Su padre ha decidido no seguir el compromiso con Fang Xiang… pero, Constance debe asistir a las cenas y eventos importantes de la capital, para relacionarse con los jóvenes de la aristocracia china.
Ella debe elegir a un hombre para casarse, ocultando quién es para coincidir con alguien de corazón humilde.
Ahora se encontrará en un gimnasio concurrido de la ciudad, para hacerse de algunos contactos.
A diferencia de las otras chicas, en las caminadoras, hay una en la máquina de glúteos. Constance se acerca a ella, hablándole en un perfecto mandarín.
—¿Alternamos?
La muchacha, de su misma edad, con cintura pequeña y caderas pronunciadas, asentirá.
Al final, resulta que ambas comparten algo: tienen madres latinas. La diferencia es que Zhu Li físicamente se ve como su padre, lo latina se le nota cuando habla en español: el acento paisa antiguo.
Ellas comparten su contacto de Wechat y quedan para almorzar al día siguiente.
Li no irá sola, sino que llevará a su amiga. Las tres conversarán trivialidades, alegres, conectando perfectamente.
—El sábado habrá un evento en el hotel Imperial, ¿quieres ir? —le pregunta Chen Mei.
Constance no se lo pensará.
—Sí, ¿debería presentarme allí con mi apellido y nombre chino? —cuestiona.
Zhu Li asiente.
—Así sabrán que eres china.
NOTA: es una historia corta que tengo completa, la iré subiendo en el transcurso de esta semana. Los capítulos son cortos.