja computadora portátil que había encontrado en el taller de su padre.

No era potente.

No era moderna.

Pero sería suficiente.

Sobre la mesa colocó el pequeño chip.

El objeto por el que habían matado.

El objeto por el que la Octava Familia había movilizado asesinos.

El objeto por el que Dante había sido traicionado.

—Veamos qué escondes.

Murmuró.

Conectarlo fue sencillo.

Abrirlo no.

Las Siete Cabezas no eran estúpidas.

El sistema estaba protegido por múltiples capas de seguridad.

Cada una diseñada para destruir la información si alguien cometía un error.

Pero Dante conocía aquellas defensas.

Después de todo…

Él mismo había ayudado a diseñar algunas.

Las horas pasaron.

Una.

Dos.

Tres.

Hasta que finalmente…

La pantalla cambió.

ACCESO PARCIAL CONCEDIDO.

Dante sonrió.

—Ya era hora.

Miles de archivos aparecieron frente a él.

Documentos.

Transferencias bancarias.

Fotografías.

Contratos.

Nombres.

Muchos nombres.

Demasiados.

Y mientras leía…

Comprendió algo aterrador.

La corrupción era mucho más profunda de lo que había imaginado.

Políticos.

Empresarios.

Jueces.

Militares.

Directores de corporaciones.

Todos conectados.

Todos formando parte de una enorme red.

No una organización.

Una telaraña.

Dante abrió otro archivo.

Y luego otro.

Y otro más.

Las conexiones continuaban creciendo.

País tras país.

Gobierno tras gobierno.

Dinero moviéndose en las sombras.

Millones.

Miles de millones.

Lavados a través de empresas fantasma.

Fundaciones falsas.

Contratos secretos.

—Increíble…

Murmuró.

Incluso para alguien como él.

Aquello era gigantesco.

Entonces encontró algo diferente.

Una carpeta protegida.

Más protegida que todas las demás.

Su nombre era simple.

ARCHIVO OMEGA

Dante frunció el ceño.

Eso era nuevo.

Nunca había oído hablar de él.

Intentó abrirlo.

Acceso denegado.

Lo intentó nuevamente.

Denegado.

Una tercera vez.

Denegado.

Y entonces sonrió.

Porque alguien había cometido un error.

Todo sistema tiene una debilidad.

Todo candado tiene una llave.

Y encontrarla era precisamente la especialidad de Dante.

Treinta minutos después.

La carpeta finalmente se abrió.

Lo que encontró dentro hizo que incluso él quedara inmóvil.

No eran cuentas bancarias.

No eran políticos.

No eran mafiosos.

Eran nombres.

Solo nombres.

Acompañados por fotografías.

Y cada fotografía pertenecía a alguien extremadamente poderoso.

Presidentes.

Ministros.

Jefes militares.

Magnates internacionales.

Figuras que aparecían diariamente en televisión.

Personas que el mundo consideraba intocables.

Dante observó la lista durante varios segundos.

Y entonces comprendió.

Las Siete Cabezas no controlaban únicamente el crimen.

Controlaban información.

Secretos.

Escándalos.

Pruebas.

Material suficiente para destruir carreras políticas.

Gobiernos enteros.

Economías completas.



#408 en Joven Adulto
#1749 en Otros
#342 en Acción

En el texto hay: #humor, #accion #romance, #religiones

Editado: 26.06.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.