Ryan
—Entrenador, no se vaya a enojar, pero… puede que haya un escándalo con muchas fotos sobre mí saliendo de un hotel con una modelo famosa. —cierro los ojos tratando de conjurar la paz que supuestamente debería tener hoy, pero apenas puse un pie en la pista, Dexter, uno de mis mejores jugadores, me tomó del brazo y tenía al menos diez minutos balbuceando excusas antes de decirme el problema real.
—La temporada inicia en dos meses, ¿eres consciente de que por este escándalo te pueden dejar en la banca? —cuestiono sin molestarme en modular el tono de mi voz, ya que Dexter me acaba de arruinar el día con su sorpresita.
—Lo entendería si la viera, entrenador, ella está buenísima, además de que en la cama es...
—No quiero saber lo que haces en la cama, lo que quiero es que mantengas tu maldita polla dentro de los pantalones hasta que la temporada termine. —Dexter frunce el ceño.
—Necesito al menos un polvo para desestresarme, algo que usted... claramente no necesita —masculla cuando le lanzo una mirada de muerte.
—Evita escándalos, Dexter, eres uno de mis mejores jugadores, pero un escándalo más y no voy a esperar que los altos mandos tomen la decisión, te dejaré en la banca toda la temporada. —Él se tensa y me mira como si bromeara, pero no lo hago.
Puede que sea amigo o un padre para los chicos, pero cuando tengo que ponerles un alto siempre lo haré. Sé que Dexter disfruta de los escándalos y hay que ponerle los pies sobre la tierra de vez en cuando.
—Lo siento, entrenador —murmura y baja la cabeza. Suspiro, pasándome una mano por el pelo antes de que Logan aparezca. Lleva ese usual aire de "no me hablen" que hace que la mayoría de personas no quieran estar a su lado, pero al final del día es un chico muy agradable, solo que todos sabemos que cuando llegó al equipo vino con el corazón roto por un antiguo amor que al parecer no olvida.
—¿Qué hizo esta vez? —cuestiona mirando a Dexter, quien se ha convertido en algo así como su mejor amigo.
—Acostarse con una modelo antes de comenzar la temporada y que al parecer no sabe ser discreto porque está en todos lados. —Dexter le sonríe y él suspira.
—Lamento interrumpir lo que supongo era su regaño, pero al parecer la doctora Camille está teniendo problemas con uno de los nuevos, llegó muy arrogante y le gritó. —Logan me mira—Como la última vez casi golpeo a uno, tengo prohibido intervenir, pero realmente los nuevos están siendo una molestia, tiene que bajarles los aires de grandeza con los que llegaron. —Me paso una mano por el pelo porque eso lo sé.
Entrenar a nuevos jugadores siempre es sencillo cuando vienen dispuestos a eso, pero cuando llegan con el ego en las nubes es un maldito dolor de cabeza bajarlos de ahí, es por eso que camino de inmediato dejando a Logan y a Dexter con una sensación incómoda solo por saber que alguien le ha gritado a Camille Leblanc, la mujer más irritante que existe en este mundo.
Cuando llego me encuentro con ese bonito rostro frunciendo el ceño mientras mira al jugador que le dobla el tamaño sin dejarse intimidar un solo momento. Hoy su cabellera cobriza está atada en una coleta alta y sus ojos azules se ven más bonitos que de costumbre.
Es un fastidio que esta mujer me parezca atractiva porque cuando abre la boca me parece todo, menos eso, es tan... maldita sea, no lo sé, solo sé que me hace comportarme como un jodido adolescente respondiéndole todo lo que ella diga, es la única mujer que me ha dado pelea y que gana la mayoría de veces. Sé que todos piensan que en cualquier momento Camille usará una de sus jeringas y me la clavará en el ojo en una de nuestras discusiones, pero es que ella es irritante.
Camille ya tiene medio año trabajando con nosotros, no la veo todo el tiempo, de hecho, muy pocas veces la veo, pero cuando lo hago es molesto que ella obtenga toda mi maldita atención, no entiendo qué es lo que me pasa con ella.
Me atrae el sonido de su voz, la manera en que sus labios se mueven, la forma en la que me reta y el fuego en sus ojos cuando discutimos, sin embargo, a pesar de que me gustan todas esas cosas, no me gusta que nadie le pase por encima y es la razón por la cual me tenso cuando escucho al maldito novato gritar.
—¡No es más que una doctorcita! ¡¿Sabe por cuántos millones me firmaron?! —le pregunta en voz alta haciendo que ella enarque una ceja y que y sienta todo mi cuerpo tensarse.
—¿Qué está pasando aquí? —Mi voz no tiene por qué subir de nivel para que suene bastante seria. El chico se tensa dándose la vuelta y encontrándose con mis ojos.
—Entrenador. —murmura.
—Camille. —la llamo y ella se tensa mirándome fijamente.
—Dale modales a tus jugadores o los dormiré para evaluarlos, no me gusta que me griten y, si otro vuelve a hacerlo, dejaré de ser pacífica. —Me advierte y tengo que controlar la sonrisa que quiero soltar porque parece un gatito amenazando.
Camille desvía los ojos hacia mí apenas un segundo antes de volver a centrar toda su atención en el novato. No hay alivio en su expresión por verme llegar, tampoco miedo o inseguridad, solo esa maldita serenidad que siempre consigue desesperarme porque parece convencida de que puede encargarse de cualquier problema ella sola. Lo peor es que normalmente puede. El chico sigue respirando con arrogancia, inflando el pecho como si creyera que su contrato lo hace más importante que cualquiera de las personas que trabajan en este lugar.
—Te hice una pregunta —repito con calma.
—Solo estaba explicándole que no puede tratarme como a cualquier jugador.
—No, te estaba explicando que necesito evaluar tu hombro antes de autorizarte a entrenar —corrige Camille sin apartar la vista de la tableta que sostiene entre las manos—Si no puedes comprender una indicación tan sencilla, quizá deba revisar si también recibiste un golpe en la cabeza.
Tengo que apretar los labios para no reírme. Joder... esta mujer no conoce el significado de tener miedo.
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Editado: 12.08.2026