Santidad Criminal: El mandamiento De La Sangre

La Mentira Perfecta

Capítulo 23

El silencio invadió la sala.

Dante observó a Vanessa.

Vanessa observó a Dante.

Y el hombre de Leviatán observó a ambos.

Como si estuviera disfrutando el momento.

—¿Qué significa eso?

Preguntó Dante.

Su voz sonó fría.

Controlada.

Pero por dentro su mente trabajaba a una velocidad aterradora.

El hombre sonrió.

—Significa exactamente lo que escuchaste.

—No.

Significa lo que tú quieres que signifique.

La sonrisa del hombre se amplió.

Porque aquella era la respuesta que esperaba de Dante.

—Siempre tan desconfiado.

—Los hombres inteligentes viven más tiempo.

Respondió Dante.

El hombre caminó lentamente alrededor de la mesa.

—Dime algo, Dante.

¿Cuál es la mejor forma de destruir a un estratega?

—Información falsa.

Respondió inmediatamente.

—Correcto.

La sala quedó en silencio.

—Entonces ya entiendes mi respuesta.

Continuó Dante.

—Si quisieras desestabilizarme, atacarías a las personas cercanas a mí.

Especialmente a Vanessa.

La sonrisa del hombre desapareció durante un segundo.

Un segundo apenas perceptible.

Pero Dante lo vio.

Y aquello fue suficiente.

—Estás mintiendo.

Dijo.

Vanessa levantó la mirada.

Sorprendida.

—¿Qué?

—Está mintiendo.

El hombre volvió a sonreír.

—¿Y cómo llegaste a esa conclusión?

—Porque intentaste manipularme demasiado rápido.

Los verdaderos secretos se revelan lentamente.

Las mentiras se lanzan de inmediato.

Durante varios segundos nadie habló.

Finalmente el hombre comenzó a aplaudir.

—Impresionante.

Realmente impresionante.

Vanessa respiró aliviada.

Pero Dante no.

Porque todavía no confiaba en nadie dentro de aquella sala.

Ni siquiera en ella.

Aquello le dolió más de lo que esperaba admitir.

El hombre tomó asiento.

—Muy bien.

Supongamos que mentí.

—Lo hiciste.

—Entonces hablemos de algo más interesante.

Abrió un archivo digital.

Una enorme pantalla apareció detrás de él.

Y lo que mostraba hizo que incluso Dante quedara inmóvil.

Fotografías.

Miles de fotografías.

Presidentes.

Empresarios.

Generales.

Agentes secretos.

Y en el centro de todo…

Las Siete Cabezas.

—El mundo cree que las mafias controlan las sombras.

Dijo el hombre.

—Pero las mafias son solo empleados.

Dante observó las imágenes.

—¿Y ustedes serían los jefes?

—No.

Aquella respuesta lo sorprendió.

—¿No?

—Nosotros somos los administradores.

La respuesta era todavía más inquietante.

Porque significaba que incluso Leviatán respondía a algo más grande.

O a alguien más grande.

—¿Por qué mostrarme esto?

Preguntó.

—Porque necesitamos tu ayuda.

Dante soltó una pequeña risa.

—La organización más poderosa del planeta necesita la ayuda de un estudiante de diecisiete años.

—No.

Necesitamos la ayuda de Dante.

La sala volvió a quedar en silencio.

Entonces apareció una nueva imagen en la pantalla.

Una fotografía reciente de Cerbero Uno.

—La Octava Familia se está fracturando.

Explicó el hombre.

—Tras la muerte del anciano, varias facciones luchan por el poder.

La siguiente fotografía apareció.

Varios líderes criminales.

—Y alguien está intentando unirlas.

—¿Quién?

Preguntó Dante.

El hombre guardó silencio unos segundos.

Luego respondió.

—Alguien conocido como El Pastor.

Aquellas palabras provocaron una reacción inmediata.

Dante se puso de pie.

Por primera vez desde que entró al edificio…

Perdió completamente la calma.

—Eso es imposible.

Vanessa lo observó.

—¿Quién es El Pastor?

Dante no respondió.

Porque conocía ese nombre.

Lo conocía demasiado bien.

Era una leyenda dentro del mundo criminal.

Un hombre del que incluso los asesinos más peligrosos hablaban en voz baja.

Un hombre que jamás aparecía.

Jamás dejaba rastros.

Jamás cometía errores.

Y según todos los informes existentes…

Había muerto hacía más de diez años.

—No puede ser él.

Murmuró Dante.

El hombre de Leviatán sonrió.

—Eso mismo pensamos nosotros.

Entonces colocó una última fotografía sobre la mesa.

La imagen era borrosa.

Tomada a gran distancia.

Pero bastó un segundo.

Porque Dante reconoció inmediatamente aquella silueta.

Y por primera vez desde su propia muerte…

Sintió algo que no había sentido en mucho tiempo.

Miedo.

Porque si aquella fotografía era auténtica…

Entonces una de las peores pesadillas del mundo criminal acababa de regresar.

Continuará…



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En el texto hay: #humor, #accion #romance, #religiones

Editado: 16.07.2026

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