Capítulo 16
Las llamas iluminaban el horizonte.
Desde la ventana de su habitación, Dante observó la columna de fuego elevarse hacia el cielo nocturno.
Su expresión permaneció tranquila.
Pero su mente trabajaba a toda velocidad.
Una explosión.
Un mensaje de advertencia.
Y el Protocolo Caín.
Nada de aquello era casualidad.
⸻
—Jhonny…
La voz de su hermana sonó detrás de él.
—¿Viste eso?
—Sí.
—¿Crees que fue un accidente?
Dante no respondió inmediatamente.
Porque ya conocía la respuesta.
No.
Aquello no había sido un accidente.
Era un mensaje.
Uno dirigido a personas específicas.
Personas que entendían cómo funcionaba el mundo criminal.
⸻
—Probablemente fue una fuga de gas.
Mintió.
Su hermana asintió.
Pero parecía preocupada.
—Últimamente están pasando cosas raras.
—Siempre han pasado cosas raras.
—No como ahora.
Dante guardó silencio.
Porque ella tenía razón.
⸻
Horas después.
Mientras toda la ciudad hablaba sobre la explosión.
Dante trabajaba sobre un mapa.
Había marcado cada movimiento reciente de la Octava Familia.
Cada vigilancia.
Cada mensaje.
Cada aparición de Cerbero.
Y entonces encontró algo.
⸻
—No están buscando.
Murmuró.
—Están cerrando.
Aquella comprensión cambió todo.
La Octava Familia no estaba intentando localizarlo.
Ya había aceptado que no podían encontrarlo fácilmente.
Ahora estaban bloqueando rutas.
Controlando información.
Eliminando piezas.
Preparando el tablero para algo mucho mayor.
⸻
Entonces sonó su teléfono.
Un nuevo mensaje.
Otra vez sin remitente.
Otra vez sin número.
“Movimiento uno completado.”
Dante sonrió.
No por diversión.
Por preocupación.
Porque aquel mensaje confirmaba algo.
El Protocolo Caín tenía múltiples fases.
Y la explosión solo había sido la primera.
⸻
A cientos de kilómetros.
En una instalación secreta.
El anciano observaba varias pantallas.
Cada una mostraba noticias diferentes.
Explosiones.
Escándalos.
Arrestos.
Desapariciones.
Caos.
⸻
—Movimiento dos.
Ordenó.
Uno de los operadores asintió.
Y pulsó una tecla.
⸻
En cuestión de minutos.
Varias cuentas bancarias fueron vaciadas.
Empresas comenzaron a colapsar.
Políticos recibieron amenazas.
Y periodistas desaparecieron de los radares.
Todo perfectamente coordinado.
Todo perfectamente calculado.
⸻
Cerbero Uno observaba en silencio.
No le gustaba aquello.
Porque conocía demasiado bien a Dante.
Y sabía lo que ocurriría.
⸻
—Está intentando obligarlo a reaccionar.
Dijo.
—Correcto.
Respondió el anciano.
—Y reaccionará.
—¿Y si no lo hace?
El anciano sonrió.
—Entonces atacaremos algo que sí le importe.
⸻
El silencio llenó la sala.
Nadie necesitó preguntar qué significaba aquello.
Todos conocían la respuesta.
La familia Kent.
⸻
Aquella misma noche.
Dante terminaba de analizar el Archivo Omega.
Por primera vez estaba viendo una imagen más completa.
Y lo que descubrió hizo que incluso él se quedara inmóvil.
⸻
Las Siete Cabezas.
La Octava Familia.
Los gobiernos corruptos.
Los bancos clandestinos.
Las corporaciones criminales.
Todos respondían a una misma estructura.
Una organización mucho más antigua.
Mucho más poderosa.
⸻
Y junto al símbolo del círculo negro apareció un nombre.
Uno solo.
Una palabra.
LEVIATÁN
⸻
Dante permaneció inmóvil.
Porque conocía ese nombre.
O mejor dicho…
Había escuchado rumores.
Historias.
Susurros.
Mitos del mundo criminal.
⸻
Una organización tan poderosa que incluso las mafias le rendían cuentas.
Una organización tan antigua que operaba antes de que existieran las Siete Cabezas.
Una organización que, según las leyendas, podía derribar gobiernos sin disparar una sola bala.
⸻
—Imposible…
Murmuró.
Pero los documentos estaban allí.
Las pruebas también.
Y por primera vez comprendió algo aterrador.
La Octava Familia no era el enemigo final.
Ni siquiera estaba cerca de serlo.
⸻
De repente.
Un sonido interrumpió sus pensamientos.
CRASH.
Una ventana se rompió en la planta baja.
⸻
Dante se puso de pie inmediatamente.
Su cuerpo reaccionó antes que su mente.
Instinto.
Experiencia.
Peligro.
⸻
Escuchó un segundo ruido.
Luego un tercero.
Alguien había entrado en la casa.
Y esta vez…
No eran observadores.
No eran espías.
No eran mensajeros.
⸻
Habían venido a matar.
Y por primera vez desde que despertó en el cuerpo de Jhonny Kent…
La guerra había llegado directamente a la puerta de su familia.
Continuará…