Cuando guarde sus recuerdos en una caja de carton tanto en lo fisico como metaforico nunca pense que llegaria el dia en que los recuerdos quisieran salir poco a poco.
Necesito recomponerme porque sino la noche sera dura y debo mantener la calma.
— Tamara, ¿vas a tardar mucho? – la voz de Paula desde el pasillo me regresa al presente.
Necesito recomponerme porque sino la noche sera dura y debo mantener la calma.
— Dos minutos – respondo.
Mentira, necesito de tiempo. Me miro en el espejo y tomo un par de respiraciones, pero esa sensacion en el cuerpo sigue ahi. Y no se ira.
— Tamy, baja ya pronto empezara la cena – dice de nuevo Paula golpeando suavemente.
—Ya voy.
Esta vez si. Da igual, no importa.
Es la noche de Tamara y Enric todo debe ir como la seda.
Paula no se ira sin mi asi que salgo. Bajamos las escaleras con calma, me siento un pelin mas relajada. Solo un pelin.
Las voces llenan la casa. Risas, conversaciones, el sonido de las copas chocando suavemente.
La cena previa a la boda una tradicion de la familia de Thais para esta ocasion somos 30 personas. Este momento servia para que ambas familias charlen mas relajados ya que el dia de mañana no habra tiempo.
No habia ensayo para el pasillo nupcial, Thais queria que las fotos fueran genuinas y no sonrisas ensayadas.
Todo el mundo parece feliz, comodos con el ambiente, saben donde estan y conocen a los invitados.
Mi padre esta a lo lejos charlando con alguien y mi madre en otro extremo tambien charlando con Pilar, ellas agitan su mano.
Solo sonrio.
Me siento una extraña con las personas que conosco desde pequeña.
Por un momento llegue a pensar que Hugo se habia marchado. Mi alegria duro nada.
Ahi esta Hugo de pie junto a Enric, ambos charlando tranquilamente como si no existieran esos siete años y este momento. Esos dos son mejores amigos de toda la vida asi que imagino que Enric ya lo perdono.
Como si siete años de silencio fuera un detallito de nada. Como si yo no hubiera pasado durante el verano preguntandome qué hice mal. Esperando que regrese…
No voy a dejar que eso ocupe mi mente esta noche .No otra vez.
Un camarero pasa junto a nosotras y yo tomo dos copas.
—Ten – le entrego una copa a Paula.
Esta noche hay poco alcohol para evitar la resaca y las ojeras sean mas faciles de cubrir.
— Hemos hecho un buen trabajo – ella señala la sala – Somos las mejores.
Un pequeño brindis.
— Ahora vengo – hablo Paula – ire a buscar a Gonzalo.
— Vale.
Desde la feria de abril esos dos andan algo raros, pero hasta anuncio oficial solo son compañeros de escalada.
Miro mi reloj queda media hora para la cena, ahora solo son unas tapas para abrir el apetito. Por supuesto que despues de la cena cada quien puede hacer lo que quiera con su tiempo libre. Mañana cada segundo estara cronometrado.
Veo que Thais se acerca, ella luce preciosa esta noche con el vestido que Paquita cosio para ella.
— Te ves guapisima – digo cuando la veo.
Ambas sonreimos complices, el sueño de la Thais dieciséis le quedan horas para ser una realidad.
Esto es real y emocionante.
— Gracias, tu tampoco te quedas atras.
Mi mejor amiga importa y estoy aqui para ella.
No por él, no por el pasado y menos por respuestas que sino llegaron es su momento ni lo haran ahora.
El presente importa ¿verdad?
— El atardecer desde aqui es precioso – ella señalo el ventanal detras de mi.
Me gire despacio para ver el ventanal. Los atardeceres de Italia y los de casa tienen gamas diferentes haciendolos unicos.
Por un breve instante… Hugo tambien me esta mirando de manera neutra. Tambien puede ser por la distancia. Hay algo detras de eso como si quisiera decir algo.
Le sostengo la mirada por un breve instante y luego la rompo. Porque este no es el momento y no quiero seguir sacando cosas de ese carton. Cosas que aprendi a tocar porque hacen daño.
—Voy a saludar a mis padres – le digo a Thais.
Ella asiente, distraida con alguien mas.
Perfecto.
Camino despacio, saludando a los conocidos cruzamos unas palabras que apenas recuerdo. Se podria decir que estoy en piloto automatico. Todo medido. Llegar a mis padres es como una camino largo, en el ultimo segundo veo a Enrin que no se cuando se acerco a ellos.
—¡Tamy! —dice él , levantando la mano.
— Cariño – mi madre me abraza al verme.
Mi padre palmea mi espalda.
— Les decia a tus padre que me alegra verlos – hablo Enric.
— Nuestro vuelo se cancelo y un viajecito en coche no esta mal – hablo mi padre.
—La familia al completo – bromee buscando a mi hermano con la mirada.
— No del todo. Adrian llegara mañana – añadio mi madre.
— Vaya ! Que sorpresa. – era un alivio.
— Una noche de muchas sorpresas – dijo Enric
#5307 en Novela romántica
#1467 en Novela contemporánea
romance amistad, romance amigos de infancia, reunión después de años
Editado: 16.05.2026