Seguimos soñando en voz alta

Prólogo

Si hoy pudiera sentarme frente a la niña que fui, no le diría que todo saldrá bien.
No le prometería que la vida será justa.
No le diría que nunca le romperán el corazón.
Porque la verdad es otra.
Le romperán el corazón de muchas formas.
Habrá días en los que sentirá que el mundo se vino abajo.
Días en los que extrañará personas que ama.
Días en los que se preguntará por qué algunas cosas tuvieron que pasar tan pronto.
Habrá momentos en los que sentirá que está creciendo demasiado rápido mientras intenta entender un mundo que parece avanzar más deprisa que ella.
Y durante mucho tiempo creerá que alguien vendrá a rescatarla.
Como en los cuentos que tanto ama.
Como en las películas que la hacen soñar.
Como en las historias donde siempre llega alguien a salvar el día.
Pero ese alguien nunca llegará.
Y eso no será una tragedia.
Será el comienzo de todo.
Porque un príncipe azul nunca vino a rescatarnos.
Fui yo.
Yo fui la princesa que nos rescató.
No ocurrió de un día para otro.
No sucedió con magia.
No sucedió sin lágrimas.
Hubo heridas.
Hubo pérdidas.
Hubo silencios.
Hubo noches en las que sentí que la oscuridad estaba ganando.
Pero siguió existiendo una pequeña luz.
Una luz que se negaba a apagarse.
La misma luz que me hacía escribir cuando no encontraba las palabras para hablar.
La misma luz que me hacía seguir soñando cuando parecía más fácil rendirse.
La misma luz que me recordó, una y otra vez, quién era.
Este libro no es la historia de una mujer perfecta.
Es la historia de una niña que soñó.
De una adolescente que resistió.
Y de una mujer que decidió levantarse una vez más.
Porque la oscuridad no ganó.
Y porque, después de todo,
seguimos soñando en voz alta.




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