Camille
Esto ha sido la peor idea que he podido tener.
Sonrío de forma fingida mientras trato de alcanzar la bebida que fingiré beber, porque hace un rato el hombre con el que decidí salir la tomó durante unos minutos y soy algo paranoica y muy precavida.
Hace una semana, la idea de tener una cita llegó a mi cabeza, así que me metí en una de esas aplicaciones para citas buscando encontrar un hombre que pudiera al menos gustarme y la verdad es que durante nuestra conversación me gustó bastante. Parecía divertido y muy acorde a mí, así que luego de muchas charlas acepté la invitación que me hizo de vernos en persona. Elegí este lugar porque lo busqué en internet y me pareció interesante, sin embargo, elegí al hombre que está a mi lado y es irritante. No sé si tiene complejo de panadero, pero ha dejado de estar tocándome de una manera insinuante que es incómoda.
Lo aparto una vez más mientras trato de buscar una mentira creíble para largarme rápido de aquí, es obvio que no me iré con él esta noche y mucho menos que habrá otra cita. Me hace sentir algo patética haber invertido mi tiempo en verme bonita para sentir esta decepción y no es que el hombre frente a mí sea poco atractivo, todo lo contrario, es guapo, sin embargo, creo que luego de estar examinando jugadores de hockey que parecen modelos soy inmune a los hombres.
Sea cual sea la razón, no me atrae realmente este hombre.
—Podemos ir a mi casa a terminar de tomar algo, aquí hay mucho ruido—sus palabras hacen que me aparte una vez más, logrando despegar su mano de mis hombros.
—Lo siento, recordé que tengo que terminar un trabajo importante, así que necesito irme ahora—tomo mi bolso dispuesta a irme, pero él me detiene.
—Puedes quedarte más tiempo, si te incomoda podemos ir a un hotel y…
—No me acostaré contigo—le aclaro frunciendo el ceño.
El idiota sonríe como si esto fuese un chiste, toma mi muñeca y me acerca a él, haciéndome fruncir más el ceño. Lo miro como se observa una basura, pero él solo me besa la mano y luego sus besos siguen poniéndome cada vez más incómoda.
—Me gusta cuando se hacen las difíciles—susurra y siento cómo el asco me recorre.
—Estoy negándome a estar contigo, no haciéndome la difícil, no me interesas de esa manera y creo que esta cita tampoco me gusta, es momento de que me retire—trato de alejar mi mano, pero él la retiene con la fuerza suficiente para que comience a doler.
—Te estás comportando como si fueses más que yo y eso no lo tolero—me sacude haciéndome sentir dolor. Miro en la mesa qué puedo tomar para detenerme y mi mano se mueve hasta la botella sin que él se dé cuenta, sé que quedará una marca por la manera en que me está lastimando, así que cuando logro envolver la botella, la enorme figura que se interpone en la mesa me hace mirar.
—Creo que debes soltar a la dama en este momento si aún quieres conservar la puta mano—todo mi cuerpo se desploma del alivio cuando me encuentro con los ojos de Ryan mirando fijamente la manera en que mi fracaso de cita me está tocando.
No sé por qué siento que cada fibra de mi ser quiere correr hacia él y dejar que me aparte del imbécil de esta noche, todavía no entiendo la razón por la que Ryan Ruff causa tantas cosas diferentes en mí, pero en este momento no quiero pensar en eso, solo intento alejarme del idiota que se queda mirando fijamente a Ryan, midiendo si puede con él y, a pesar de que mi fracaso de cita tiene músculos, no se compara para nada con el enorme cuerpo de Ryan, que tiene músculos por todos lados, demostrando que no solamente entrena a los chicos, el hombre se mantiene muy bien, así que supongo que el idiota es consciente de que este hombre lo haría papillas porque me suelta haciéndome suspirar, tomo mi bolso y paso por su lado para poder salir de la mesa.
—Perra—susurra por lo bajo, tensándome completamente.
—Creo que no debiste decir eso esta noche, cuando mi paciencia es poca—la voz llena de furia de Ryan es lo último que escucho, su mano tira de mí sacándome de ahí y cuando me alejo del idiota, giro justo en el momento en que Ryan cierra el puño y le rompe la nariz al hombre que no acepta una maldita negativa.
No soy una persona amante de la violencia, pero no niego que me llena de satisfacción ver cómo el hombre suelta un gruñido de dolor y luego veo la sangre bajarle por la nariz. Espero que Ryan le haya fracturado algo al idiota.
—¡Ry!—el grito femenino y luego el cuerpo delgado que envuelve a Ruff hace que me tense completamente—¡No puedes ir golpeando gente solo porque te enojas!—Ryan maldice cuando el de seguridad se acerca, me siento mal porque todos los ojos están sobre nosotros mirando la escena.
—Señor, tiene que abandonar el local, no aceptamos estos actos de violencia—Ryan parece un toro por la manera en que respira, ni siquiera repara en la chica guapísima a su lado, él gira su rostro hacia mí y siento un salto en el pecho.
No soy una mujer que necesita que la protejan, desde muy joven aprendí a hacerlo, pero no negaré que en el momento en que lo escuché y lo vi sentí que estaba a salvo, lo cual es una locura porque detesto a este hombre, pero supongo que algo dentro de mí sabe que nunca dejaría que algo malo me suceda.
—¿Estás bien?—tengo que apretar los labios antes de asentir lentamente, él suspira y se pasa las manos por el pelo.
—Señor, debe abandon…
El hombre se calla cuando Ryan lo mira mal, no sé qué relación tenga con la mujer, pero él se acerca y me toma de la mano haciéndome caminar, es como si estuviera poseída o dentro de algún hechizo, porque lo sigo de inmediato, ni siquiera mis pies lo dudan para caminar detrás de él dejando que me saque del local.
Cuando estamos lo suficientemente alejados es que Ryan me suelta y, por alguna razón, siento la pérdida del contacto más de lo que quisiera, sus ojos caen en los míos y yo trato de no estremecerme por el frío que hace aquí afuera y simplemente lo miro fijamente.
#812 en Novela romántica
#315 en Novela contemporánea
segundaoportunidad, romance odio pasión intencidad drama, compañerosdetrabajo
Editado: 12.08.2026