Sin contrato, con amor, P.D el Ceo

14

Xiang se acerca a ella, se sienta a su lado. Él también parece nervioso.

Le mira la barriga, de ocho meses, y pregunta:

—¿Puedo? —alzando una mano.

Constance traga saliva y asiente.

Es la primera vez que la toca.

La bebé se mueve y eso emociona a ambos, ríen. Se miran, están muy cerca.

—Perdón —dice él. Lejos de marcharse, Xiang coloca la mano en la mejilla de Constance y la atrae hacia sí en un beso suave.

Ella se queda quieta por unos segundos, luego le corresponde.

Un beso húmedo, con ganas… con amor.

Constance gime en sus labios y esa es una advertencia. Una advertencia que los dos ignoran.

Ella toquetea el pecho de Xiang, la otra mano de él recorre la pierna desnuda de Constance, subiendo por la falda. Xiang abandona sus labios, lentamente, bajando por su cuello y pecho.

—Espera —dice Constance con la respiración agitada.

—¿Nos pueden ver?

—Nosotros tenemos una regla, no salir con alguien con quien tu amiga estuvo —le gusta muchísimo, pero solo pensar que comparte cama con Margaret la emperra.

Él le vuelve a besar el cuello.

—En. ese. caso. sigamos. Nunca. hemos. estado.

Constance lo detiene con las manos.

—No mientas.

—No miento —su mirada es profunda—. Ella ha querido, pero yo no. Yo solo quería un bebé.

Esas palabras la alertan.

—¿Qué quieres decir?

—Nunca he tenido ganas, solo me interesa el trabajo —responde—. Y ella no puso problema a eso, me persiguió y prometió un bebé por inseminación. Los exámenes arrojaron que no puede.

—Cuando fui a tu oficina esa noche, me dijiste que no le serías infiel. Y que no querías casarte conmigo..

—No soy una persona desleal. Y ya había hecho un trato con Margaret, ella encontraría una chica que nos diera el bebé. ¿Por qué crees qué mi esperma estaba en el laboratorio?

—Oh.

—Nuestra relación solo era un trato, ella me daba un bebé y libertad y yo le daba mi dinero y protección.

Constance lo observa.

—Darte algo que no es de ella, es mío.

—Tú estuviste de acuerdo en la inseminación.

—No me dijo que era de su prometido. Yo también necesitaba un heredero —lo aleja y se pone de pie—. No podemos continuar, no me ilusionaré.

Xiang se queda con la vista fija en el espacio vacío del sofá, destrozado.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.