Señorita Vanidad

Capítulo 8: "Tensión - Acercándome a ti"

El día tan esperado por Marie llegó. Ella para esa ocasión tan esperada había elegido un elegante vestido de color azul, el cuál hasta ese día no había usado, al igual que unos hermosos zapatitos de tacón de color plateado, que combinaba de manera perfecta con la cartera que llevaría; su maquillaje era tenue, el suficiente para resaltar sus rasgos y belleza, su cabello, había decidido recogerlo en una coleta baja, la cual estaba sujeta con un hermoso en forma de mariposa.

Tras verse en un espejo por segunda vez, Marie, decidió salir de la habitación, al hacerlo, su abuelo y su nana posaron su mirada en ella.

 

—¡Qué linda estás mis niña! — expreso una mujer mayor de delantal.

—¡Gracias nana! — pronunció Marie.

—Dijiste que contrataste un auto, ¿verdad? — dijo el señor Portman con cierta preocupación.

—Así es abuelo, es un auto de una agencia confiable, no tienes por qué preocuparte, me llevara y me traerá de regreso — contesto Marie, mientras se acercaba a la ventana de la casa.

—Debió salir muy caro un auto privado que te traslade desde acá a Castella, ¿Dé dónde sacaste el dinero Marie?  — acotó intrigado el abuelo.

—Vendí una sortija que ya no me gustaba — respondió la joven, mientras veía a un auto aproximarse. Ese debe ser, ya voy saliendo — agregó.

 

Mientras Marie caminaba hacia la puerta principal de la modesta casa, fuera de ella, un auto de color negro se estacionaba.

 

—Con qué acá vives actualmente — dijo Matheu, que estaba disfrazado, con una peluca, lentes, bigote y gorra.

 

Tras algunos minutos de espera, vio salir a la persona a la que había ido a recoger, enfundada en un hermoso vestido de fiesta, que la hacía haber aún más linda de lo que era.

 

—¡Marieta! — dijo Matheu suspirando, siguiéndola con la mirada, en un determinado momento sintió unos golpecitos en la ventana del auto.

 

El joven salió de su ensueño y se encontró con la mirada de la jovencita causante de sus suspiros.

 

—¿No piensa abrir? — decía Marie molesta.

—Con un gesto de cabeza, y una tímida sonrisa — Matheu, respondió a la joven, luego de ello bajo del auto. ¡Disculpe! — agrego en tono cambiado de voz, mientras se dirigía a abrir la puerta trasera del auto.

 

Marie no respondió nada, solo lo miro con altivez y subió al auto, minutos después lo hizo el otro joven.

El tiempo de viaje le pareció eterno a Marie, quién iba mirando cada 15 minutos el fino reloj que llevaba puesto.

 

—Ya estamos por llegar — pronunció Matheu, mientras ingresaba por una calle empedrada. Esta es una de las zonas más exclusivas de Castella, por ello, las familias que viven en acá son las más adineradas de este pueblo.

—«Sí, ello es cierto, los Rutbson viven acá, aunque también Richard, bueno, él es adinerado, si solo no fuera tan…tan…. » — pensaba Marie.

—Ya llegamos señorita — expreso Matheu, tras detener el auto, para segundos después, bajar del mismo y abrirle la puerta a la joven, para que bajase.

—Ya sabe la hora en la que tiene que regresar — dijo Marie, tras bajar del auto.

—Sí — contesto Matheu, mientras pensaba — «No me moveré de acá, podrías necesitarme»

—Bien, ya puede marcharse — agrego la joven, luego de ello continuo su camino, hacia una gigantesca reja, en donde fue recibida por el mayordomo de la casa, quién al saber su nombre, la hizo pasar inmediatamente.

 

Marie entro al lugar donde se llevaba a cabo la fiesta, Richard al verla fue inmediatamente hacia ella.

 

—¡Gracias por estar acá! — decía emocionado el joven.

—Es una reunión a mi nivel, por eso estoy aquí — contesto Marie.

—Claro — respondió Richard.

—¿Y qué se celebra?, a poco tu cumpleaños — acoto la joven, con una sonrisa fingida.

—Esta es una fiesta de bienvenida para los nuevos miembros del club — pronunció Richard.

—¿Miembros del club? — dijo para sí Marie.

—Sí, este año debíamos incorporar a 2 miembros de las familias más selectas del país que ingresaron a estudiar en la universidad, habrás escuchado que la selección es muy minuciosa, no cualquiera puede ingresar a nuestro club exlusivo……

 

Marie escuchaba preocupada lo que Richard le comentaba, mientras él más y más le hablaba de la selección, a la mente de la joven, vinieron muchas suposiciones que la pusieron por primera vez nerviosa.

 

—Y como yo fui uno de los seleccionadores, te propuse a ti, entre los candidatos a selección, aunque en tu caso, no fue necesario ver tu expediente, solo basto mi palabra — decía Richard sonriendo.




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