Santidad Criminal: El mandamiento De La Sangre

Cumpleaños

Capítulo 18

El sol brillaba sobre la casa de los Kent.

Por primera vez en semanas, el ambiente era alegre.

Globos.

Comida.

Música.

Risas.

Y una enorme pancarta que decía:

“¡Feliz Cumpleaños, Jhonny!”

Dante observó todo desde la ventana.

Todavía le resultaba extraño.

Durante toda su vida nadie había celebrado su cumpleaños.

Nadie recordaba la fecha.

Nadie se preocupaba.

Pero aquella familia sí.

Su madre llevaba horas cocinando.

Su padre había cerrado el taller temprano.

Su hermana corría por toda la casa organizando los últimos detalles.

Y por primera vez…

Dante no supo qué hacer con aquella felicidad.

—¿Por qué tienes esa cara?

Preguntó su hermana.

—¿Qué cara?

—La cara de alguien que está pensando demasiado.

—Siempre pienso demasiado.

—Pues deja de hacerlo por un día.

Ella le colocó un gorro de cumpleaños en la cabeza.

Dante la observó.

Luego observó el gorro.

Y finalmente soltó un suspiro.

—Esto es humillante.

—Es divertido.

—No para mí.

—Sí para nosotros.

La joven comenzó a reír.

Y poco después toda la familia estaba riendo también.

Por unos momentos…

Parecía una vida normal.

Una vida que jamás creyó posible.

Esa tarde llegaron algunos compañeros del instituto.

Y entre ellos estaba Vanessa.

Cuando entró en la casa, Dante la vio detenerse unos segundos.

Observando a la familia.

Observando el ambiente.

Y luego sonrió.

Una sonrisa sincera.

—Ahora entiendo por qué eres diferente.

Dijo.

—¿Diferente?

—Sí.

Ella miró alrededor.

—Tienes algo que muchas personas pierden.

—¿Qué cosa?

—Un hogar.

Por primera vez, Dante no encontró una respuesta.

Horas después, la fiesta comenzó a terminar.

Los invitados se marchaban.

Las luces del jardín iluminaban la noche.

Y el cielo estaba lleno de estrellas.

Fue entonces cuando Vanessa se acercó.

—¿Puedo hablar contigo?

Preguntó.

—Claro.

Caminaron hasta el patio trasero.

Lejos de los demás.

Lejos del ruido.

Durante varios segundos ninguno habló.

Hasta que Vanessa respiró profundamente.

—Voy a decir algo muy raro.

—Eso suena preocupante.

—Déjame terminar.

Ella sonrió.

Luego lo miró directamente a los ojos.

—Me gustabas antes del accidente.

Pero después…

Comencé a conocerte de verdad.

Y ahora me gustas mucho más.

Dante quedó inmóvil.

Aquello era un terreno para el que jamás se había preparado.

Podía anticipar ataques.

Descubrir traiciones.

Manipular organizaciones enteras.

Pero no aquello.

—Vanessa…

—No he terminado.

Ella se acercó un paso más.

—Quiero saber si te gustaría ser mi novio.

El tiempo pareció detenerse.

Y por primera vez en muchos años…

Dante no encontró una respuesta inmediata.

Mientras tanto…

A cientos de kilómetros de distancia.

El anciano de la Octava Familia celebraba una reunión privada.

Guardias armados protegían cada acceso.

Las medidas de seguridad eran extremas.

Nadie podía acercarse.

Nadie podía entrar.

Nadie podía tocarlo.

Al menos eso creía él.

La reunión continuó durante varios minutos.

Hasta que el anciano dejó de hablar.

Simplemente…

Se quedó inmóvil.

Uno de los asistentes frunció el ceño.

—¿Señor?

No hubo respuesta.

—¿Señor?

Silencio.

Segundos después…

El cuerpo cayó al suelo.

Muerto.

Sin advertencia.

Sin disparos.

Sin explosiones.

Sin asesinos visibles.

Sin explicación.

El caos estalló inmediatamente.

Guardias.

Médicos.

Investigadores.

Todos corrieron.

Nadie encontró nada.

Ninguna pista.

Ninguna evidencia.

Ningún culpable.

Solo una nota.

Una única nota.

Sobre la mesa.

Escrita a mano.

Con una sola frase.

“Esta es la primera advertencia.”

Aquella misma noche…

La noticia llegó a toda la Octava Familia.

El anciano había muerto.

Y nadie entendía cómo.

Cerbero Uno observó el informe en silencio.

Luego cerró los ojos.

Porque conocía a una sola persona capaz de planear algo así.

Una sola.

Dante.

Mientras tanto, bajo las luces del jardín, Vanessa seguía esperando una respuesta.

Y Dante comprendió que aquel cumpleaños había cambiado su vida de dos maneras.

Había ganado algo que jamás tuvo.

Y había declarado una guerra que ya no podía detener.

Continuará…



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En el texto hay: #humor, #accion #romance, #religiones

Editado: 26.06.2026

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