Siempre hay una segunda oportunidad.

Un dinosaurio en el cielo.

Un aporreo fuerte me despertó, pareciera que quien quiera que está tocando, nunca había tocado una puerta y esperar hasta que la abran.  Mis ojos arden por el sueño !¿Quién demonios toca la puerta de mi habitación a la 1:00 a.m?¡

Abrí la puerta y la abuela de Annie estaba con el rostro totalmente pálido, su frente estaba cubierta de sudor, sus ojos están desorbitados por el miedo.

Inmediatamente supe qué pasaba. Ni siquiera la dejé hablar cuando yo ya estaba cruzando el pasillo, corrí hasta llegar a la habitación del frente pero ella no estaba allí. Salí de la habitación para ir a revisar el baño, me imagino que ella ahora debe sentirse horriblemente mal y por experiencia propia, yo sé lo que es eso.

Llegué al baño, ella estaba hecha un ovillo debajo de la ducha, sus manos estaban sobre sus sienes, incluso puedo decir que estaba llorando. Obviamente no pudo llegar hasta el inodoro. Me metí a la regadera,  le quité ambas manos de su cabeza, le quité el flequillo ahora sucio de su cara. Ella no levantaba la vista para nada.

-¿Puedes ponerte de pie?- le dije con voz calmada para no alterarla aún más.

Ella no dijo nada, ni siquiera asintió. Eso hizo que me preocupara aún más. Así que hice lo que cualquier chico normal haría en ésta situación. La rodeé con mis brazos debiluchos e intenté sacarla de la ducha. Podría decir que mi fuerza aún seguía allí pero sería una mentira ¡Ella no pesa nada!

Logré sacarla de la regadera ahora sucia. Pero al parecer ella necesitaba regresar de nuevo bajo la ducha porque agarró la camisa de mi piyama, abrí la tasa del inodoro y le di el espacio suficiente para que vomitara.

Eso le tomó mucho tiempo, ni siquiera yo vomito tanto. Algo no está bien, siento como si ella estuviera muriendo en éste mismo instante, no me ha dicho ni una sola palabra. Puedo sentir que está sufriendo demasiado sólo con el primer síntoma. Quisiera poder ayudarla pero no sé qué más hacer.

Ella terminó de vomitar y se dejó caer en el piso, volvió a hacerse un ovillo, su rostro volvió a ser cubierto por su cabello sucio, intenté estirarme lo más que pude para alcanzar algo con lo que limpiarla.

 Logré mojar una manta y empecé a pasársela por el rostro, luego me doy cuenta que ésta no es la chica que conocí hace unas semanas, no es la chica que vi ésta mañana, No es la chica que siempre sonríe a todo el mundo. Simplemente ella está perdiendo el poco tiempo que nos queda de vida a un ritmo acelerado. Quién sabe desde cuándo ella empezó a sentirse enferma y no había dicho nada.  Luego la siento desplomarse en mis brazos.

El enfermero Liam entra corriendo, la señora Benson viene detrás de él. Se pone en cuclillas y le toma  el pulso. Su rostro no me indica buenas noticias, Se pone de pie y se acerca al pasillo a gritar que traigan una camilla. Regresa de nuevo hacia nosotros e intenta levantarla él solo. No es de extrañarse pero en un micro segundo ya la tiene en sus brazos. La enfermera Kelly llega con una tropa de enfermeros que traen la camilla. Liam la acuesta sobre ella y salen lo más rápido posible del baño.

Unas horas más tarde, la abuela de Annie y yo estamos sentados en la sala de espera, no sabemos a dónde se la llevaron. La abuela de Annie  está cansada, asustada, triste y muchas otras cosas más. Yo estoy asustado solamente, el sueño que tenía desapareció totalmente y ahora no pienso moverme hasta que nos den noticias de ella.

Intento conversar un poco con la señora Benson para distraernos un poco al decirle:

-¿Ya le avisaron a la madre de Annie?

-Sí. Ella dijo que vendría en un par de horas- dice sin mirarme.

¡Que diablos! Si a mi mamá le hubieran avisado que estoy muriendo ella ya habría llegado y asesinado a todo el que le impidiera verme.

El doctor Collins camina hasta nosotros. Liam está solo a unos pasos más atrás. Cuando ya está lo cerca nos dice:

-¿Annie Benson?- Los dos asentimos- Ella ya está estable, sufrió una pequeña contusión por el tratamiento y se desmayó pero no es tan grave, ahora mismo está en la sala de cuidados intensivos, la estaremos observando por si acaso.  Por otra parte no detendremos el tratamiento, si no seguimos actuando rápido quién sabe lo que podría pasarle.

-¿Podemos verla?- pregunta la abuela de Annie.

-Pueden verla pero hasta más tarde y sólo sus familiares- me da una mirada lasciva y a la vez un tanto comprensiva como si supiera que no soy familiar de ella.

-¿De qué está hablando? Éste jovencito- me señala- estuvo cuidando de ella cuando nadie llegó a ayudarla- dice algo molesta.

-Yo sé a qué se refiere pero Annie necesita descansar y sólo dos familiares tienen permitido verla, cuando ella salga de cuidados intensivos podrás ir a verla- dice al ponerme una mano en mi hombro luego se va.




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