Negociaciones Hostiles
El contrato llegó un lunes a las 8:47 de la mañana.
No llegó de Isabella.
Llegó un sobre manila del Despacho Jurídico Guerrero & Asociados, con membrete oficial, cuarenta y tres páginas y una nota elegante que decia:
Adjunto encontrará el borrador del acuerdo para su revisión, de igual forma se lo hicimos llegar a su correo electrónico.
Quedamos atentos a sus comentarios.
Max lo leyó en su oficina, de pie, con el café todavía caliente en la mano.
Lo terminó con el café frío y tres notas al margen que no eran exactamente comentarios jurídicos.
Las cláusulas eran, objetivamente, una obra maestra de la audacia legal.
Cláusula 4, sección B: "Las decisiones estratégicas de la empresa fusionada requerirán aprobación conjunta, salvo en materias de desarrollo de producto donde la parte Castillo tendrá voto de calidad."
Voto de calidad. En desarrollo de producto. Que era exactamente el área donde Vega Industries tenía su mayor fortaleza.
Cláusula 7: "El domicilio conyugal será determinado por acuerdo mutuo, con preferencia a la residencia de la parte Castillo en caso de desacuerdo."
Preferencia a la parte Castillo. Por supuesto.
Cláusula 12, sección A: "Las apariciones públicas como pareja serán coordinadas por el equipo de comunicaciones de Castillo Corp, quien tendrá la autoridad final sobre imagen y narrativa externa."
Max dejó el documento sobre el escritorio.
Lo miró un momento.
Tomó el teléfono. Abrió WhatsApp. Buscó el contacto que tenía guardado desde hacía años con el nombre que nunca había cambiado: Isabella Castillo — sin apodo, sin emoji, sin ninguna de las personalizaciones que hacía con el resto de sus contactos. Solo el nombre completo, como si reducirlo fuera concederle algo.
Escribió.
Max — 9:23 AM
Acabo de leer el contrato que mandaron tus abogados.
Isabella — 9:31 AM
¿Algún comentario?
Ocho minutos para responder. Max conocía ese ritmo — Isabella respondía rápido cuando quería y tarde cuando quería que el otro sintiera que no era su prioridad.
Max — 9:32 AM
Varios. ¿La cláusula 4 fue idea tuya o de tus abogados?
Isabella — 9:38 AM
Fue una recomendación técnica basada en la distribución actual de capacidades. CFlow tiene mayor madurez en desarrollo que VLink. Es lógico que esa área quede bajo supervisión Castillo.
Max — 9:39 AM
Qué interesante definición de "lógico".
Isabella — 9:45 AM
Si tienes una objeción concreta, puedes enviarla por escrito a través de tu equipo legal. Para eso existe el proceso de revisión.
Max miró la pantalla.
Luego miró el contrato.
Luego volvió a mirar la pantalla.
Max — 9:46 AM
Mi objeción concreta es que esto no es un contrato de fusión. Es una anexión con papeles de boda.
Isabella — 9:52 AM
Qué imagen tan dramática.
Max — 9:52 AM
Dramática es la cláusula 7. "Preferencia a la residencia de la parte Castillo." ¿En serio?
Isabella — 9:58 AM
Es un criterio de desempate estándar.
Max — 9:58 AM
En qué universo.
Isabella — 10:04 AM
En el universo donde una de las partes llegó a esta negociación con una propuesta y la otra llegó con una reacción emocional. Si tienes contraofertas concretas, estoy disponible para revisarlas.
Max — 10:05 AM
Tengo doce.
Isabella — 10:11 AM
Qué sorpresa.
Max — 10:11 AM
Las mando en diez minutos.
Isabella — 10:17 AM
Estaré esperando.
Max no llamó a sus abogados.
Podría haberlo hecho — tenía tres abogados en nómina perfectamente capaces de desmantelar cada cláusula con precisión quirúrgica y lenguaje técnico que Isabella no hubiera podido ignorar. Pero llamar a sus abogados hubiera significado admitir que necesitaba refuerzos. Y Max Vega no pedía refuerzos.
Abrió una nota en el teléfono. Escribió rápido, con la concentración particular que tenía cuando algo lo irritaba lo suficiente como para obligarlo a pensar con claridad. Doce puntos. Doce respuestas. Doce formas de decirle a Isabella Castillo que había subestimado al adversario equivocado.