Ser padres nos cambió la vida: Relato de Dmav

RELATOS PARA EL DÍA DEL PADRE

MI PRIMER AMOR

 

 

Ahí está otra vez esa voz que me gusta tanto, esa voz que provoca que los latidos de mi pequeño corazón se alteren, eso me pasa desde la primera vez que lo escuché hace unos días cuando me desperté en este pequeño, cómodo y calentito lugar.

Me gusta saberlo cerca, me gusta escucharlo cuando despierto, aunque la mayoría del tiempo solo escucho a mi mamá, ella está conmigo a cada momento. Él, que me dice constantemente que es mi papá, desaparece por mucho tiempo y no puedo evitar extrañarlo, me siento triste y mi mami también, puedo sentirlo.

Me remuevo inquieta, intentando escucharlo mejor, casi doy volteretas de felicidad cuando por fin lo escuchó hablarme, me gusta cuando me habla bajito, me dice tantas cosas que muchas veces no logro entender, pero igual quiero que lo haga, que me haga feliz con su voz.

Me gusta su nombre, papá, me lo repito una y otra vez. Quiero toda su atención, quiero que esté a mi lado todo el día y la noche, que me regale el calor de sus manos y labios cada vez que se acerca. Puedo escuchar su corazón, al igual que el mío se acelera de emoción.

Somos el uno para el otro, llevamos el mismo latido.

Siento que llevo mucho tiempo aquí y que cada vez es más pequeño, ya no parece ser tan cómodo, ahora mi papá ya no solo me habla, también me canta, es la voz más hermosa. Mi papi y mi mami, a cada momento dicen que mueren por verme, por conocerme, y yo me siento igual, quiero verlos, quiero saber cómo es mi papá, no sé por qué con él me late más fuerte el corazón.

Ya no puedo esperar más, ya no puedo más, ha llegado el momento, mientras mi papi me dice que todo va a salir bien, y creo en él, creo todo lo que me diga.

No es tan fácil lo que está pasando conmigo, hay una presión que bordea mi cuerpo, siento todo más estrecho y muchas voces se confunden con la de mi papi y mi mami.

Una luz, una luz, y todo es muy raro, ya no es tan cálido, hace mucho frío, empiezo a protestar porque no es como lo imaginaba, no estoy acostumbrada a esto. Pero todo cambia radicalmente cuando unos brazos calentitos me reciben y escucho la voz de mi mami que me consuela.

Ya no me dicen bebé, mi mami me llama Elizabeth, en ese momento siento en mi cabeza un toque que me calma, calma mi miedo, y entonces por primera vez lo veo, esta algo borroso, no puedo distinguirlo, pero sé que es él, es mi papá, siento sus labios en mi frente y es lo más bonito que me ha pasado desde que desperté un día en la pancita de mi mami.

Pasan los días y puedo verlo mejor, es el hombre más apuesto, muchos más han venido a verme, muchos me sonríen y me hablan, pero ninguno hace que los latidos de mi corazón se aceleren, solo quiero estar con él.

Algunas veces no comprende que quiero estar a su lado todo el tiempo, que me canté y me haga hermosas promesas, es por eso que lloro cuando pretende dejarme en la cuna, privándome del calor de su pecho que tanto me conforta.

Me gusta cada vez que me hace reír, cuando se queda mirándome con esos ojos brillantes que no me permiten desviar la mirada, adoro cuando me besa en los labios y estoy aprendiendo a corresponderle, porque lo amo, es mi primer y único amor.

 

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MI HÉROE

 

 

Cuando en la escuela mis compañeros me preguntan cuál es mi súper héroe favorito, todos se ríen cuando respondo que mi súper héroe no es Batman, no es el capitán América, ni mucho menos Hulk, mi súper héroe es mi papá.

 

No importa que lo hagan, estoy seguro de que mi papá es mi héroe, no fue Batman quién me enseñó a amarrarme los cordones de los zapatos, ni me convenció de no tenerle miedo a la oscuridad, no era ese falso súper héroe, quien se quedaba a mi lado hasta que me quedara dormido.

 

Recuerdo ese día en que subí al gran árbol en la casa del tío Sam, y luego no podía bajar, nunca, nunca apareció el capitán América para ayudarme a bajar, fue mi papá el que escaló al árbol para bajarme, manteniéndome a salvo.

 

No necesita una capa, ni un escudo, para acabar con todos los malos, cuando jugamos al playstation aplasta a todos los villanos, y siempre sabe cómo cubrirme, para que ninguno de esos hombres logre tocarme.

 

Mi héroe me hace reír y volar cada vez que me lanza por los cielos, y siempre está atento para atajarme, lo hace una y otra vez, parece no cansarse. No importa que pase todo el día en el trabajo, siempre llega con una sonrisa a casa, es muy, pero muy fuerte.

 

No es Superman el que me presta su ropa, es mi papá el que lo hace y no le importa que me quede grande, se ríe cuando me ve con sus zapatos y corbata.

 

Ningún superhéroe de los que mis compañeros admiran me dará besos, ni me alentarán cuando crea que ya no puedo más mientras jugamos y no tengo alieno. Ningún Spiderman me llevará a pasear, ni sostendrá mi bicicleta para no caerme.




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