Sin contrato, con amor, P.D el Ceo

3

Constance termina de contarle lo sucedido a Margaret, esta le tiende un sobre.

—Esta es tu mejor opción. Una vez embarazada, el señor Yuè te dejará tranquila.

Ella saca las hojas.

—Es joven.

—Y guapo.

—Pero… quiere decir que mi hijo tendría más hermanos.

—Él no lo sabrá, ni tú. Solo será un latino, has de cuenta que quedaste embarazada de un hombre que no quiso hacerse responsable y ya.

Constance parpadea.

—¿Cuándo lo hacemos?

Margaret sonríe.

—Primero disfrutemos tus días de no ser madre —se pone de pie y la arrastra—. Vámonos de antro.

Y así, una hora y media más tarde, ambas bailan en la pista de baile de un bar extranjero.

Como es de esperarse de una par de latinas, terminan en las afueras de la casa del donador.

En la parte trasera del coche de Margaret, ambas ven ansiosas hacia la ventana abierta. Un hombre sin camisa, sentado frente a su escritorio.

—Yo le contaré que su padre era guapísimo —habla en español Margaret.

El chofer ha cerrado los ojos, con la cabeza inclinada hacia atrás: las ignora. Solo si hablasen en mandarín sabría que se dirigen a él. Ni siquiera sabe por qué la prometida de su jefe le pidió detenerse allí.

NOTA: no había podido iniciar sesión. JAJAJAJ




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