Seguimos soñando en voz alta

Capítulo V : La Niña que Llegó para Cambiarlo Todo

Cuando mi etapa de inestabilidad comenzó a terminar, mi vida volvió a cambiar.
Mi papá se fue a Estados Unidos a trabajar.
Yo estaba entrando poco a poco en la preadolescencia.
Y aunque muchas cosas seguían siendo inciertas, ocurrió algo que llenó mi corazón de una manera que no esperaba.
Nació mi hermana menor.
Mi muñequita de carne y hueso.
Todavía recuerdo la emoción que sentí.
Porque no veía solamente a una bebé.
Veía a alguien a quien iba a amar toda la vida.
Veía a alguien que necesitaba protección.
Y aunque yo seguía siendo una niña, dentro de mí nació una promesa silenciosa.
No quería que ella cargara con las mismas preocupaciones que yo.
No quería que creciera haciéndose las mismas preguntas.
No quería que sintiera la misma incertidumbre que había acompañado parte de mi infancia.
Sabía que no podía controlar todo.
Sabía que no podía cambiar el pasado.
Pero sí podía convertirme en un lugar seguro para ella.
Y estaba dispuesta a intentarlo.
Con el tiempo entendí algo hermoso.
Mi hermana no llegó para reemplazar nada.
Llegó para regalarme una nueva forma de amar.
A veces pienso que Chayo la envió a nuestras vidas.
Como un recordatorio de que el amor nunca desaparece por completo.
Solo encuentra nuevas maneras de quedarse.
Y quizás por eso, desde el primer momento, sentí que tenía que cuidarla.
Porque en esos pequeños ojos veía el futuro.
Y porque en mi corazón existía un deseo inmenso de que ella creciera sintiéndose segura, amada y acompañada. Durante mucho tiempo pensé que mi fortaleza había nacido del dolor.

Hoy creo que nació del amor.

Porque las personas que amamos se convierten en aquello que estamos dispuestos a proteger.

Yo protegí recuerdos.

Protegí sueños.

Protegí a mi hermana.

Y poco a poco aprendí a protegerme a mí misma.

Quizás por eso siempre seguí adelante.

Porque dentro de mí vivía una guardiana que se negaba a abandonar aquello que amaba. ¿Quién cuidaba de Alondra mientras Alondra intentaba cuidar de todos los demás?

Durante mucho tiempo pensé en esa pregunta.

Y la respuesta siempre era la misma.

Nadie.

La única persona que me había cuidado desde que nací ya no estaba.

Chayo se había ido cuando yo era demasiado pequeña para comprender lo que significaba perder a alguien.

Y después de eso, la vida siguió avanzando.

Las mudanzas siguieron.

Las preguntas siguieron.

Los cambios siguieron.

Y yo también.

A veces me preguntan cómo logré seguir adelante.

La verdad es que no tengo una respuesta exacta.

No sé cómo lo hice.

Solo sé que lo hice.

Quizás fue mi imaginación.

Quizás fueron mis sueños.

Quizás fue el amor que todavía guardaba por las personas importantes en mi vida.

Quizás fue una mezcla de todo.

Lo único que sé es que, cuando nadie parecía estar cuidando de mí, aprendí poco a poco a no abandonarme.

Y aunque muchas veces me sentí sola, nunca dejé de caminar.

Incluso cuando no sabía exactamente hacia dónde iba.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.